sábado, 22 de diciembre de 2018

Noruega y su fragata

Artículo publicado en Diario de Ferrol el 22 de diciembre de 2.018






Los países nórdicos son las sociedades más avanzadas del mundo; monarquías parlamentarias, cunas de la socialdemocracia, un sistema político allí eficiente. Pero como siempre y como en todas partes, no es “oro todo lo que reluce”

Unos doce mil marinos españoles, la asociación “Long Hope”, reclaman sin éxito sus pensiones en Noruega, pagadas en ese país durante años de trabajo en su Marina Mercante.

Navantia, con más de dos siglos y medio de historia, es un referente en la construcción naval. El astillero, ha evolucionado desde la madera y propulsión a vela, al casco de acero y máquina de vapor, con una apuesta constante en I + D + i que le ha llevado, entre otros éxitos, a la construcción por bloques y afronta en estos momentos el desarrollo del astillero 4.0, fundamental para sus retos internacionales.

Construye, desde siempre, buques para la Armada, exportando también   a Tailandia, Venezuela, Turquía, Noruega, Australia y participa, actualmente, en concursos para las marinas de Estados Unidos, Inglaterra y Canadá.

En noche cerrada y   mar calma, el día 8 de noviembre, la fragata noruega “KNM Helge Ingstad”, construida en estos astilleros, se hundía tras colisionar con el buque tanque “SOLA TS” en el fiordo de Hjelte.

Como profesional,   –Capitán de la Marina Mercante- soy partidario de no opinar   sobre una catástrofe marítima hasta conocer el resultado de las investigaciones. Aun así, ante la apresurada conclusión, achacando a fallos de estanqueidad el hundimiento del buque, y basándome en datos de prensa, no siempre exactos, veo oportuno hacer algunas reflexiones y preguntas a los expertos noruegos.

En entradas, salidas de puerto y navegación por canales angostos –2,5 millas es la anchura máxima del fiordo-, es norma navegar a velocidad de maniobra –la mínima a la que el buque obedece al timón- en este caso la del petrolero 6,5 nudos. La del militar, 17,5 es un riesgo innecesario.

El buque mercante llevaba práctico a bordo y dos remolcadores de apoyo, habría que preguntarse sí además navegaba con capacidad de maniobra restringida  por sus dimensiones.

La navegación era supervisada por  la torre de control de tráfico marítimo  y se le advirtió a la fragata que mantenía rumbo de colisión. Posteriormente sus mandos declaran como causa de la misma una confusión de luces de puerto con el buque petrolero; un incomprensible error profesional.

El buque petrolero de 250 metros de eslora y 112.934 TNS. de desplazamiento tiene una capacidad de maniobra mucho más reducida que una fragata de 113 metros, 5.310 TNS. y una potencia de maquina infinitamente superior. Difícil comprender la falta de respuesta de esta última.

Debido a la inercia de ambos buques, tanto por desplazamiento de uno como por la elevada velocidad del otro, la colisión tuvo que ser de gran violencia, como lo demuestra la brecha de unos veinte metros en el costado de estribor de la fragata. Avería que probablemente superó los márgenes de la eslora máxima de inundación soportable y dañó estructuralmente al buque.

En el 2.017 los destructores   americanos USS Fitzgerald y USS John S. Mc Cainmo sufrieron siniestros similares, pero según  la investigación: “Los esfuerzos desesperados de control de daños por parte de la tripulación lograron salvar las naves”. En el caso noruego, ¿la tripulación tenía la suficiente preparación? ¿se hicieron los esfuerzos necesarios para salvar el buque  o su abandono fue precipitado?

Las responsabilidades recaerán, en gran medida, sobre el gobierno noruego, al asumir un Estado los seguros de daños y responsabilidad de sus buques militares.

El coste del buque fue en su momento de 275 millones de euros, además habrá que tener en cuenta la factura de las maniobras de salvamento, la lucha contra la contaminación y las demoras del buque mercante al regresar a puerto para su inspección.

 Como medida de seguridad se cerraron al tráfico, una terminal petrolera y una de gas. Esta decisión precipitó la  paralizaron de cinco yacimientos de petróleo; su producción es de dos millones de dólares “a la hora” de los cuales Noruega ingresa más del 70 % vía impuestos.

 Siempre en cualquier catástrofe hay cuantiosas pérdidas económicas y no quiero pensar que esto influya en las precipitadas acusaciones de las autoridades a la calidad de construcción del buque.

