miércoles, 28 de diciembre de 2011

LA POLITICA Y LA CORRRUPCION

Hace unas semanas leía un interesante artículo en un periódico políticamente incorrecto para muchos  y que yo mismo he acabado leyendo a diario debido a que me lo regalan con otro, pero principalmente por la calidad de sus articulistas, independientemente de la acción de marketing mencionada.

Se hablaba en este artículo de la mucha importancia que tiene y la poca que se le da en este país a la publicación del “Índice de la percepción de la corrupción”.

En esta lista, de ámbito mundial, hemos pasado del puesto 22  igualados a Francia en el año 2004 al 31 de este finalizado  2011. “Ya estamos a la altura de Botswana por poner un ejemplo” Francia se ha situado en el  7,

Este índice tiene su importancia porque es clave para muchas empresas a la hora de valorar sus inversiones. Así un país corrupto es desechado por multinacionales y además lastra la evolución de su economía, pues lógicamente malgasta los recursos de muchos en el beneficio de unos pocos.

A pesar  del manido  progresismo  y  demás virtudes que se nos vendieron a los españoles en estos últimos ocho años las cifras y los datos una vez más hacen agua por todas partes y certifican la tozuda realidad.

Este dato refleja de nuevo lo ya sabido por todos;  una banca politizada y negligente que ha tenido que ser rescatada con el dinero de todos. Políticos malgastando el dinero  en obras faraónicas y sin sentido alimentando los nichos del voto localista. Autonomías en una alocada carrera de gastos con tal de resaltar las diferencias.  E incluso falsificación de las cuentas publicas;  el déficit  del 6% que los honrados científicos y eruditos gobernantes nos juraban hasta hace unos días resulta del 8,2. “Ligero error” de unos 22.000 millones de euros del que, por supuesto, nadie es responsable, si acaso usted y yo que estamos compartiendo estas líneas. Una situación   más cercana a la  bancarrota de Grecia que al famoso “estado de bienestar”

Teniendo en  cuenta que manejamos fondos europeos, no es de extrañar que nuestros socios nos exijan medidas y control. Y por supuesto no es de extrañar que el gobierno lo traslade y lo exija a las autonomías, aunque los de siempre se rajen las vestiduras por perder la independencia fiscal

Admitir la corrupción  impide la recuperación económica y uno de los síntomas de que esta postura todavía no ha cambiado es los pocos políticos, banqueros y empresarios  que llegan a la cárcel.

El corrupto, también llamado “trepa” llega al poder pisando a personas validas y cuando se instala es todavía peor. El miedo y la seguridad que él mismo tiene de que es un inútil le impide rodearse de profesionales y busca validos que le cuenten lo que quiere oír y no la realidad, así es totalmente imposible enmendar un problema que ni siquiera se conoce.

El empleo adecuado de recursos, tanto materiales pero sobre todo humanos,  es fundamental si queremos cambiar el rumbo del país. Un país donde cada vez más se establecen dos tipos de sociedades, una la del ciudadano con trabajo, compórtese como se comporte y otra de cinco millones de personas sin él, también comportándose como se comporten, independientemente de su esfuerzo o valía.

Volviendo al comentado índice, es clarificador. Los países en la cúpula del mismo no están por casualidad, Nueva Zelanda, Dinamarca, Suecia, Singapur, son sociedades donde no existe el paro ni  crisis de valores. Países donde la norma es para todos y donde, probablemente, en una crisis como la nuestra los ciudadanos no le reirían las gracias al político de turno aunque fueran del partido.








domingo, 25 de diciembre de 2011

AIRES DE CAMBIO

Las últimas elecciones han venido a confirmar que una inmensa mayoría de españoles estaban hartos.

No podemos dejar de recordarle a los políticos que asumen una libre y bien pagada responsabilidad, tanto cuando los vientos van a favor como cuando van en contra.

El temido cambio para unos pocos privilegiados de una situación económica y social insoportable era esperado por todos.

El perfil del nuevo gobierno, con un marcado sentido de la sensatez, dejando a un lado frivolidades y cupos y sobre todo avalado por una larga experiencia y veteranía, tanto en la función pública como en la privada, se echaba de menos por casi todos desde hace tiempo.

Perfiles que parecían olvidarse, casi demonizarse en estos últimos años de corriente política que nadie era capaz de entender.

Perfiles que conjugan edad, formación y practica en el mundo laboral. Tener la responsabilidad de pagar nominas a final de mes y a la vez poder cobrarlas marca carácter y hace poner los pies en el suelo.

Muchas cosas deberemos cambiar en un país en que el 70% de los universitarios al final de su primer ciclo formativo deciden opositar.

En países como Suecia o Inglaterra, no precisamente atrasados,  el porcentaje es justamente el contrario, aunque también la función pública poco tiene que ver con la nuestra; no existe nuestro sistema de oposición pero tampoco el trabajo garantizado hagamos lo que hagamos.

