miércoles, 27 de julio de 2011

CRISIS Y VERDADES

Cuando los vientos soplan a favor y se nada en la abundancia, al  gobernante  enseguida se le llena la boca atribuyéndose los meritos.
Consecuentemente, por lógica y sentido común, cuando las cosas van mal el político también tiene que asumir su responsabilidad.
Esta claro que en la actual depresión la tienen y además es mucha.
Entre  otras cuestiones, el reconocer tarde el problema y el tomar medidas a medias, con las eternas reformas pendientes de este País, han sido las claves de semejante debacle, o como diríamos en gallego de semejante “desfeita”
El  querer “vendernos” que la crisis  es mundial  y no muy nuestra y de otros  países contados tampoco ayudó.
Asia, América, Australia, Nueva Zelanda, el núcleo fuerte europeo, crecen y sus ciudadanos  trabajan.
Va siendo hora de que el político se de cuenta  que el español quiere tener el derecho al trabajo y no al cobro del paro.
Pero  ésta caída es de tal magnitud que  pecaríamos de inocentes de no  pensar en  más responsabilidades. Por muy mal que un Gobierno actúe, a esta situación  se llega con más compañeros de viaje.
¿Qué han hecho una parte del sector de la banca y de las empresas?  
La concesión de créditos con dudosas garantías para promoción y compras de propiedades sobrevaloradas, inversiones en negocios con más interés político que rentabilidad y alocadas carreras de aperturas de oficinas, es decir el despilfarro por referencia, ha sido una constante en la política comercial de una parte importante del sector.
Resultados: una caja intervenida hace unos días en la zona del Mediterráneo, otra hace unos meses en el Sur con más de 800 millones de agujero  ¡ya hay que hacerlo mal! y un numero  de entidades en el filo de la navaja.
¡No pasa nada! nadie rinde cuentas y además para eso esta el Gobierno que con el dinero de todos arregla las “desfeitas”
Para pensar en el comportamiento de una parte significativa del entramado empresarial basta un buen ejemplo. El  anterior presidente de la Confederación Nacional no dejo una de sus empresas en pie y no entendía que tuviera que bajarse de la poltrona.
Mientras en el resto de Europa se imponía la lógica a la hora de afrontar los problemas: controlar el gasto, reducción de jornadas para evitar despidos y salvar el mayor  valor de la empresa, sus empleados; utilizar los recursos y ayudas en más inversión en  I + D + i, incrementar y reorientar la política comercial y en consecuencia aumentar las exportaciones dieron las claves para la salida del túnel.
Aquí fue mucho más sencillo. Primer paso despido, siempre de técnicos y personal de base,  consecuencia caída más rápida. Segundo paso Ley Concursal. Tercer paso quiebra de la empresa.   
Aunque hay que reconocer, volviendo a los primeros, que los políticos fueron el mejor ejemplo. “Buena gestión, austeridad, honestidad, humildad, ética, profesionalidad……”
Expedientes de regulación de empleo falsos en Andalucía, cuentas públicas con diferencias de 1.000 millones en Castilla La Mancha. Facturas de proveedores en el cajón. Contratos millonarios a empresas con lazos familiares. Altercados en clubs….
Pero la excelencia de la gestión la ha marcado un hecho que, no deja de ser curioso, ha pasado casi desapercibido.
En los años 2006 y 2007 el ministro económico de turno “un verdadero experto como todos sus compañeros”  decidió vender el 40% de las reservas de oro del País, es decir 5,38 millones de onzas de dicho metal. Su valor en ese momento: 2.635,74 millones de euros.
¡El oro ya no es rentable!, afirmaba él. Además ¡el resto de los bancos centrales europeos siguen la misma política!
Casualmente esto último no se cumplió y el resto de entidades ¡no vendieron!
También casualmente el oro ¡ya no rentable! Repito 2.635,74 millones en ese momento, valían el día 18 de este mes  6.158,49 millones. ¡Olé! ¡Ei carballeira! diríamos en gallego.
Afortunadamente para algunos pero no para la mayoría de los ciudadanos de a pie esto no es Islandia.
En este país la crisis se saldó con banqueros en la cárcel y el primer ministro procesado como imputado por negligencia en su gestión.
En Ferrol a 27 de julio de 2011.
    

