Trabajo y libertad son dos conceptos que están fielmente unidos en la sociedad de hoy en día y son claves para la vida digna de cualquier ciudadano.
Sin el primero, no existe el segundo. La posibilidad de elección y un trabajo digno -lo que implica condiciones físicas y síquicas adecuadas, así como sueldo- es la base de la libertad del individuo.
Si esta premisa la implementamos en el mundo actual, veremos que se cumple a rajatabla.
Países en crecimiento y desarrollados coinciden con estadísticas bajas de desempleo y con los niveles de vida más anhelados por todos.
Ya dentro de la Unión Europea la norma también se cumple y aquí podremos ver que España, en una década, ha pasado de ser una sociedad puntera a estar en la cola y es precisamente su índice de desempleo lo que delata esta situación.
En países como Alemania, Reino Unido, Francia y ya no hablemos de EEUU. un profesional tiene la posibilidad de trabajo y de elección, como un empresario puede contratar y despedir en condiciones razonables.
Esto significa que si un empresario esta descontento con un profesional prescinde de él sin mayores dificultades, pero también significa que un profesional puede marcharse de una empresa que considera ineficaz y lograr entrar en otra en la que se encuentre bien con el trato recibido y condiciones laborales que repercutirán directamente en la eficiencia de su trabajo.
Con esto se consigue un equilibrio básico que hace que el país en cuestión progrese porque sus empresas son eficientes. No solo el profesional tiene que ser eficaz, también y esta es la clave, la empresa debe de serlo o se queda sin su principal activo: los buenos trabajadores. Es decir el empresario y directivo tiene que demostrar su valía como uno más y no le sirve el socorrido argumento del despido de subordinados como panacea de solución de todos los males.
Si profundizamos en estos países veremos algunos síntomas que llevan a esta situación. En general, el clima laboral de sus empresas es bueno, debido a su adecuada organización interna, medios y formación para todos sus miembros sin excepción de la alta dirección.
Esto provoca un mayor rendimiento y eficiencia de la empresa en lo que influye de manera determinante la satisfacción del trabajador con sus condiciones laborales y el trato recibido de su compañía.
Otra característica significativa de estas sociedades es su sistema de la función pública.
Debido, precisamente, a las buenas condiciones laborales en la empresa privada, la demanda de empleo en la función pública es muchísimo menor que en nuestro país –que el setenta y cinco por ciento de los españoles que acaban la carrera quiera ser funcionario es revelador-
También el sistema de acceso al trabajo estatal y las condiciones del mismo son bien diferentes. En general y principalmente en Reino Unido y Alemania, las pruebas de acceso consisten en la presentación de un currículo y una entrevista de trabajo con el demandante y fructifican en un contrato laboral con condiciones normales: cualquiera de las partes y en cualquier momento puede romper la relación laboral. Esta claro que estas circunstancias también redundan en la eficiencia del servicio publico.
La profunda crisis que padecemos no deja de ser un aviso de que nuestras bases estructurales no son adecuadas para el sistema global en el que vivimos y en consecuencia si no asumimos cambios en este aspecto y esto incluye al sector privado, publico y político, los recortes del gasto, subidas de impuestos y bajada de prestaciones sociales no serán suficientes y nos llevaran a un empobrecimiento todavía mayor del ya latente en estos momentos.