Independientemente del resultado de la investigación, el daño comercial a un astillero inmerso en concursos internacionales ya está hecho, ¿asumirá Noruega también esta responsabilidad?

domingo, 25 de noviembre de 2018

ESPAÑA Y LOS CRISPADORES

Artículo publicado en Diario de Ferrol. Angel Anidos 25/11/2.018


Una teoría en sociología mantiene que los españoles somos tan iguales que si no fuera por los políticos las diferencias serían prácticamente inexistentes.

Actualmente, más que nunca,  tenemos un buen lote de estos que se afanan, un día sí y otro también, en resaltar el “hecho diferencial”; no deja de ser curioso que además paguemos sus sueldos.

Nuestro país es más respetado y admirado de lo que nos parece; está considerado como uno de los mejores del Mundo para vivir. Líderes mundiales en trasplantes y donantes de órganos, con las tasas de suicidios más bajas del mundo y con un sistema sanitario universal  y de calidad extraordinaria.

Baja tasa de criminalidad y violencia de género, pueblo sociable y tolerante con una de las mayores cotas de calidad y esperanza de vida, líderes mundiales en ingeniería, infraestructuras, medicina, bioquímica y un largo etc. Todo esto acompañado de magnifico clima, belleza y pluralidad paisajística, lingüística y  costumbres.

Según  The Economist Intelligence Unit (EIU), España además, para desasosiego de las  minorías de siempre, cuenta con un elevado índice de  calidad democrática solo superada por Canadá, Australia y Países Nórdicos y por encima de otros como  Estados Unidos, Alemania, Inglaterra, Francia, Italia o la propia Bélgica con actuaciones de su poder judicial de reciente recuerdo.

Este índice mide: los procesos electorales, el pluralismo, la libertad de celebración de elecciones, participación y cultura política, libertades civiles y derechos humanos  o calidad del funcionamiento de los Gobiernos.

Conociendo nuestro convulso pasado, nadie debe dudar que esta situación, la mejor de la Historia,  se haya alcanzado gracias a la Carta Magna del 78 de la que han dimanado un amplísimo consenso, reconciliación  y unidad de todos los españoles.

Evidentemente todo es mejorable, teniendo en cuenta además, el delicado equilibrio político en que los padres de la constitución hicieron su trabajo; pero pensemos, que cualquier cambio deberá tener un amplio consenso, tener claro el porqué y el beneficio para una inmensa mayoría y no para los intereses de unos pocos.

Por supuesto, a pesar de las virtudes también tenemos   dificultades que no debemos obviar:   el endémico desempleo,  creciente desigualdad, la corrupción y el separatismo populista que soportamos.

Este último, para muchos el principal problema,  no es una situación única de España; existió, existe y existirá en muchos otros países, la diferencia está en cómo se aborda  por unos y otros.

Alemania con Baviera, Francia con Bretaña, la comunidad Vasco Francesa y Córcega, Italia con la liga Norte y Sicilia,  Estados Unidos, en su momento, con Texas, son situaciones similares que, sin embargo  se afrontaron de raíz, manteniendo una centralización de servicios claves como son la educación, sanidad, fuerzas de seguridad ciudadana y legislación básica y no permitiendo la demagogia y manipulación del ciudadano por  las minorías; al contrario de lo que aquí sucedió.

En todos estos países tomaron nota de una conocida reflexión maquiavélica: “Quien permite el desorden para evitar la guerra, tendrá primero el desorden y después la guerra”.

La interesada postura partidista de mirar para otro lado a cambio de votos  de los distintos jefes de Gobierno  en La Moncloa y no la Constitución, digna trayectoria de las instituciones,  reconversión  de las Fuerzas Armadas y comportamiento del pueblo, fue la verdadera causa de la expansión del secesionismo.

Afortunadamente, treinta años de “caño libre” tergiversando  la historia, manipulando la educación y los medios no fueron suficientes para que la “raza superior” lograra sus objetivos, pero sí para hacer un considerable daño y ruptura social que costará años reparar. Estos sí siguieron otra máxima del político antes mencionado: “Nunca intentes ganar por la fuerza lo que puede ser ganado por la mentira, la política no tiene relación con la moral”.

Descalificar a la Monarquía a la mayoría de ciudadanos españoles y sus instituciones es, según ellos,  libertad de expresión. Respetar la Constitución,  el país, defender nuestras  ideas  y portar nuestra bandera es crispar a la sociedad.

Semanas atrás escuchaba a un veterano y carismático político definirse como crispador, pues se atrevía a proclamar que amaba a España,  sus instituciones, bandera y Constitución y además no se callaba, no tenía miedo. Está claro que la mayoría de los españoles y el mismo que les escribe también somos cirspadores.