martes, 19 de julio de 2011

MARUXIÑA Y MANOLIÑO, PACIENCIA Y HUMOR AGRIDULCE

Algunas veces me tienen preguntado por la paciencia y especial humor del que los gallegos tenemos fama.
Generalmente  relato la vida de una pareja que puede servir como muestra.
Maruxiña y Manoliño naturales de Coiros de arriba, rebasaban ya la frontera de los 85, estaban en esa etapa en que todo se ve desde la galería mientras se espera lo que solo los humanos, entre todos los seres vivos, sabemos  que  va a pasar. Es el tiempo del repaso de una vida dura, de lucha tanto interna como externa, tanto con desconocidos como allegados. Asiduamente es también el momento de sufrir y comprender la mayor soledad  e  insolaridad de lo que nos rodea.
La mujer, a pesar de todo y como suele ocurrir, tenia una salud de roble. La guerra de la vida le estaba pasando mayor factura al patrón  y ambos sabían que su tiempo se acababa, aunque no la contienda......

-Entón Manoliño, ¿cando morras onde  queres que che enterren? 
-¡Depende Maruxiña, depende¡ Si morro en Coiros de  abaixo enterrádeme  arriba e se morro arriba embaixo.
-¿He porque, Manoliño, por que?  
-¡ Por foder, Maruxiña, por foder ¡………..
De su unión habían tenido dos hijos –Pepiño y Manoliño- con “suerte desigual”.
Después de muchas peticiones, humillaciones y –para su nivel económico- generosos regalos,  tuvieron la fortuna de que un señorito directivo, cliente habitual, “coloco” a Manoliño en su importante empresa estibadora de La Coruña.
La fortuna duro dos años, cuando el hijo murió manipulando una maquina –bajo amenaza de despido por parte del señorito- en una maniobra en condiciones totalmente prohibidas para la seguridad del trabajador.
Sufrieron juntos y en silencio la soledad, la perdida y el miedo que les impidió acudir a la justicia.
El hijo pequeño, “el desafortunado”, no tubo más remedio que elegir el habitual e histórico camino de la emigración.
Fueron tiempos difíciles, una nueva vida, un país distinto, una empresa grande, el alemán….
Con  esfuerzo, trabajo y humildad Pepiño progresó en una sociedad que lo respetaba y valoraba, en una empresa que además de no quebrar, lo formaba y le daba la oportunidad de llevar una  vida digna.
La experiencia, el idioma pronto hicieron que “el señorito” también se fijara en él.
Pepiño a  pesar de la “morriña” y de sus padres,  se dio cuenta de que su tierra ya era otra. Además en su fuero interno, no quería volver a ver al homicida de su hermano.
Era castigo de dios, pensaba  Maruxiña. El vivir en pecado era una herida abierta en su vida que atraía todas las desgracias y que el párroco se encargaba de que no cicatrizara. Manoliño: “a velas vir”………

- He logo, Manoliño, ¿ non pensas que deberíamos casar?
- Pero Maruxiña, a nosa idade  ¡ quen nos vai querer ¡
A lo largo de la vida La guerra nunca cesó; una con sus armas sutiles, el otro con algún desliz y el refugio sagrado de la  taberna, la tertulia y la taza del Ribeiro hasta que las fuerzas y amigos aguantaron.
Pero hubo tiempos mejores, en la mocedad, aun con ganas  y no por juventud sino más bien por falta de desengaños que ya vendrían.
Años atras, regentaron, en su propio hogar,  una casa de comidas con cierto éxito hasta que el Gobierno de turno hundió al país en otra de sus cíclicas crisis económicas.
Un buen día un político importante, estudiado y con larga carrera, con lo cual ya enriquecido, llego a la casa.
El hombre de bien era de gustos refinados, coleccionista de porcelanas entre otras cosas  y acostumbrado a obtener todo lo que se proponía.
Viendo a un gato comer en un plato de gran valor decidió que este sería suyo  y afrontó la negociación tangencialmente…

