Las convencionales se han convertido en rutina; finaliza una y
comienza otra o incluso, actualmente, asistimos a dos cerca de nosotros. Estas circunstancias
dejan en segundo plano otro tipo, como son las luchas comerciales, no por ello
menos encarnizadas, aunque sus efectos no causen, aparentemente, daños
materiales y personales.
El coche eléctrico ha supuesto una confrontación entre las
tres grandes potencias: Estados Unidos, la Unión Europea y China. La gran
capacidad de producción de esta última ha
llevado a las otras dos a pensar en gravar con aranceles sus exportaciones.
Situación que obliga a la potencia
oriental a asentar fábricas en la propia Europa, “nada nuevo bajo el sol”.
En las décadas de los 50 y 60 del siglo pasado España necesitaba reconstruirse superada la contienda civil; al mismo tiempo Francia debía buscar nuevos mercados para su abultada producción automovilista. Debido a los altos aranceles que se imponían a las importaciones, el país vecino decidió establecer una factoría en el nuestro.
La población elegida sería Pamplona, pero otras ciudades
intentaban atraer esa importante fuente de ingresos. El director general de la
compañía francesa aterrizó en Barajas para ultimar detalles. Las fuerzas vivas
de Vigo, lograron que esta persona fuera recibida a pie de pista por un
representante de esta ciudad. Pudo convencerlo y lo desvió a la ciudad olívica
donde le fueron mostradas sus grandes virtudes y finalmente, en 1.958, Citroën se
ubica en Vigo.
La reindustrialización de la depauperada España necesitaba
combustible asequible, por lo que en 1.961 se autoriza una refinería en el norte
del país. La guerra comercial, en la que batalló Ferrol, la ganó A Coruña y
Arteixo.
Estos logros significaron para estas ciudades un gran
espaldarazo a su progreso futuro. Tengamos en cuenta que, en ambos casos,
aparte de los puestos de trabajo directos, supusieron la consagración de sus
respectivos puertos y negocios paralelos: consignatarios, practicaje,
remolcadores, provisionistas, tasas portuarias, nuevos muelles, etc.
Tengamos en cuenta que el petróleo y refinados supone el 66%
del tráfico portuario de A Coruña. Los autos, son el 33 del movimiento del de
Vigo.
Ferrol, ya tiene en estos momentos un centro logístico de
automóviles de esa nacionalidad. Estoy convencido de que todas las fuerzas
vivas de la ciudad ―Gobierno y Oposición entre otros― estarán intentando tener oportunidades en esta nueva “otra guerra”.

