miércoles, 28 de diciembre de 2011

LA POLITICA Y LA CORRRUPCION

Hace unas semanas leía un interesante artículo en un periódico políticamente incorrecto para muchos  y que yo mismo he acabado leyendo a diario debido a que me lo regalan con otro, pero principalmente por la calidad de sus articulistas, independientemente de la acción de marketing mencionada.

Se hablaba en este artículo de la mucha importancia que tiene y la poca que se le da en este país a la publicación del “Índice de la percepción de la corrupción”.

En esta lista, de ámbito mundial, hemos pasado del puesto 22  igualados a Francia en el año 2004 al 31 de este finalizado  2011. “Ya estamos a la altura de Botswana por poner un ejemplo” Francia se ha situado en el  7,

Este índice tiene su importancia porque es clave para muchas empresas a la hora de valorar sus inversiones. Así un país corrupto es desechado por multinacionales y además lastra la evolución de su economía, pues lógicamente malgasta los recursos de muchos en el beneficio de unos pocos.

A pesar  del manido  progresismo  y  demás virtudes que se nos vendieron a los españoles en estos últimos ocho años las cifras y los datos una vez más hacen agua por todas partes y certifican la tozuda realidad.

Este dato refleja de nuevo lo ya sabido por todos;  una banca politizada y negligente que ha tenido que ser rescatada con el dinero de todos. Políticos malgastando el dinero  en obras faraónicas y sin sentido alimentando los nichos del voto localista. Autonomías en una alocada carrera de gastos con tal de resaltar las diferencias.  E incluso falsificación de las cuentas publicas;  el déficit  del 6% que los honrados científicos y eruditos gobernantes nos juraban hasta hace unos días resulta del 8,2. “Ligero error” de unos 22.000 millones de euros del que, por supuesto, nadie es responsable, si acaso usted y yo que estamos compartiendo estas líneas. Una situación   más cercana a la  bancarrota de Grecia que al famoso “estado de bienestar”

Teniendo en  cuenta que manejamos fondos europeos, no es de extrañar que nuestros socios nos exijan medidas y control. Y por supuesto no es de extrañar que el gobierno lo traslade y lo exija a las autonomías, aunque los de siempre se rajen las vestiduras por perder la independencia fiscal

Admitir la corrupción  impide la recuperación económica y uno de los síntomas de que esta postura todavía no ha cambiado es los pocos políticos, banqueros y empresarios  que llegan a la cárcel.

El corrupto, también llamado “trepa” llega al poder pisando a personas validas y cuando se instala es todavía peor. El miedo y la seguridad que él mismo tiene de que es un inútil le impide rodearse de profesionales y busca validos que le cuenten lo que quiere oír y no la realidad, así es totalmente imposible enmendar un problema que ni siquiera se conoce.

El empleo adecuado de recursos, tanto materiales pero sobre todo humanos,  es fundamental si queremos cambiar el rumbo del país. Un país donde cada vez más se establecen dos tipos de sociedades, una la del ciudadano con trabajo, compórtese como se comporte y otra de cinco millones de personas sin él, también comportándose como se comporten, independientemente de su esfuerzo o valía.

Volviendo al comentado índice, es clarificador. Los países en la cúpula del mismo no están por casualidad, Nueva Zelanda, Dinamarca, Suecia, Singapur, son sociedades donde no existe el paro ni  crisis de valores. Países donde la norma es para todos y donde, probablemente, en una crisis como la nuestra los ciudadanos no le reirían las gracias al político de turno aunque fueran del partido.








domingo, 25 de diciembre de 2011

AIRES DE CAMBIO

Las últimas elecciones han venido a confirmar que una inmensa mayoría de españoles estaban hartos.

No podemos dejar de recordarle a los políticos que asumen una libre y bien pagada responsabilidad, tanto cuando los vientos van a favor como cuando van en contra.

El temido cambio para unos pocos privilegiados de una situación económica y social insoportable era esperado por todos.

El perfil del nuevo gobierno, con un marcado sentido de la sensatez, dejando a un lado frivolidades y cupos y sobre todo avalado por una larga experiencia y veteranía, tanto en la función pública como en la privada, se echaba de menos por casi todos desde hace tiempo.

Perfiles que parecían olvidarse, casi demonizarse en estos últimos años de corriente política que nadie era capaz de entender.

Perfiles que conjugan edad, formación y practica en el mundo laboral. Tener la responsabilidad de pagar nominas a final de mes y a la vez poder cobrarlas marca carácter y hace poner los pies en el suelo.

Muchas cosas deberemos cambiar en un país en que el 70% de los universitarios al final de su primer ciclo formativo deciden opositar.

En países como Suecia o Inglaterra, no precisamente atrasados,  el porcentaje es justamente el contrario, aunque también la función pública poco tiene que ver con la nuestra; no existe nuestro sistema de oposición pero tampoco el trabajo garantizado hagamos lo que hagamos.

Más inversión en educación y mantenimiento de las pensiones son buenas noticias que despejan los temores que unos pocos intentaban inculcarnos para defender su desafortunada gestión.

Observar a nuestros hijos y padres nos hará comprender que la edad ni es una virtud ni un defecto, es una circunstancia.

La formación, principalmente en la primera etapa de la vida, con el merecido descanso y ayuda  al final del camino son  derechos irrenunciables de los ciudadanos

Control del gasto y el despilfarro en inversiones politizadas claramente prescindibles, ahorro en prejubilaciones o freno de la oferta de empleo publico acompañado de la necesaria reforma, entre otras medidas; como utilizar los recursos para incentivar investigación, exportación y emprendedores  nos darán la financiación necesaria para salvar el manido estado de bienestar que no se acabará. Otro temor extendido y utilizado por el político incapaz

Porque no olvidemos que precisamente el estado de bienestar se basa en tener medios para poder sostenerlo y estos solo se obtienen con gestión eficaz y discursos: los justos.

