A padres, abuelos, bisabuelos y en general a la mayoría de la gente, desde temprana edad, con frecuencia los oía hablar del famoso muro.
Hace más de un
siglo la inmensa mayoría de ferrolanos anhelaban su sustitución por un cierre
diáfano, que permitiera ver más allá: más muelles, buques atracados o en dique
seco, mar ―mucho o poco―, edificaciones e instalaciones
conservadas desde el siglo XVIII y sobre todo romper una estética que cerraba
la ciudad con una tapia de metros de
altura; querían, ver espacios abiertos.
Repasando las crónicas,
veremos que hubo cantidad de conversaciones, desacuerdos y acuerdos que no
llegaron a fructificar en años. Con el tiempo algunas partes fueron cayendo: el
cierre opaco que dificultaba ver la fachada de la sala de armas ―antiguo cuartel de instrucción―; la zona contigua al edificio de
Exponav o la continuación de la puerta principal del astillero en Esteiro del
año 1.857. No hubo más avances…
Desde comienzos de
la Transición, prácticamente todos los partidos políticos prometieron en sus
programas electorales la sustitución de la antiestética pared, pero como sucede
con cierta frecuencia las promesas se quedan en el papel. Hace unos meses ha
sido el actual alcalde el que ha dado la gran sorpresa histórica de que se
retiraría el comentado cierre actual, y además ―rompiendo la cadena de imposibles
promesas― está cumpliendo lo anunciado con un ambicioso proyecto que
cambiará por completo una extensa zona urbana.
A la vista de los
infructuosos intentos anteriores, no me cabe duda que la labor no ha sido
sencilla, pero finalmente el acuerdo logrado con la Xunta de Galicia, el propio
Ayuntamiento, y por supuesto con la gran colaboración de la Armada el trabajo ha
dado sus frutos.
Como es habitual, a un gran paso adelante siempre alguien le pone trabas. Recordemos las palabras que en el mandato de Ferrol en Común pronunció su alcalde: «el muro se tira sí o sí»; ahora comenta: «tirar el muro es un despilfarro de dinero»
El socialismo
también aporta lo suyo a la hora de “poner palos en las ruedas”; denuncia la
tala de arboles cuando el propio partido tenia un informe de su enfermedad y
además en el proyecto expuesto ya se señalaba que serían sustituidos por
especies más acordes con la nueva configuración. También se encargó de dar a
conocer objeciones de Patrimonio Nacional que ya estaban solventadas por el
actual alcalde.
Las palabras y los
hechos retratan a las personas e instituciones. Dejan ver a las claras si un
partido local se debe a sus votantes o depende de sus propios intereses…