 

jueves, 1 de noviembre de 2018

Democracia y sociedad


Uno de los preceptos aceptados por abrumadora mayoría entre los humanos, es aquel que determina que la Democracia es el sistema menos malo para establecer normas de convivencia, velar por su cumplimiento y en consecuencia gobernar una sociedad.

También otro concepto no discutible es que todo estado democrático tiene que tener como norma básica el respeto a la independencia de los tres poderes, el Legislativo para “fabricar” leyes, el Ejecutivo para ponerlas en práctica y el Judicial para hacerlas cumplir.

Intrínsicamente estos conceptos sencillos y que todos aceptamos, al observar el comportamiento de unos cuantos, nos dan una clara prueba de quien es quien en el ámbito político.

En el panorama nacional, personajes  que se declaran abiertamente progresistas, democráticos, cultos, “doctorados” y defensores de los derechos de los ciudadanos, con sus actuaciones y manifestaciones quedan claramente en evidencia.

Declaraciones como “si no votaran los mayores de cuarenta y cinco años ganaríamos” o “el derecho a voto debería reservarse para aquellos que den un mínimo nivel cultural”. “Nuestra raza es superior, nosotros trabajamos más y somos más inteligentes, el ser bilingües es clara prueba”, “los que no son de nuestra estirpe que se vayan”, “en nuestro futuro “paraíso” el poder judicial dependerá del ejecutivo”; son comentarios que estamos cansados de escuchar y que nos hacen ver la cruda realidad de los “lideres” y parte de esa sociedad que los apoya con sus votos.

El ciudadano en general se decanta por dos claras tendencias; la liberal que defiende el libre mercado es poco proclive a la intervención y regulación del Estado,  defiende una baja fiscalidad y el máximo respeto a la propiedad privada.

La socialdemocracia, por lo contrario, fomenta un claro intervencionismo del Estado, con gran carga impositiva y amplios derechos para el ciudadano, lo que lógicamente dispara el gasto público y retrae el consumo.

Las consecuencias prácticas, en líneas generales, son que la primera teoría incentiva y premia el esfuerzo individual, el consumo y en consecuencia la producción provocando el efecto  llamada de las personas que buscan una oportunidad, un mundo mejor, es decir la inmigración.

También en estas sociedades se fomentan el emprendimiento, innovación y en ellas se dan los mayores avances técnicos y científicos que contribuyen al progreso y bienestar de todos los humanos. Se impide el ejercicio arbitrario del poder y en consecuencia se garantiza la seguridad jurídica.

La segunda teoría convierte al Estado en “el padre de todos” por lo que la masiva recaudación de impuestos es imprescindible para sostener un gasto publico que nos de sanidad universal, educación y en general un bienestar y derechos por el hecho de haber nacido.

La intervención del Estado en la economía es norma y tarde o temprano alguien tiene que pagar la factura del gasto y generalmente no lo hacen las grandes multinacionales o la gran banca que disponen de mecanismos para evitarlo.

Dependiendo de qué países y su respectiva estructura social puede funcionar uno u otro sistema; en  los países nórdicos, prácticamente los creadores de la Socialdemocracia como ahora la entendemos, funciona esta tendencia pero no olvidemos que tienen grandes diferencias de mentalidad y comportamiento en comparación con otras naciones como podría ser la nuestra.

En una sociedad donde se practica la guerra continua entre sus propios ciudadanos, la solidaridad, la empatía y el respeto al derecho a discrepar brillan por su ausencia.

Recordemos las palabras del Rey  Amadeo de Saboya, sustituto de Isabel II como consecuencia del  golpe de estado del catalán Prim, al decidir dejar España: “Si fueran extranjeros los enemigos; pero todos los que, con la espada, con la pluma, con la palabra agravan y perpetúan los males de la Nación son españoles”.

O episodios lamentables más recientes, como en 1.912, cuando el escritor Benito Pérez Galdós se quedo a las puertas del Novel, gracias a las presiones a la Academia sueca de los propios políticos españoles contrarios a sus ideas.

En un país donde se cuestiona, sistemáticamente por los propios dirigentes de las regiones más prosperas, un principio fundamental como es el reparto de la riqueza y la vertebración del territorio, los platos rotos, los errores de gestión y el despilfarro de unos pocos siempre lo suelen pagar los mismos, las capas más débiles de la sociedad: zonas en declive industrial, autónomos y asalariados de bajos ingresos.