Vienen aires nuevos, que como mínimo ya nos han transmitido, después de mucho tiempo, algo de esperanza.

Aunque claro está no todo se puede tener: ya no estaremos atentos –nos  advertía experimentada ministra- a acontecimientos histórico planetarios como la coincidencia de los soberbios gobernantes progresistas –Zapatero y Obama- en ambas potencias mundiales a los dos lados del atlántico


sábado, 10 de diciembre de 2011

LA POLITICA Y LA ETICA


Hace no mucho tiempo escuché  a un hombre   diciendo que él no podía ser político porque pensaba en los demás y no en sí mismo, con lo que no tendría ningún futuro en la situación actual de España.

Hay días que sin saber por qué, nacen torcidos. Yo uso la estrategia de dejar lo que estoy haciendo y dedicarme a otra cosa.

Hoy sábado, uno de esos días, a media mañana paseaba con ayuda de un sol esporádico. Finalmente entré en una cafetería con la idea de leer más  prensa y evadirme en lo posible. Me di cuenta de la poca gente que había y también del buen hacer del único camarero.

Acabamos entablando conversación y siempre con un gesto agradable y maduro me terminó confesando que había estudiado ingeniería técnica industrial y siendo imposible trabajar en lo suyo hacia lo que podía en cualquier cosa. A pesar de su situación a los veintitrés años la mayor preocupación le venía por el hecho de que ya también era difícil trabajar de camarero para lo cual se había formado después de acabar sus estudios en la universidad.

Su padre trabajador autónomo y con cincuenta y dos años estaba sin trabajo y sin posibilidades de emprender por falta de financiación. Su madre de cincuenta y cuatro llevaba dos desempleada desde que habían mermado las ventas de la inmobiliaria donde trabajaba. Situación de miles de personas que cada día nos va resultando familiar y en algunos casos más cercana.

Esto me trajo a la memoria los comentarios de un pariente que insistía que los políticos habían logrado que en este país hasta los treinta y cinco años eres joven para entrar en el mercado laboral, a partir de los cincuenta estas viejo y además deberás arreglártelas para cotizar cuarenta años y trabajar hasta los sesenta y siete.

El día no se acababa de enderezar, aunque me quedé con el espíritu de lucha y la serena madurez con la que el muchacho afrontaba la situación.

La indignación, en estos momentos de zozobra e inquietud, nos viene al encuentro casi a diario. Por ejemplo, estamos estos meses sacudiéndonos el estupor que nos dan las noticias de banqueros que han arruinado entidades y que aun encima se les premia con reconocimientos sociales, esplendidas indemnizaciones y jubilaciones. Este malestar es generalizado en el país –en otros al banquero se le detiene y exigen responsabilidades- hasta el punto que los propios políticos se manifiestan abiertamente desairados con la situación.

El mal comienzo de la mañana, tuvo algo que ver con esos políticos. Siguiendo el consejo de un amigo entré en” You tuve” para ver un video titulado “sueldos de Leire Pajin, ministra de sanidad”. Se escuchaba a la señora ministra abogar por: una economía que  impida como hasta ahora que unos pocos ganen mucho a costa de que la mayoría gane poco. Al mismo tiempo y en sobreimpresión se nos mostraban los cuatro sueldos y las dietas que cobra el personaje por un monto de prácticamente 29.000 euros “al mes”. Para no echar más leña al fuego, no quise seguir la sugerencia del amigo y leer el interesante currículo y años de experiencia de la susodicha servidora del bien común.



Me preguntaba con qué fuerza moral este personaje político podría convencer a la familia antes mencionada de que no aceptara un trabajo que fuera retribuido en dinero negro. Viendo la actitud de algunos políticos  no es difícil llegar a la conclusión de que el problema de este país, además de económico, es un problema social  de falta de valores y principios
Siguiendo con el mal día uno no dejaba de pensar que además esto lo hace alguien de los autoproclamados progresistas, cultos, obreros, solidarios y con talante. No quiero ni pensar lo que nos queda al resto.

A costa de levantar el ánimo  decidí volver a leer la noticia que daba cuenta que las duras medidas  de austeridad anunciadas en Italia por su nuevo, pero maduro y experimentado,  primer ministro Carlo Monti venían acompañadas por la renuncia personal a uno de sus “dos únicos sueldos”.

En fin, así las cosas, decidí escribir estas líneas, que no deja de ser una buena forma de desahogarse.

Afortunadamente en la clase política, como en todas, hay de todo y las urnas y la ética siempre acaban marcando los límites, aunque lleve su tiempo.

sábado, 3 de diciembre de 2011

LA POLITICA Y SUS TIEMPOS


Si una persona tiene la poca fortuna -en este país demasiado habitual- de que le toque la “lotería” del desempleo y además tiene obligaciones financieras y familiares, le falta tiempo para buscar una solución. No dudará en hacer los máximos esfuerzos para negociar su reincorporación al mundo laboral y alcanzará acuerdos lo más pronto posible aunque no sean lo más ventajosos que pudiera esperar.

Si a un empresario se le va de las manos su negocio, la actuación será muy similar a la anterior. Negociará una nueva financiación, buscará nuevas estrategias comerciales o mejorará producto o producción. En España, además, lo primero que hará será acudir a la vía  fácil de reducir plantilla. En algunos casos también es posible que se busquen responsables de la situación y se produzcan cambios en determinados puestos.

A un emprendedor también le faltará tiempo para buscar capital, hacer trámites –compleja labor en nuestra sociedad- y arrancar con su idea para empezar a generar ingresos.