-¡Buena señora! estoy viendo mal comer a ese “gatiño” y me da pena. Comprendo que alimentarlo  le supone un problema económico. Le voy a hacer un favor: ¡se lo compro!
-Hay pero o gato non  véndese que lle teño moito carinho. He malo será que non nos apañemos…….
Después de una larga negociación el  político acabo comprando el gato por un precio desorbitado.

- Buena señora, estoy viendo que al “gatiño” le gusta mucho el plato para su comida, así que también se lo compro.
-¡Ay o prato non   lle o vendo que grazas a él vendo moitos gatos!…………..  

  En Ferrol, 19 de julio de 2011

martes, 5 de julio de 2011

Vertebración del territorio y reparto de la riqueza

Por sentido común, debería de ser la biblia de cualquier gobierno actual.  Pero en este país ni biblia y menos,  sentido  común.
Es un hecho cierto y objetivo que estamos padeciendo una de las mayores crisis de nuestra historia y no solo económica, sino también social.
Un nivel de desempleo que rebasa el 20%, una importante deuda  y déficit publico, no hacen más que dar fe de una situación conocida por todos, incluso ya por el Gobierno.
Sería lógico en estas circunstancias una rigurosa política de contención del gasto y control de las inversiones. Nada más lejos de la realidad.
Hace unos días se podía leer en los periódicos la noticia de la aplicación de un ERE a los empleados de tierra  de una compañía aérea que presta sus servicios en el aeropuerto de Valencia. La razón contundente: la llegada del AVE arrebata más del 50% de pasajeros al avión.
También hace pocos días, por falta de pasajeros, era necesario suspender líneas, recién implantadas en el corredor ferroviario de Alta Velocidad Toledo  Albacete.
Si  echamos un vistazo a las últimas inversiones multimillonarias en infraestructuras, la realidad supera la ficción.
Aeropuerto de Huesca, funciona tres meses al año, más de 40 millones de euros invertidos ¿o será mejor decir gastados?
Si hay nueva terminal T 4 en Madrid, Barcelona no se puede quedar atrás ¡Faltaría más ¡
La inauguración de la T 1 del Prat, dejo prácticamente vacías las flamantes instalaciones de las terminales A, B y C, esta última recién terminada.
Tenerife Sur dispone de su nueva T 2 finalizada en el 2.009 y sin abrir por falta de demanda, “solo costó 30 millones de euros”.
La “magnifica” planificación de la empresa publica AENA tiene todavía más ejemplos.  Situaciones semejantes se pueden ver en Zaragoza, al lado de Huesca y Lérida; León, Alicante y Málaga, estos dos últimos proyectos: 410 y 420 millones respectivamente.
Tampoco la iniciativa privada se queda corta. Aeropuerto de Castellón, 150 millones de euros, esperando el primer vuelo.  El ya conocido desastre del de Ciudad Real: 1.100 millones.
Pero todavía hay más: ¿Qué ocurre en Galicia?
Si ustedes visitan el aeropuerto Compostelano, además de monumentales obras podrán ver la maqueta de las   -íntegramente- nuevas instalaciones que se construyen cerca de la actual terminal. Rondaremos los 300 millones de euros.
¿Qué ocurre con las dignas instalaciones  actuales? Cuando se comenzaron las obras no había previsiones, ahora  se piensa en el  derribo.
Las ampliaciones de Vigo y A Coruña, no por menos ambiciosas se quedan atrás. Cuando todo esto acabe nos habrá costado cerca de 500 millones de euros.
Aun así ninguna de las tres instalaciones tendrá comunicación con la red ferroviaria.
Pero todavía hay algo más. Estas obras finalizarán en 2.013 o 2.014, están pensadas para en el caso de Compostela duplicar la capacidad. Las estadísticas, ni mucho menos, dan esa tendencia.
En el 2.015 llegará el AVE; ya no vamos a mencionar cifras de inversión para esto.
La mayoría del tráfico de los tres aeropuertos gallegos es con Madrid.
Como ya se ha visto en anteriores experiencias  –la mencionada Valencia, Sevilla, Zaragoza- cuando la alta velocidad ferroviaria llega,  más del 50% de pasajeros optan por este último medio.
A cualquier ciudadano no se le escapa la utilización del dinero de todos con fines exclusivamente partidistas a la hora de contentar a gobiernos regionales y nacionalismos a cambio de apoyos para gobernar lo actualmente ingobernable.
Creo que sobran comentarios. No es de extrañar, aunque en todas partes cuecen habas, que   algunos socios comunitarios, visto lo visto, se echen las manos a la cabeza y no solo piensen en Grecia, Irlanda o Portugal.   
Angel  Anidos                                                                                  Ferrol, 5 de julio de 2.011


