martes, 14 de julio de 2026

FERROL Y LOS COCHES

 

En la década de los ochenta del siglo pasado, cuando la debacle económica arrasaba, un político de un partido de los que no me acuerdo ni quiero acordarme sentenció: «A Ferrol con Bazán y medio polígono de la Gandara le llega».

Políticos de los municipios limítrofes, aprovecharon las ventajas de la “reconversión naval de Ferrol” y fueron rodeando la ciudad de polígonos industriales, todos fuera de nuestros límites municipales. Con el tiempo los mismos se llenaron de empresas y esta circunstancia favoreció la estabilidad económica, asentamiento de habitantes, y en algún caso incremento.

Aquí llevamos veinte años hablando de los terrenos de Mandia y Leixa y seguimos esperando el primer metro cuadrado de suelo industrial. Esto supuso una de las mayores crisis ―exceptuando algún repunte― y una emigración de treinta y tres mil ciudadanos desde que Felipe V, Fernando VI y Carlos III levantaron arsenal y astilleros.

A pesar de la vuelta atrás de una empresa de autos para almacenamiento y distribución, debido a la guerra de aranceles; estos años están suponiendo un excepcional cambio de tendencia en varios aspectos: la buena labor urbanística y turística del presente mandato municipal, la diversificación con la eólica marina que esperemos continue, unos buenos resultados del puerto comercial y la vuelta a la construcción naval militar, debido a la difícil situación mundial, no por otro motivo ―no nos engañemos―

A la incipiente diversificación eólica se puede unir en estos momentos una empresa automovilística que resultaría definitiva a la hora de esquivar crisis cuando baje la naval. Por supuesto ante esta noticia ya empezaron “los peros de costumbre” por parte del “grupo sincronizado de descalificación de Ferrol” (GSDF), y la redacción de un periódico local del sur de Galicia, que prefiero no nombrar. Y curiosamente “el desinteresado interés” de una autoridad portuaria cercana ofreciendo sus instalaciones por si nuestro suelo se queda pequeño.

Esta claro que el pastel es muy apetitoso no solo para Ferrol; siendo sensatos es importante, pero no esencial, que la actividad comience fabricando coches enteros no montando piezas. La clave está en que empiece de una u otra forma y vaya incrementando la producción, el “saber y cómo”, y la industria auxiliar para lograr una zona empresarial fuerte en una nueva actividad.

¡Por cierto! Qué bien vendría tener suelo industrial en Madia o Leixa, pero aquí las cosas van despacio, ahí tenemos la trasformación del Sánchez Aquilera en suelo urbano que solo llevamos treinta años esperándola. Y no hablamos del tren.