En todos estos casos la actitud es similar: ir al grano porque la situación afecta directamente a las necesidades más elementales. El tiempo es oro porque va en ello el poder tener ingresos y en consecuencia llevar una vida digna. Hay una situación  clave en todo esto, si no se buscan soluciones no se llega a fin de mes.

En estas circunstancias la serenidad, reflexión, contención del gasto, el trabajo, el esfuerzo y la imaginación son normas de comportamiento. La madurez y experiencia –hoy no valoradas- son la clave para salir adelante.

En estos momentos estamos ante una crisis, casi global, que muchos ya se han atrevido a calificar igual o mayor que el famoso derrumbe económico del 29 en el siglo anterior.

No deja de ser sorprendente que a la hora de buscar soluciones, ayuntamientos, comunidades autónomas, gobiernos y principalmente la Unión Europea no observen el comportamiento de los casos anteriores, al menos en lo que se refiere a los tiempos.

Son momentos en que los casos de despilfarro e incluso corrupción son noticia casi diaria de primera plana, principalmente en los países periféricos.

Mientras los especuladores hacen su particular agosto, la Unión Europea se eterniza en reuniones y discursos que hasta la fecha no han conseguido más que aumentar la ya de por si enorme desconfianza de los mercados hacia la Eurozona.

Dejando a un lado el eterno dilema, en el que ni los más expertos se ponen de acuerdo, de gastar más para reactivar el consumo o aplicar drásticos recortes. A estas alturas podemos ver que hay una profunda división entre los países, teóricamente, mejor gestionados por sus gobiernos y los que en principio podríamos denominar derrochadores.

Los primeros, no sin cierta razón, abogan por establecer unos presupuestos comunes de obligado cumplimiento mediante importantes sanciones y pérdida de derecho a voto de los infractores.

Los segundos se decantan por los Eurobonos, que no deja de ser un reparto de la deuda, de los más despilfarradores, con los que han llevado mejor las cuentas. De no haber controles en este caso, el resultado final podría ser que una vez “quemadas”  las deudas soberanas de los países en dificultades el mal se acabe contagiando a toda la Unión, con lo que, sin ninguna duda,  llegaríamos al final del Euro.

Lo que si está bien claro que para llegar a acuerdos en estos aspectos las prisas no parecen ser excesivas. Quizás unos pocos políticos involucrados, lejos de aplicar el sentido común, piensen que en el fondo esto no es su problema;  porque a diferencia de los casos anteriores, ellos si cobrarán a fin de mes –si habrá ingresos- pase lo que pase y además una mayoría tendrán su jubilación arreglada.

Desde luego hay que entender, como humanos que somos, que la situación personal de principio es bien distinta y a más de uno podría llevarlo a equívocos. Pero esos pocos deberían de  pensar que de seguir así la debacle podría ser de tal calibre que hasta ellos mismos vieran peligrar su futuro.

Sin olvidar  que el político tiene la obligación de encontrar soluciones, pues ya que es el primero en atribuirse  méritos, también  tiene que afrontar su responsabilidad en  los errores y no dejando de reconocer que alcanzar acuerdos entre diecisiete países con distintas culturas, historia, nivel de desarrollo y en consecuencia intereses es una compleja labor; el ciudadano medio europeo, doy por seguro, que  daría por bien empleado el retraso hasta la fecha si definitivamente la Unión pudiera ver la luz al final del túnel de una vez por todas.  La política y sus tiempos también tienen final.



miércoles, 30 de noviembre de 2011

BUSCANDO LA FELICIDAD


-Los ilustrados del siglo XVIII, pensaban que el progreso se debía emplear para buscar la felicidad del hombre.  Aunque ni antes ni ahora se ha logrado; tenemos que pensar en encontrarla valorando sencillos momentos como puede ser una reunión de amigos    -Decía mi buen amigo Pepe.

Los muros de piedra, altos techos de madera con sus vigas a la vista y los enormes murales de Collado daban más sabor al ambiente solitario y silencioso del lugar, donde apenas se escuchaba el leve murmullo de nuestras dos únicas voces.

-Bueno Pepe, no sé si a estas alturas de la vida y con la que está cayendo la encontraremos, buscándola o por casualidad,  pero ésta claro que en momentos como este nos estamos acercando….

-La casualidad es el nombre que se le da a  la ignorancia de los humanos –me interrumpió Don Justo.

Los dos,  entrados en la cincuentena, ya nos sorprendíamos de pocas cosas incluso de ésta.

Son momentos de la vida en que ya se va a más entierros que a bodas y en estas tierras, que decir de bautizos. Familiares y amigos empiezan a desfilar hacia el otro lado de la frontera.

Aun así, todavía nos negábamos a la lectura diaria de las esquelas.

-A la puerta que llamáis muerte se le tiene miedo porque desconocéis lo que hay al otro lado –insistió Don justo.

-¡Ya estamos!  –exclamó Pepe. Aun no se da cuenta que estos pensamientos profundos ya no interesan en la sociedad actual, es más, la mayoría ni los entenderían.

Menos mal que no está siempre, es capaz de machacarnos estos momentos que al final nos sirven más que las pastillas del psiquiatra  o las palabras del psicólogo.

A estas alturas, los buenos y malos momentos pasados  ya  nos daban la suficiente experiencia para reconocer   como en pocas décadas había cambiado la sociedad, sus metas y sus  valores, pero continuaba lejos de la felicidad.

 La falta de solidaridad de muchos da más valor a la ética de unos pocos.

Continuábamos solos y era tarde por lo que decidimos marcharnos, los dos salimos a la calle  –Don Justo nunca abandonaba la pintura y menos el local- 

Era una buena noche, subimos San Francisco, pasamos por Capitanía y cruzamos Amboage, bajo  la atenta mirada del marques. Un día más enfilábamos la calle Dolores rodeados del ambiente tranquilo y quieto, mientras sin saberlo, como nos habían venido se nos iban a ir   serios problemas de nuestras vidas.