Artículo publicado en Diario de Ferrol el 27 de octubre de 2.018

miércoles, 3 de octubre de 2018

ESPLENDIDO DÍA, VERAS COMO VIENE UNO Y LO……


(Publicado en Diario de Ferrol el 29/09/2.018)

Alguien, político extranjero, dijo que España era un gran país, pues por mucho que lo intentan e intentamos, no hay forma de tumbarlo. Ahora mismo hay unos cuantos en plena faena.

Desde luego lo que sí está claro es que su historia es de lo más convulsa. Invasiones, monarquías, regencias, dictaduras, golpes de estado, sediciosos, guerras internas. Escriben las páginas de un libro que por complejo no deja también de ser apasionante.

Roma, nos conquistó, ya antes de Cristo; cogieron el relevo los visigodos y posteriormente los árabes. Se puede decir que el germen de la nación actual comenzó con la Reconquista y la expulsión de estos últimos en el siglo XIII. Pero aun así pasarían dos siglos de disputas entre los diversos reinos, Castilla, León, Navarra, Asturias, Aragón, Valencia o incluso condados como el de Barcelona, hasta que el matrimonio de Isabel con Fernando empezó la consolidación peninsular que no tomaría formas actuales hasta bien entrado el siglo XVI, aun así, estamos hablando de prácticamente cinco siglos de existencia de la nación más antigua de Europa.

Centrándonos en épocas más cercanas, el siglo XX y lo que va de éste y recurriendo a trabajos de hispanistas extranjeros -para no ser tachados de partidistas por nacionalistas y populistas-   veremos que la historia es cíclica y recurrente.

A grandes rasgos, el siglo pasado destaca por una verdadera cascada de acontecimientos sociales, políticos y militares que da vértigo.

Dos circunstancias tendrán un peso específico en su evolución, la perdida de las colonias dos años antes y el crack del 29 que empezando en EEUU afecta a todo el mundo, como pasa en estos momentos con la crisis del 2.008.

Regencia de la Reina Madre, el gobierno de Alfonso XIII, desastre de Annual en Marruecos y las revueltas populares contra la guerra; dictadura consentida de Primo de Rivera que acabará costándole el exilio al propio Rey. La proclamación de la Segunda República de Alcalá Zamora y   borrador de nueva Constitución, elecciones ganadas por el centro derecha y revueltas de Asturias y Barcelona. Nuevas elecciones para la izquierda, desmanes de toda índole incluyendo asesinatos, persecuciones políticas, intento de sedición –lo de ahora no es nuevo- golpe de estado militar y fratricida guerra civil donde, como en toda guerra, hubo héroes y villanos en los dos bandos, aunque algunos todavía no lo quieren entender.

Dictadura militar hasta la proclamación de la Monarquía parlamentaria del Rey Juan Carlos I. La nueva Constitución del 78, intento de golpe de estado y transición de amplio consenso, admirada por propios y extraños.

Después del agitado siglo, su último periodo y lo que llevamos de este han sido, una de las etapas más brillantes de crecimiento, desarrollo político y avances sociales hasta que una vez más una crisis económica se interpone en el camino y da pie a viejos fantasmas ya conocidos como el populismo, extremismos o nacionalismos excluyentes y xenófobos, incluyendo la sedición.

Una vez más el ciudadano de a pie, esa inmensa mayoría que no falsifica ni sus carreras ni masters, que no busca más que una sociedad estable que le permita vivir, formar y no deformar a sus hijos, tener trabajo racional y razonablemente retribuido para llevar una vida digna, se pregunta si merecemos la clase política en la que confiamos la gestión de España.

Se pregunta por qué las crisis siempre las pagan los mismos; por qué una crisis económica perjudica duramente al profesional que o bien pierde su empleo o acaba trabajando por la mitad del sueldo, mientras que el político, pase lo que pase, cada vez ingresa más y aumenta sus privilegios.

Se pregunta por qué en momentos que nuevamente empiezan a ser críticos, no se abordan con valentía los verdaderos problemas como el desempleo estructural, despilfarro de caudales públicos, deslealtades institucionales, corrupción, abultada nómina de políticos, reforma de la administración pública.

Se pregunta por qué cuando parece que estamos saliendo de la presente crisis, solo comparable a la mencionada del 29, de nuevo la economía pierde fuelle, se quiere romper el límite de gasto público, se crean cuatro nuevos ministerios, no se acaba de solucionar el último golpe de estado y correspondiente malversación de fondos públicos o se esfuman, en tres meses, once mil millones de euros de la bolsa española

No es de extrañar que el ciudadano de a pie acabe pensado: hace un día esplendido, ya verás como viene uno y lo jode. 

sábado, 22 de septiembre de 2018

FERROL Y LA MAGDALENA


Como sabemos, cuando el Gobierno decidió dedicar la Ría a los intereses de la defensa nacional el excepcional crecimiento de habitantes del primitivo pueblo medieval –Ferrol Vello- se desarrolló en los barrios de Esteiro y La Magdalena.