Más inversión en educación y mantenimiento de las pensiones son buenas noticias que despejan los temores que unos pocos intentaban inculcarnos para defender su desafortunada gestión.

Observar a nuestros hijos y padres nos hará comprender que la edad ni es una virtud ni un defecto, es una circunstancia.

La formación, principalmente en la primera etapa de la vida, con el merecido descanso y ayuda  al final del camino son  derechos irrenunciables de los ciudadanos

Control del gasto y el despilfarro en inversiones politizadas claramente prescindibles, ahorro en prejubilaciones o freno de la oferta de empleo publico acompañado de la necesaria reforma, entre otras medidas; como utilizar los recursos para incentivar investigación, exportación y emprendedores  nos darán la financiación necesaria para salvar el manido estado de bienestar que no se acabará. Otro temor extendido y utilizado por el político incapaz

Porque no olvidemos que precisamente el estado de bienestar se basa en tener medios para poder sostenerlo y estos solo se obtienen con gestión eficaz y discursos: los justos.

Vienen aires nuevos, que como mínimo ya nos han transmitido, después de mucho tiempo, algo de esperanza.

Aunque claro está no todo se puede tener: ya no estaremos atentos –nos  advertía experimentada ministra- a acontecimientos histórico planetarios como la coincidencia de los soberbios gobernantes progresistas –Zapatero y Obama- en ambas potencias mundiales a los dos lados del atlántico


sábado, 10 de diciembre de 2011

LA POLITICA Y LA ETICA


Hace no mucho tiempo escuché  a un hombre   diciendo que él no podía ser político porque pensaba en los demás y no en sí mismo, con lo que no tendría ningún futuro en la situación actual de España.

Hay días que sin saber por qué, nacen torcidos. Yo uso la estrategia de dejar lo que estoy haciendo y dedicarme a otra cosa.

Hoy sábado, uno de esos días, a media mañana paseaba con ayuda de un sol esporádico. Finalmente entré en una cafetería con la idea de leer más  prensa y evadirme en lo posible. Me di cuenta de la poca gente que había y también del buen hacer del único camarero.

Acabamos entablando conversación y siempre con un gesto agradable y maduro me terminó confesando que había estudiado ingeniería técnica industrial y siendo imposible trabajar en lo suyo hacia lo que podía en cualquier cosa. A pesar de su situación a los veintitrés años la mayor preocupación le venía por el hecho de que ya también era difícil trabajar de camarero para lo cual se había formado después de acabar sus estudios en la universidad.

Su padre trabajador autónomo y con cincuenta y dos años estaba sin trabajo y sin posibilidades de emprender por falta de financiación. Su madre de cincuenta y cuatro llevaba dos desempleada desde que habían mermado las ventas de la inmobiliaria donde trabajaba. Situación de miles de personas que cada día nos va resultando familiar y en algunos casos más cercana.

Esto me trajo a la memoria los comentarios de un pariente que insistía que los políticos habían logrado que en este país hasta los treinta y cinco años eres joven para entrar en el mercado laboral, a partir de los cincuenta estas viejo y además deberás arreglártelas para cotizar cuarenta años y trabajar hasta los sesenta y siete.

El día no se acababa de enderezar, aunque me quedé con el espíritu de lucha y la serena madurez con la que el muchacho afrontaba la situación.

La indignación, en estos momentos de zozobra e inquietud, nos viene al encuentro casi a diario. Por ejemplo, estamos estos meses sacudiéndonos el estupor que nos dan las noticias de banqueros que han arruinado entidades y que aun encima se les premia con reconocimientos sociales, esplendidas indemnizaciones y jubilaciones. Este malestar es generalizado en el país –en otros al banquero se le detiene y exigen responsabilidades- hasta el punto que los propios políticos se manifiestan abiertamente desairados con la situación.

El mal comienzo de la mañana, tuvo algo que ver con esos políticos. Siguiendo el consejo de un amigo entré en” You tuve” para ver un video titulado “sueldos de Leire Pajin, ministra de sanidad”. Se escuchaba a la señora ministra abogar por: una economía que  impida como hasta ahora que unos pocos ganen mucho a costa de que la mayoría gane poco. Al mismo tiempo y en sobreimpresión se nos mostraban los cuatro sueldos y las dietas que cobra el personaje por un monto de prácticamente 29.000 euros “al mes”. Para no echar más leña al fuego, no quise seguir la sugerencia del amigo y leer el interesante currículo y años de experiencia de la susodicha servidora del bien común.



Me preguntaba con qué fuerza moral este personaje político podría convencer a la familia antes mencionada de que no aceptara un trabajo que fuera retribuido en dinero negro. Viendo la actitud de algunos políticos  no es difícil llegar a la conclusión de que el problema de este país, además de económico, es un problema social  de falta de valores y principios
Siguiendo con el mal día uno no dejaba de pensar que además esto lo hace alguien de los autoproclamados progresistas, cultos, obreros, solidarios y con talante. No quiero ni pensar lo que nos queda al resto.