Quizás por casualidad habíamos estado buscando la felicidad y menos mal que ahora no nos oía D. Justo.


domingo, 20 de noviembre de 2011

LA INSOPORTABLE LEVEDAD DEL CAMBIO

Cuando escribo estas líneas ya se ha consumado el cambio en España. Uno más.
Afortunadamente despilfarro y cambio no dejan de tener un nexo mucho más fuerte de lo que se pudiera pensar.
Cuando el despilfarro es de dinero público, además de una nefasta gestión, es en la práctica un delito. Alguien dilapida la riqueza de un país, que no olvidemos es la de todos nosotros.
Si hay una característica con la que pudiéramos definir los momentos actuales, esta sería la de los cambios vertiginosos. Casi sin darnos cuenta un día nos despertamos y tenemos un nuevo gobierno, las cajas de ahorros ya no existen y en cuestión de un mes una entidad crediticia pasa de tener un moderado beneficio a unas perdidas catastróficas.
Lo que no puede  cambiar son los principios y la ética. No deja de ser, al menos, inquietante que los máximos responsables  de quiebras de entidades  se vayan para sus casas con su generoso “premio” y lo que es peor aún  que poco tiempo atrás recibieran el titulo de “doctor honoris causa” de una universidad o el de economista del año de un colegio profesional.
Como decíamos los cambios superan toda expectativa, al de hoy que nos toca cerca, hay que añadir en poquísimo tiempo muchos otros: Portugal, Grecia, Irlanda, Islandia, Italia, Egipto, Libia Túnez y quizás mañana Siria. Por una vez nos da la sensación de que se cumple aquello del que la hace la paga, aunque sea tarde y en algunos casos sangrante.
En todos hay un denominador común: el despilfarro  por unos pocos del dinero de todos, en algunos casos con legitimidad democrática, en otros con la  fuerza de las armas y en general, aun encima, con  ostentación.
Si hay una frase más destacada que otras, en esta última campaña electoral, esta  sería: NO SE PUEDE GASTAR MAS DE LO QUE SE INGRESA.
Esto es así desde siempre y a todos los niveles: individual, en pareja, familia, empresa, negocio, gobiernos de estado y aunque algunos no quieran verlo también de gobiernos autonómicos y municipales.
No falta quien dice y con cierto sentido, que el problema esta en que si no se gasta el ciclo económico se corta. Hay ejemplos sencillísimos que ocurriendo a diario casi ni nos enteramos.
Un señor ve disminuido sus ingresos y decide “meter la tijera” a sus gastos domésticos; en vez de sus tres cafés diarios decide tomar uno, vamos a suponer que compra barato y ahorra dos euros al día, pero también los deja de gastar. En España somos 48 millones de habitantes, no sería descabellado pensar que esa decisión la pueden tomar 10 millones de personas, teniendo en cuenta que 5 ya están en situación de desempleo, hablamos de un recorte de ingresos de 10  millones de euros “al día”. Evidentemente alguien lo va ha pagar: el camarero, el trasportista, el dueño de la cafetería el vendedor del café, el importador y desde luego hacienda con menos ingresos vía impuestos.  Este ejemplo se puede multiplicar en infinidad de casos de consumo: coches, ropa, calzado, cultura. También en inversión: infraestructuras publicas, bienes de equipo en la empresa, etc. Esta claro el ciclo se rompe. Aun así no hay más cera que la que arde, no se puede gastar lo que no tienes, al menos eternamente aunque seas un gobierno.
¡Claro que hay que intentar mantener el sistema del bien estar! ¡Todos lo queremos! Siempre y cuando tengas dinero para hacerlo. Por muy progresistas que seamos los servicios sociales generan gastos y más si los queremos gratuitos.
La clave estará en la gestión adecuada del gasto y la fiscalidad.
Un gobierno tiene además la gran ventaja del endeudamiento que moderadamente es aceptable para regir un país. Pero la emisión de deuda publica no se puede convertir en “el mana del cielo” tiene límite y hay que utilizarla precisamente en los conceptos que al medio plazo pueden contribuir a mantener el famoso estado del  bien estar: salud –incluyendo dependencia-  educación,  incentivación de empresas e innovación. Todo esto produce puestos de trabajo.
Cualquier ciudadano con sentido común quiere que el Estado gaste en crear trabajo, no en subsidiar el desempleo.
Reordenar la función pública puede evitar las bajadas de salarios o los despidos y además incrementar la eficiencia. Pero desde luego no se puede estar pagando a alguien que no trabaja. Algo se tiene que hacer.
Regular la función política, creo que no es necesario ni comentarlo.
Buena labor queda para pensar que hacer con aeropuertos y universidades a la carta del localismo de turno, museos, centros culturales, palacios de congresos, auditorios, coches oficiales, viajes, dietas, pensiones vitalicias - Italia ya reaccionó- asesores, despachos,  etc.
Incentivar al emprendedor y a la empresa privada es una de las claves de reactivación ¡al verdadero emprendedor y al verdadero empresario!  La mala gestión de un individuo, que lleva años sin pisar una escuela de negocios no la puede pagar el  Estado  en  prestaciones de desempleo a  los trabajadores que deja en la calle.
Las prejubilaciones de una entidad bancaria, que aun encima ha sido saneada con dinero publico, no las podemos pagar el resto de los ciudadanos. Una entidad que ha sido rescatada de la quiebra con el dinero de todos tiene un compromiso con todos que el Estado debe establecer.
Puede que todo esto se pueda resumir en profesionalidad, eficiencia, esfuerzo, responsabilidad y sentido común, cualidades difíciles de encontrar en cualquier persona y más si carece de experiencia.
Hace años este país llegó a tener una importante tradición marítima. El profesional pasaba por la escuela, hacia prácticas –donde aprendía del veterano- volvía a la escuela, más prácticas, más escuela y después de años de navegación –donde seguía aprendiendo- podía mandar un buque, era realmente un Capitán.
Hoy, todo cambia, no solo se puede ser Capitán, también ministro o presidente de gobierno ¡sin escuela ni prácticas!
El político, como el conferenciante, son importantes cuando hablan; cuando no cumplen frustran. Una, dos, tres veces hasta que el ciudadano se cansa, se desilusiona y “pide el cambio” Hablar, aunque necesario,  no es suficiente.
En una ocasión, una persona callada y prudente rechazaba  un puesto publico,  agradecía el ofrecimiento y reflexionaba en voz alta: de cualquier forma y visto lo visto si yo fuera político hablaría más y seguiría cumpliendo como lo hago.
Todavía queda mucho por hacer, empezando  por ponerse de acuerdo en  la propia Unión Europea; los resultados no se van a ver mañana  y se tendrán que tomar muchas y más rotundas medidas, pero al menos, hemos dado un paso más.
Mientras deberemos seguir padeciendo “la insoportable levedad del cambio”.
 (Socorro el banco se hunde. -Dirá barco Capitán. -¿Tu quieres que nos rescaten o no?)
 (Autor Kiko da Silva, La Voz de Galicia 20/11/11)




