sábado, 28 de abril de 2012

ESPAÑA Y EL TRABAJO


Trabajo y libertad son dos conceptos que están fielmente unidos en la sociedad de hoy en día y son claves para la vida digna de cualquier ciudadano.

Sin el primero, no existe el segundo. La posibilidad de elección y un trabajo digno  -lo que implica condiciones físicas y síquicas adecuadas, así como sueldo-  es la base de la libertad del individuo.

Si esta premisa la implementamos en el mundo actual, veremos que se cumple a rajatabla.

Países en crecimiento y desarrollados coinciden con estadísticas bajas de desempleo y con los niveles de vida más anhelados por todos.

Ya dentro de la Unión Europea la norma también se cumple y aquí podremos ver que España, en una década, ha pasado de ser una sociedad puntera a estar en la cola y es precisamente su índice de desempleo lo que delata esta situación.

En países como Alemania, Reino Unido, Francia y ya no hablemos de EEUU. un profesional tiene la posibilidad de trabajo y de elección, como un empresario puede contratar y despedir en condiciones razonables.

Esto significa que si un empresario esta descontento con un profesional prescinde de él sin mayores dificultades, pero también significa que un profesional puede marcharse de una empresa que considera ineficaz  y lograr entrar en otra en la que se encuentre bien con   el trato recibido y condiciones laborales que repercutirán directamente   en la eficiencia  de  su trabajo.

Con esto se consigue un equilibrio básico que hace que el país en cuestión progrese porque sus empresas son eficientes. No solo el profesional tiene que ser eficaz, también y esta es la clave, la empresa debe de serlo o se queda sin su principal activo: los buenos trabajadores. Es decir el empresario y directivo tiene que demostrar su valía como uno más y no le sirve el socorrido argumento del despido de subordinados como panacea de solución de todos los males.

Si profundizamos en estos países veremos algunos síntomas que llevan a esta situación. En general, el clima laboral de sus empresas es bueno, debido a su adecuada organización interna, medios y formación para todos sus miembros sin excepción de la alta dirección.

Esto provoca un mayor rendimiento y eficiencia de la empresa en lo que influye de manera determinante la satisfacción del trabajador con sus condiciones laborales y el trato recibido de su compañía.

Otra característica significativa de estas sociedades es su sistema de la función pública.

Debido, precisamente, a las buenas condiciones laborales en la empresa privada, la demanda de empleo en la función pública es muchísimo menor que en nuestro país –que el setenta y cinco por ciento de los españoles que acaban la carrera quiera ser funcionario es revelador-

También el sistema de acceso al trabajo estatal y las condiciones del mismo son bien diferentes. En general y principalmente en Reino Unido y Alemania, las pruebas de acceso consisten en la presentación de un currículo y una entrevista de trabajo con el demandante y fructifican en un contrato laboral con condiciones normales: cualquiera de las partes y en cualquier momento puede romper la relación laboral. Esta claro que estas circunstancias también redundan en la eficiencia del servicio publico.

La profunda crisis que padecemos no deja de ser un aviso de que nuestras bases estructurales no son adecuadas para el sistema global en el que vivimos y en consecuencia si no asumimos cambios en este aspecto y esto incluye al sector privado, publico y político, los recortes del gasto, subidas de impuestos y bajada de prestaciones sociales no serán suficientes y nos llevaran a un empobrecimiento todavía mayor del ya latente en estos momentos.




domingo, 22 de abril de 2012

EL PUEBLO Y SUS POLITICOS (II)


Le ruego que a mí no me hable mal de nadie, incluso ni de mis enemigos porque ya los conozco, aprovechemos el tiempo y veamos otras cosas, tratemos de mejorar o simplemente disfrutemos.

Comentaba el Capitán Don Enrique cuando alguien en la habitual tertulia se desviaba con cotilleos fuera de lugar.

La máxima se podría aplicar a la crispación política actual. A pesar del crítico momento, de la sensación que gobierno y oposición se limitan a descalificarse mutuamente sin pensar en una alianza que trate de sacar a España del pozo y dar una respuesta adecuada a determinadas criticas y acciones negativas que se dan en el exterior.

En menos de seis meses de ejercicio de poder  no  es ético, por parte de la oposición, pretender criticar unas reformas -aunque a veces parezca que se limitan a recortes- cuando se tiene un currículo de ocho años de desafortunadas actuaciones.

Dejando esto claro, si es bien cierto que los recortes del gasto por parte del ejecutivo   -sin más- de entrada  acarrean una disminución del negocio de las empresas y profesionales proveedores de  las distintas administraciones y en consecuencia del consumo en general.

Aunque es evidente que el recorte del gasto es necesario, el problema es en como y a quien se aplica esta medida y donde están el resto de las mismas.

¿Cuándo llegará seriamente la reforma del sector  político y la función pública? Incluyendo el control sobre autonomías y sectores básicos como la sanidad y enseñanza. 

¿Alguna vez se va a racionalizar el doble, triple o incluso en algunos casos, cuádruple aparato administrativo publico?

¿Qué esta ocurriendo con la comentada concentración de ayuntamientos que de paso facilitaría la desaparición de las diputaciones?

¿Cómo es posible que alguna autonomía, a mayores, incremente el aparato publico con las veguerías? -comarcas para entendernos-

¿Cómo se puede permitir un país, más de diecisiete canales de televisión autonómicos deficitarios?

¿Va ha tener el ciudadano español que poner más dinero para rescatar a una banca que ha demostrado su ineficacia?