A costa de levantar el ánimo  decidí volver a leer la noticia que daba cuenta que las duras medidas  de austeridad anunciadas en Italia por su nuevo, pero maduro y experimentado,  primer ministro Carlo Monti venían acompañadas por la renuncia personal a uno de sus “dos únicos sueldos”.

En fin, así las cosas, decidí escribir estas líneas, que no deja de ser una buena forma de desahogarse.

Afortunadamente en la clase política, como en todas, hay de todo y las urnas y la ética siempre acaban marcando los límites, aunque lleve su tiempo.

sábado, 3 de diciembre de 2011

LA POLITICA Y SUS TIEMPOS


Si una persona tiene la poca fortuna -en este país demasiado habitual- de que le toque la “lotería” del desempleo y además tiene obligaciones financieras y familiares, le falta tiempo para buscar una solución. No dudará en hacer los máximos esfuerzos para negociar su reincorporación al mundo laboral y alcanzará acuerdos lo más pronto posible aunque no sean lo más ventajosos que pudiera esperar.

Si a un empresario se le va de las manos su negocio, la actuación será muy similar a la anterior. Negociará una nueva financiación, buscará nuevas estrategias comerciales o mejorará producto o producción. En España, además, lo primero que hará será acudir a la vía  fácil de reducir plantilla. En algunos casos también es posible que se busquen responsables de la situación y se produzcan cambios en determinados puestos.

A un emprendedor también le faltará tiempo para buscar capital, hacer trámites –compleja labor en nuestra sociedad- y arrancar con su idea para empezar a generar ingresos.

En todos estos casos la actitud es similar: ir al grano porque la situación afecta directamente a las necesidades más elementales. El tiempo es oro porque va en ello el poder tener ingresos y en consecuencia llevar una vida digna. Hay una situación  clave en todo esto, si no se buscan soluciones no se llega a fin de mes.

En estas circunstancias la serenidad, reflexión, contención del gasto, el trabajo, el esfuerzo y la imaginación son normas de comportamiento. La madurez y experiencia –hoy no valoradas- son la clave para salir adelante.

En estos momentos estamos ante una crisis, casi global, que muchos ya se han atrevido a calificar igual o mayor que el famoso derrumbe económico del 29 en el siglo anterior.

No deja de ser sorprendente que a la hora de buscar soluciones, ayuntamientos, comunidades autónomas, gobiernos y principalmente la Unión Europea no observen el comportamiento de los casos anteriores, al menos en lo que se refiere a los tiempos.

Son momentos en que los casos de despilfarro e incluso corrupción son noticia casi diaria de primera plana, principalmente en los países periféricos.

Mientras los especuladores hacen su particular agosto, la Unión Europea se eterniza en reuniones y discursos que hasta la fecha no han conseguido más que aumentar la ya de por si enorme desconfianza de los mercados hacia la Eurozona.

Dejando a un lado el eterno dilema, en el que ni los más expertos se ponen de acuerdo, de gastar más para reactivar el consumo o aplicar drásticos recortes. A estas alturas podemos ver que hay una profunda división entre los países, teóricamente, mejor gestionados por sus gobiernos y los que en principio podríamos denominar derrochadores.

Los primeros, no sin cierta razón, abogan por establecer unos presupuestos comunes de obligado cumplimiento mediante importantes sanciones y pérdida de derecho a voto de los infractores.

Los segundos se decantan por los Eurobonos, que no deja de ser un reparto de la deuda, de los más despilfarradores, con los que han llevado mejor las cuentas. De no haber controles en este caso, el resultado final podría ser que una vez “quemadas”  las deudas soberanas de los países en dificultades el mal se acabe contagiando a toda la Unión, con lo que, sin ninguna duda,  llegaríamos al final del Euro.

Lo que si está bien claro que para llegar a acuerdos en estos aspectos las prisas no parecen ser excesivas. Quizás unos pocos políticos involucrados, lejos de aplicar el sentido común, piensen que en el fondo esto no es su problema;  porque a diferencia de los casos anteriores, ellos si cobrarán a fin de mes –si habrá ingresos- pase lo que pase y además una mayoría tendrán su jubilación arreglada.

Desde luego hay que entender, como humanos que somos, que la situación personal de principio es bien distinta y a más de uno podría llevarlo a equívocos. Pero esos pocos deberían de  pensar que de seguir así la debacle podría ser de tal calibre que hasta ellos mismos vieran peligrar su futuro.

Sin olvidar  que el político tiene la obligación de encontrar soluciones, pues ya que es el primero en atribuirse  méritos, también  tiene que afrontar su responsabilidad en  los errores y no dejando de reconocer que alcanzar acuerdos entre diecisiete países con distintas culturas, historia, nivel de desarrollo y en consecuencia intereses es una compleja labor; el ciudadano medio europeo, doy por seguro, que  daría por bien empleado el retraso hasta la fecha si definitivamente la Unión pudiera ver la luz al final del túnel de una vez por todas.  La política y sus tiempos también tienen final.