domingo, 13 de noviembre de 2011

PIRATAS Y CORSARIOS

Vaya por delante mi solidaridad  con todos los marinos que han sido atacados y especialmente con los colegas españoles del buque tanque MATTHEOS I, abordados en el Golfo de Guinea.
Si ya  es duro luchar contra los elementos  –véase el ejemplo-  mucho más lo es jugarse la vida expuesto a este tipo de delincuencia. Y lo dice  alguien que ha sufrido tres asaltos que “afortunadamente” se quedaron en intentos.
Lamentablemente  la piratería, como cualquier oro tipo de delincuencia, existió, existe y existirá. El problema esta en la frecuencia,  aumento de la misma y sus bases  en tierra, es decir el origen.
Se vivió un auge especial en los siglos XVI y XVII, cuando berberiscos, franceses y especialmente ingleses  se dedicaban a la caza de los tesoros españoles.
Destacó en esos tiempos Francis Drake, singular personaje que empezó su carrera profesional como marinero de cubierta en buques mercantes, ejerció como tratante de esclavos, pirata y  corsario por la gracia de la Reina Isabel I de Inglaterra que acabó nombrándolo vicealmirante y poniéndolo al mando de la mayor flota inglesa de toda la historia con el objetivo de destruir la ya maltrecha armada española; empresa que afortunadamente derivó en el más estrepitoso de los fracasos, incluyendo su encuentro con la heroína Maria Pita.
La figura de corsario, aquel buque civil que ejerce la piratería bajo la patente de un gobierno, es una constante a lo largo de la historia, incluyendo las guerras mundiales.
La piratería pura y dura se reproduce incluso en el siglo XX, en las costas africanas del Mediterráneo, donde en las décadas de los 50 y 60 desaparecían  cargueros de mediano porte –entre 60 y 80 metros de eslora- incluyendo su tripulación y carga.
Una vez asaltados los buques, conducidos a alguna de las infinitas y desiertas calas de la costa, eran trasformados y reutilizados con otro nombre y documentación, su tripulación desaparecida y su carga vendida.
Los electrodomésticos de línea blanca eran el cargamento más apreciado por su fácil y rápida colocación en el mercado.
Episodios parecidos se dieron en el estrecho de Malaca, Indonesia, Filipinas y zonas  de Brasil.
En estos momentos somos testigos, en diferentes versiones, de lo que ocurre en las costas somalíes y en el ya mencionado Golfo de Guinea.
Dicen los militares que en una buena Armada es tan importante la flota como las bases navales para su armamento y mantenimiento.
En la piratería, siempre detrás de un asalto hay un gobierno cómplice, por acción u omisión,  que permite la actividad inicial en sus costas y puertos, esto es el origen.
Es inviable, en múltiples aspectos,  proteger a toda  la flota mundial de buques mercantes o pesqueros con navíos de guerra,  los hombres armados a bordo no deja de ser una solución transitoria; la clave –como ha sido siempre- esta en afrontar el problema en el origen tanto social como político y en tener la suficiente ética para poner por encima del dinero la vida y seguridad de los marinos.