¿Por qué el ciudadano español tiene que soportar las cuantiosas deudas del futbol profesional a Hacienda y Seguridad Social, mientras profesionales del balón, cobran de esos clubs millones de euros y aun encima con ventajas fiscales?

Evidentemente hay otras medidas además del recorte del gasto corriente. Son necesarias para que el capital extranjero vuelva a confiar en la sociedad española y se frene la desinversión.

En una situación en que el dinero esta yendo al sistema financiero y no productivo. ¿Cuándo el Estado Español va ha incentivar seriamente y facilitar la inversión productiva, la acción emprendedora, la exportación y la  I + D + i?

La prestación de servicios es una fuente de ingresos importante, pero en cualquier economía es imprescindible la fabricación y venta de bienes.

Un país no puede pretender comprar fuera y vivir de dedicarse a servir las vacaciones de los extranjeros que fabrican y  venden.


domingo, 1 de abril de 2012

EL PUEBLO Y SUS POLITICOS (1)


No hace mucho leía en un periódico que los ciudadanos iraníes e israelíes se intercambiaban  mensajes de paz vía internet, mientras sus políticos y algunos más de esa índole, están a punto de desencadenar  otra guerra que incluso podría ser nuclear.

Islandia lleva tiempo desaparecida del mundo de las noticias y curiosamente ha sido protagonista de un hecho sin precedentes.  Los ciudadanos, hartos de la situación, han roto lo “políticamente correcto”  su primer ministro esta siendo juzgado por negligencia, hay banqueros en prisión y se han negado a pagar la deuda publica que realmente han generado políticos, banqueros y algún empresario.

Ya en España -sí y digo España, no país- con la que esta cayendo, los políticos nacionalistas continúan  a lo suyo y después de presentar una gestión deleznable, a la hora de asumir las medidas de austeridad dictadas por el Gobierno Central con beneplácito de la Unión Europea, plantean la insumisión fiscal y se agarran a la discriminación del Estado para disimular errores propios de bulto.

Continúan, lejos de buscar un federalismo, con su intención de nación independiente para colmar sus aspiraciones e intereses personales y de casta.

No olvidemos que los estados federales se basan en la búsqueda de la identidad que une a los territorios para lograr unión y éxitos comunes. El nacionalismo es justamente lo contrario, se incide en las mínimas diferencias  para incrementarlas y lograr los mayores niveles de separatismo.

Dice más de un  sociólogo que si no fuera por los políticos, teniendo en cuenta que la sociedad española es tan homogénea en hábitos, educación, costumbres, historia, cultura e intereses,  las diferencias serían meras anécdotas

Siguiendo en España, después de ocho años de aciaga gestión estatal y asombrosa paz laboral, a pesar de la situación económica, social y ética, los sindicatos se descuelgan con una rápida huelga general de la que la sociedad no se ha enterado ni ha querido enterarse.

Como premio a esa lamentable gestión, el principal responsable es nombrado “consejero de estado” y otros ministros y banqueros reciben cargos de responsabilidad o las universidades “de nivel” los nombran doctores Honoris Causa.

Los mismos responsables  ¿o habría que llamarlos irresponsables? que durante años han generado esta situación, ahora pretenden que se arregle en tres meses y además se atreven a dar consejos.

No hace muchos años en un vecino país de la Unión Europea se decía que a pesar  de sus políticos el pueblo saldría adelante.

En los medios marítimos es conocido el dicho que se estilaba cuando el mando del buque dejaba que desear: A pesar del Capitán arribamos a puerto.

En estos últimos años de catastrófica crisis, estamos asumiendo que   políticos, cuyo único trabajo ha sido pegar carteles y trepar  adecuadamente en el partido, enseñen a profesionales, autónomos y empresarios con experiencia a trabajar y gestionar sus negocios.

Asistimos impertérritos a despilfarro de dinero público en obras faraónicas y sin razón de ser por puros caprichos  localistas de personajes con inmunidad penal por el hecho de ostentar un cargo publico.

Mientras el Gobierno Central toma medidas para paliar la crisis, con el claro respaldo de la Unión Europea, parte de las diecisiete autonomías hacen la guerra por su cuenta y continúan el despilfarro sin control, como por poner un ejemplo, en sus propias televisiones publicas, eso sí, básicas para su plan propagandístico.

Los funcionarios se quejan de la rebaja de su nivel de vida, quizás sin darse cuenta de que trabajan para una empresa  que gasta más de lo que ingresa,  mantiene una deuda desproporcionada y no paga a sus proveedores, quizás sin darse cuenta de que aun así tienen la fortuna de seguir cobrando al contrario de más de cinco millones de españoles que ya no pueden.
Mientras países de nuestro entorno occidental superaron una crisis y ahora afrontan con éxito una leve recesión, nosotros no salimos adelante desde hace más de cinco años. ¿Realmente merece esto el ciudadano de a píe?¿Alguien se puede estañar de que el Estado este en quiebra, a la vista de la corrupción y negligente gestión que se esta destapando?

¿Realmente se van ha pedir responsabilidades penales a esta gente como ahora parece ser que va a ocurrir con las reformas?.

Quizá sea el primer paso para dignificar la política española dejando sitio a  ciudadanos capaces que piensen en los demás  y no en si mismos

A los ciudadanos que entiendan la política como un servicio temporal que beneficia a la sociedad que los elije  y no como una carrera profesional que los beneficia a ellos mismos.