  
     

domingo, 3 de julio de 2011

Adicción, escritura y las dos Españas

De 1.999 a 2.010 van 10 años largos, dependiendo de los meses que se cuenten.
Este fue el periodo en que estuve colaborando como articulista en el Diario de Ferrol.
Fue desde su inicio y en mi interior, ésta colaboración  enfocada principalmente  a temas domésticos, como el grano de arena que aportaba a un proyecto nuevo y valiente, sobre todo teniendo en cuenta las circunstancias y antecedentes que concurrían, liderado por un no menos valiente y arriesgado German Castro.
Su merecida jubilación me sirvió, también a mi,  para hacer un alto.
Aun no pasado el año, debo de reconocer que, muy de vez en cuando, esto se echa de menos.
Quizás la lectura diaria de varios periódicos y la situación actual, esta vez referida a todo el país y no solo a Ferrol, incita a ese impulso interno  tal vez reprimido inconscientemente, de volver a la tecla.
Leía semanas atrás un articulo del siempre interesante y directo  Arturo Pérez Reverte sobre una ministra que todavía vivía en el centro de Madrid. Aquella que  el tendero de enfrente conocía muy bien por  el rutinario y diario numerito de dos “cochazos oficiales” y un sin numero de guardaespaldas esperándola para llevarla a su trabajo –si se le puede llamar así-  siempre después de las diez y media de la mañana. El libero, en cambio, no tenia noticias: la señora nuca había entrado en su negocio.
Este relato me traía a la memoria las declaraciones de otro ministro; progresista, intelectual, obrero  - como no podría ser de otra circunstancia y forma, mandando quien manda-  cuando preguntado que opinaba sobre las pensiones privadas, era contundente en afirmar su necesidad: -tenga en cuenta que en este país las pensiones publicas están capadas, “solo puede cobrar la máxima de 2.500 €”-   Decía el ministro obrero y español.
Otro colega, a los pocos días no se quedaba atrás;  también estaba de acuerdo, menos rotundo, de tener una pensión privada. De cualquier forma el pagaba una “muy pequeña”, “solo invertía 600 € al mes”.
Visto lo visto, es de extrañar, que las acampadas “15 M”, en las plazas de todas las ciudades españolas, no tengan el doble de campistas. De estos se pueden sacar multitud de lecciones, algunas de civismo e inquietud, otras de valentía por romper la rutina y la pereza revelándose contra un futuro absurdo.
 También es bueno para ministros,  altos cargos y algún más privilegiado  obrero, progresista e intelectual  –los demás debemos de ser parvos-  para que se den cuenta de que no viven en la España real, al menos  en la de la mayoría y que actitudes como las suyas no llevan a ningún lado excepto a los clamorosos pasos atrás de este país y a la perdida de elecciones. Esperemos que no sea demasiado tarde para la otra parte de la España si real.
Angel Anidos                                                                                          En Ferrol a 5 de junio de 2.011