En Vigo entrando el mes de octubre del año 1.979, la tripulación de un pequeño carguero frigorífico español con ruta habitual al sur de África, era sorprendida con la orden de su armador de proceder a Kyle of Lochalsh en Escocia para estibar  caballa congelada con destino al puerto de Lagos en Nigeria.
Se pertrechó el buque, actualizaron cartas marinas y derroteros partiendo casi de inmediato el día 11 del mismo mes.
En aquellos años la explotación del recién descubierto “oro negro” y en consecuencia las divisas frescas, habían  convertido a Nigeria en un importador convulsivo que saturaba sus escasos puertos de mercancías  provocando largas fondeadas de buques en espera de atraque y descarga.
Ante las noticias que llegaban del caos que se estaba produciendo el capitán advirtió a fletadores y armadores de la situación.
Lejos de tomar cualquier precaución, ambos insistieron en que no habría ningún retraso más allá de dos semanas debido a que se trataba de descarga de alimentación y además la seguridad estaba garantizada. Es más, teniendo en cuenta días de navegación, espera indicada, carga y descarga se le dio la orden de hacer acopio ajustado de combustible, agua y víveres para  transportar el máximo de toneladas posibles de pescado.
Después de navegar  hasta  Escocia y cargar el buque al disco se ponía rumbo al Golfo de Guinea; el día 2 de noviembre se echaban al agua siete grilletes del ancla de estribor en el fondeadero de Lagos. Como se sospechaba había cerca de unos “doscientos” buques en espera.
 Pronto la tripulación fue consciente de que las tranquilas aguas del Golfo se convertían en un infierno con la caída del sol. Era el momento en que numerosos cayucos surgían de la costa y comenzaban la “cotidiana labor” de asalto a los inmovilizados navíos fondeados.
Objetivos preferidos: Los barcos de menor porte, cargados a reventar y como consecuencia con el mínimo francobordo (distancia desde la línea de flotación a la cubierta principal) siendo así las presas más asequibles.
En el carguero español el establecimiento de guardias durante toda la noche y de prácticamente toda la tripulación, no impidieron tres intentos de abordaje que afortunadamente no se consumaron.
La escasez de armas de fuego entre los piratas  –eran otros tiempos y la herramienta más utilizada era el machete-  daba alguna opción a las barras de hierro y bengalas con las que se defendía la tripulación.
La clave del éxito: descubrir al intruso antes de que lograra escalar a la cubierta del buque.
Vigilar e iluminar la cadena del ancla -escalada más común del pirata- así como el resto de la borda del buque combinando la acción con gritos, golpes de las barras contra el caso  y bengalas dirigidas a sus embarcaciones establecían la frontera entre la libertad o el secuestro
 En caso contrario, una vez en cubierta, la lucha cuerpo a cuerpo solía decantarse por el avezado profesional del arma blanca. Ya se conocían abordo noticias de muertos y heridos en otros buques.
Pasada una semana, el cansancio y estado de ánimo  eran insostenibles por lo que se optó por levar anclas a diario, adentrarse veinticinco millas mar adentro y esperar al alba para retornar. Allí no llegaban los cayucos, al menos se podía dormir, pero la decisión no dejaba de ser kafkiana.
Las navegaciones y prolongada espera -no previstas- pronto confirmaron lo que se veía venir: escasez de agua, víveres y combustible, esto último supondría a corto plazo  la falta de  propulsión, luz, comunicaciones, agua corriente y el frio para la caballa congelada. El duro calor y humedad –el buque carecía de aire acondicionado- tampoco eran buenos aliados.
Por si fueran pocas las complicaciones, se recibió aviso del agravamiento de la esposa de un tripulante, que finalmente falleció, por lo que se procedió a su evacuación, no exenta de dificultades.
Ante la falta de respuesta y soluciones,  el capitán  decidió navegar rumbo a Cotonou, principal puerto del vecino país la Republica Popular de Benín, antigua Dahomey.
Hacer combustible y agua  no fue fácil en un país en plena revolución armada. No había alternativa era el puerto mas cercano y al único que se podía llegar con las reservas que quedaban a bordo.
El día 5 de diciembre, ya en Lagos, se logra atracar a muelle, donde las dificultades  ni mucho menos terminaron.
 En uno de los días de huida hacia alta mar, al levar el ancla y dar avante las fuertes corrientes y la cantidad  de buques fondeados fueron factores determinantes para colisionar levemente con el buque griego Rio Bravo. Lo que en principio pareció una leve avería fue lo suficiente para forzar la estructura del buque lo que impedía abrir una de sus bodegas para realizar la descarga. Con medios de abordo se trabaja y consigue cortar plancha y librar las tapas.
Las operaciones de  descarga se realizaron con múltiples incidentes como constantes robos de la carga e incluso con un registro armado de la propia policía que se negoció con tabaco y whisky.
El 12 de diciembre acabo la pesadilla, zarpando del puerto de Lagos, aunque no hubo descanso ni regreso a casa.
Oficialmente no había pasado nada, después de hacer víveres en Abidjan se procedió a Walvis Bay,  regresando cargado de pescado congelado al puerto de Vigo el 18 de enero de 1.980.
Nadie olvidará a los piratas, algunos tampoco olvidaremos al armador y fletador y sus “acertadas informaciones”.
La aventura prácticamente ni transcendió en ningún medio, no había internet  y la noticia no interesaba. Muchos ni lo contamos a nuestras familias y amigos ¿para qué?
Había sido un viaje al infierno de más de tres meses, que solo la madurez, sacrificio, experiencia y sentido común de los 19 tripulantes –valores,  hoy en día, poco  apreciados-  hizo posible que lo pudieran contar y uno de ellos, el Alumno de Náutica de 21 años, ahora lo escriba.





lunes, 7 de noviembre de 2011

FERROL Y SUS CASTILLOS


De todas las fortificaciones, acuartelamientos y múltiples edificaciones, tanto militares, navales como civiles,  el castillo de San Felipe es –nunca mejor dicho-  la joya de la Corona.
Esta fortificación abaluartada como la definían técnicamente sus constructores, marcó el inicio de las defensas de una Ría y ciudad que estarían llamadas a jugar un papel fundamental en los intereses del Imperio Español, tanto en el reinado de los Austrias como en el de los Borbones.
Haciendo  un poco de historia, si el siglo XV, con los Reyes Católicos y el descubrimiento de América, fue el comienzo  del enorme  imperio español,  el XVI con Felipe II, fue  el de mayor apogeo y también el punto de inflexión.
En esta época, aunque la base de la Armada Real era el puerto de A Coruña, la Ría de Ferrol, con una protección natural inigualable, no pasaba desapercibida para los intereses del Estado.
Así  en el fondo de la misma, en  Neda, mucho más protegida que el abierto puerto antes mencionado,  se establecen las primeras fábricas de aprovisionamiento para la flota.
Durante esta época, un imperio de semejantes dimensiones, tiene también numerosos enemigos. Aparte de los alzamientos internos que se deben controlar, por el Mediterráneo es amenazado por los constantes avances del imperio turco. Por el Atlántico los franceses y sobre todo los piratas y corsarios ingleses, con el total beneplácito de su reina, no están dispuestos a renunciar a una parte de las riquezas que se traen del nuevo mundo.
Los constantes asaltos que   en cualquier momento lanzan los británicos sobre la base coruñesa hacen plantearse seriamente al estado español el traslado de su flota,  en un principio solo para las invernadas, a la más protegida Ría ferrolana.
Como consecuencia  de estas decisiones ya en el año 1580 los primeros ingenieros de la corona estudian detenidamente la ensenada y los sistemas de defensa a construir.
En 1.589, un año después de que la Armada Invencible se aprovisiona en la Ría para la invasión de  Inglaterra, se comienza la construcción del castillo, bautizado como San Felipe en honor al santo del Rey.
El baluarte se construye según los métodos más avanzados de la época que se basan en la escuela de fortificación Hispano–Italiana. Son estudios muy precisos que contemplan tanto la defensa por mar como por tierra y para este fin su planta se diseña en forma poligonal. Junto a numerosas fortificaciones, como la recién restaurada batería de Viñas en el cabo Prioriño, formó un impresionante sistema defensivo.
El castillo fue ampliado y mejorado a lo largo de los años y más en el siglo XVIII cuando se realizan arsenales, astilleros y nueva ciudad, conjunto que en nuestros días aspira a ser nombrado patrimonio de la humanidad
Atendiendo a  los estudios defensivos, en 1.590 se comienza la construcción en la orilla opuesta del fortín de La Palma, de forma cuadricular, posteriormente derribado y vuelto a reconstruir. Junto al de San Martin, hoy totalmente desaparecido, se creará un triangulo defensivo, que unido al cruce de una cadena entre éste último y el de San Felipe y a la propia forma de la canal, hacen del enclave una plaza totalmente inexpugnable en aquellos tiempos.
Buena prueba de ello son los intentos de asalto  como el del  ingles Conde de Essex en el año 1597, que se limita a un bloqueo marítimo ante la imposibilidad de cualquier otra hazaña.
En 1.639 es rechazado el ataque del almirante, en este caso francés, Henri D’ Escoubleau.
Y finalmente el más  conocido de agosto de 1.800 del vicealmirante ingles Warren, que ante la imposibilidad de entrar por la canal, desembarca en las norteñas playas de Doniños, San Jorge y Cobas cayendo en una calamitosa derrota en la no menos famosa batalla de los altos de Brión; 150 navíos con 15.000 hombres contra una pequeña guarnición de la ciudad, poco más de 3.000 incluidos los vecinos voluntarios.
Hoy en día, San Felipe, propiedad municipal y en rehabilitación –el castillo al lado del mar más grande de Europa según algunos autores- espera pacientemente con el resto de las construcciones del siglo XVIII, el reconocimiento que merecen.



lunes, 31 de octubre de 2011

FERROL Y SUS MUROS


Hace ya décadas    -sobre todo desde que se puede opinar-   hay un continuo debate, por no decir un clamor, demandando el cambio del famoso muro.
Cada cierto tiempo el tema se pone de moda y vuelve a los periódicos y discursos de los políticos.
Si bien es cierto que una mínima parte ya se ha derribado, también lo es él que solo en estas dos últimas corporaciones se habla de un proyecto de conjunto, más ambicioso y coherente.
El muro no deja de ser la punta del iceberg. Hay otros muros como el sicológico o mentalidades con prejuicios que hacen mucho más daño a Ferrol que el propio de hormigón.
Estos últimos días se anunciaba un nuevo proyecto, con cierta semejanza al anterior,  que muestra un sentido de hacer ciudad   que es de aplaudir y apoyar.
En todos estos años Ferrol y su estructura cambió radicalmente y los tiempos actuales exigen soluciones ambiciosas que logren seguir los pasos del cambio.
Al nuevo plan lo titularía: abrir Ferrol al mar y a la tierra.
Hoy en día la principal entrada a la urbe es el final de la AP 9 y acceso norte que acaban precisamente en el puerto  interior.
Un gran número de personas embarcadas en cruceros turísticos entran  por la misma dársena.  Incluso prolongando la línea del ferrocarril de FEVE hasta la plaza de Galicia, sería  también la entrada por este medio.
Esta nueva puerta, da una digna bienvenida en lo que respecta al baluarte de San Juan,   jardines de la Ranita, paseo de la Marina, dársena de Curuxeiras y antigua Sala de Armas, hoy residencia.
Esta sensación se va diluyendo cuando se continua por el maltrecho Paseo de Irmandiños, carretera de circunvalación para que nos entendamos todos,    con un firme irregular y angosto rodeado a su derecha por un muro insostenible hoy en día y a su izquierda por una maltratada Alameda llena de edificios que en algunos casos no pueden recibir otro adjetivo que el de galpones.
Estamos hablando, no solamente de una entrada sino de un corredor que nos conduce hasta el mismo corazón de la ciudad: La plaza de Galicia con edificios significativos, el centro del barrio de la Magdalena, los Cantones -la zona de la Alameda mejor conservada-  los dos museos más importantes, los jardines de las Angustias y una de las principales avenidas como es la de Esteiro.
Es en consecuencia un verdadero acierto tratar toda esta trama urbana en su conjunto, siendo una de estas actuaciones el dichoso muro pero no la única ni mucho menos. Estamos hablando de la imagen que toda la ciudad proyectará al visitante.
Tendríamos que empezar por lograr que el estamento oportuno escuche las sugerencias de señalización de la propia autopista y además la dote de iluminación como en el resto de las ciudades.
Ni una de las salidas de la misma indica zonas urbanas a las que se puede acceder. Para colmo de males, si hacemos caso a la señalitica, nunca entraríamos al centro por el puerto; dos salidas anteriores se nos desvía por Canido. Si estos problemas los tiene un ferrolano, ¿nos imaginamos donde puede acabar el turista desconocedor del entramado urbano? ¡Puede que  en Coruña,  muchas salidas indican esta dirección!
A pesar de las reticencias, un centro comercial en el puerto –de baja altura como el previsto- supondría un valor añadido importante, no solo para Ferrol Vello, también para La Magdalena. Sería el polo de atracción necesario para equilibrar los flujos comerciales que en estos momentos están marcadamente orientados hacia el polígono comercial de la Gándara.
Lejos de perjudicar a nadie, se lograría un equilibrio  que beneficiaría algo más a las zonas ahora más marginadas como son Magdalena y Ferrol Vello. Sencillamente consolidaría otra zona atractiva para el disfrute de los ciudadanos.
Supondría la progresión de un barrio en alza y de cara al mar que poco a poco incrementa sus servicios pero que necesita otros muchos y los  ejemplos son bien claros: intentemos en la zona portuaria, comprar un periódico, retirar dinero de un cajero, buscar una oferta diversificada en restauración o dormir en un hotel.
La rehabilitación –en lo posible-  de la Alameda hasta el teatro Jofre y del resto del Cantón,  hasta integrarlo con los jardines de las Angustias sería otro paso importante. Y por supuesto el cambio del propio paseo de Irmandiños, haciéndolo de doble dirección única de entrada y añadiéndole un firme digno y acorde a la  función de paseo y vía de penetración.
El famoso muro es evidente que también entra en la remodelación, se ha escrito tanto que para no redundar podríamos hacer una revisión de  los argumentos que se pueden esgrimir a favor y en contra.
En primer lugar, como no podía ser menos, están los intereses militares. 
Desde el siglo XVIII los enemigos  y el ingenio de la guerra han cambiado sensiblemente y medidas que antes eran eficaces se demuestran hoy  menos efectivas; el propio Ministerio de Defensa se ha pronunciado en más de una ocasión y admite que el muro es sustituible, el problema sería presupuestario. Tal y como esta la economía es evidente que la financiación deberá venir de otros estamentos.
El muro como su propio foso o la cadena entre castillos, estos últimos ya desaparecidos, es sustituible por cierres diáfanos.  Hoy en día si se quiere ver una panorámica de las instalaciones, a pesar del hormigón, no hace falta más que recurrir a Google Earth, las casas  colindantes, con alturas nunca pensadas en el XVIII, o a las nuevas galerías del Teatro Jofre.
¡Si se tira la muralla  solo se verán edificios!, es un argumento escuchado más de una vez.
De cualquier forma la ganancia es notable,  siempre será mejor, estéticamente y sicológicamente,  ver edificios significativos del siglo XVIII, que tener delante un parapeto ciego de 4 o 5 metros de alto.
Mentalmente se rompe con la sensación de que la ciudad se acaba ahí. Hay en este sentido actuaciones destacables. Hace años se retiró la parte que ocultaba la antigua Sala de Armas. No se ve el mar pero vemos un impresionante edificio de hace dos siglos. Hace menos tiempo se retiro una parte a la altura del edificio de Herrerías, se ve  el mar,  edificaciones que muchos ni conocían y estéticamente la sensación de continuidad urbana es evidente.
Fuera de este ámbito tenemos otros  ejemplos  destacables: dos años atrás se desmantelaba la muralla que rodeaba el Instituto Concepción Arenal. El resultado salta a la vista descubriendo un gran edifico oculto para muchos ferrolanos. Otro tanto ocurre con la parte trasera de la Biblioteca Central. El puerto comercial esta rodeado de una valla diáfana. Se rompe con la sensación de término, se ven los almacenes y en parte la Ría.
Además reflexionemos: ¡si se verá el mar!  Basta un ejemplo, en la plaza de Galicia, se apreciará en todo su esplendor el dique de la campana y detrás la dársena.
Se argumentan también razones como dificultades de desniveles ó, a  la altura de los diques secos,  problemas con el alcance de pinturas o chorreados. Seamos serios, hoy en día el nivel de  soluciones arquitectónicas con que cuenta nuestro país ofrece múltiples respuestas a estos temas, solo es cuestión de escuchar a los técnicos.
También se apunta que podemos destruir parte de la historia como consecuencia del derribo.
Leyendo los informes que han trascendido, queda bien claro que la actuación consistiría en desmantelar la parte de hormigón puro y duro, levantada a finales del siglo XIX, desde la puerta del dique hasta las inmediaciones del edificio de enfermería. Desde aquí hasta la puerta del parque se respetaría el muro original, de piedra a la vista y de mucha menos altura que el actual.
En toda esta actuación, estamos hablando de un significativo cambio desde la entrada de la autopista hasta la Avenida de Esteiro, se necesitará una financiación importante. El comentario ha surgido ya en   reiteradas  ocasiones. ¡No nos engañemos! en  un país que a pesar de su crisis, se permite el Monte Gaias, paseos marítimos de quince kilómetros, aeropuertos inoperativos o claramente infrautilizados, a la hora de contemplar esta inversión estamos hablando del “chocolate del loro”
Este importante proyecto, a mayores de todas las ventajas enumeradas, supondría un escalón más en el  cambio de mentalidad que necesita nuestra ciudad, supondría un incremento importante de nuestra  autoestima, hoy por los suelos,  que es uno de los principales problemas de Ferrol.
Una vez más no estamos ante ningún imposible, una vez más y es reticente,  solamente es necesario buscar los apoyos y tener la misma  voluntad política que se tiene para inmensas inversiones realizadas en otras ciudades, algunas bien cercanas.