Este último nacía con la idea de ser un ejemplo urbanístico pues se diseñó, en pleno periodo de La Ilustración, según los mayores avances técnicos de la época en esta materia. Lamentablemente la suerte nunca acompañó y desde los comienzos su estructura y su futuro fue agredido sistemáticamente.

Estrechamiento de las calles al eliminar los previstos edificios uniformes con aceras porticadas. Incremento de dos a cuatro y más alturas en las viviendas, descartando el crecimiento horizontal.  Sustitución de construcciones emblemáticas por edificaciones sin valor arquitectónico.  La primitiva alameda reducida por el dique de la campana y edificios públicos. Dificultades administrativas para adaptar las viviendas a las comodidades actuales, marcaron su difícil historia.

En estos días asistimos a otra amenaza al emblemático barrio.

La plaza de Armas, albergó el primer aparcamiento subterráneo de Galicia. Durante décadas dio servicio tanto a visitantes como residentes, siendo testigo de esta circunstancia la alta ocupación que siempre ha registrado, incluso después de que se construyeran otros más recientes.

No es necesario ser experto, pero si tener sentido común y viajar -está actividad siempre enriquece- para darse cuenta del serio error con el que una vez más el político de turno va a castigar a la ciudad. Sin salir de Galicia, en el resto de las ciudades, vemos un urbanismo que llena de argumentos esta afirmación.

En todas partes, el edificio consistorial es un símbolo que representa a todos. En consecuencia está ubicado en el corazón de la población, con facilidades de acceso y aparcamiento bajo tierra. Está en una plaza, con pavimento sólido, generalmente de granito, conformando una gran explanada delante del mismo y prácticamente sin ningún tipo de arboleda para no restarle protagonismo visual. La gran explanada solida y plana, sin pendiente, tiene todo el sentido, pues el lugar suele ser utilizado en grandes acontecimientos, para concentraciones y punto de encuentro de los ciudadanos.

Ante estos ejemplos, insito en que viajar nos da amplitud de miras, no deja de sorprender la actuación que se pretende llevar a cabo.

La amenazada plaza contará con arboles de gran porte que reducirán la vistosidad del Ayuntamiento. Su firme será inclinado y de tierra -podemos ver lo que ocurre en invierno en los cantones con el mismo firme, aun no estando inclinado- y como colofón suprimirán un aparcamiento utilizado por residentes, comerciantes, hosteleros y visitantes. Da la sensación de que vamos camino de otro “acierto más” de la misma tendencia política: la Plaza de España,

A pesar de esta poco afortunada idea, todavía llama más la atención quien la toma y sus razones. Por muchos aparcamientos que se encuentren en una ciudad, jamás se eliminan los que hay y todos tienen ocupación. Las personas buscamos la máxima comodidad, para comprar, hacer gestiones o simplemente vivir, es norma de la sociedad actual. En este caso concreto, además, las alternativas son deficientes y poco practicables y no están en el punto neurálgico de la vida cotidiana.

Salvo un caso, la falta de acceso para personas con movilidad reducida, serios problemas para entrar por sus angostas rampas y ya al aire libre, explanadas con firme impracticable nos dan sobrados argumentos para pensar en que no debemos prescindir y si renovar la instalación de la discordia. Esta decisión sería un mazazo más al ya sacrificado barrio de La Magdalena.

Las posibles razones técnicas para su eliminación, se caen por su propio peso; las calles laterales de la plaza no se peatonalizarán, en consecuencia, sirven para entrada y salida de un aparcamiento que no impediría la humanización de la calle Real.

Si las circunstancias sorprenden, más todavía quien lo propone y sus argumentos. Un alcalde de una tendencia política que no se cansa de repetir que gobiernan para el pueblo, lo escuchan y son los más demócratas, progresistas y preparados, desmonta sus palabras con la realidad de los hechos.

 Una decisión mantenida por una autoridad respaldada solo por el 22% de los votos emitidos, contraria al criterio de comerciantes, hosteleros, residentes, visitantes y más de veinte asociaciones, no es precisamente un ejemplo de prácticas democráticas.  

 

sábado, 4 de agosto de 2018

Ferrol y sus numeros, una realidad ocultada


FERROL Y SUS NUMEROS, UNA REALIDAD OCULTADA

Con regular frecuencia suelen aparecer en la Red, principalmente en periódicos digitales, artículos que ponen a la ciudad por los suelos, siempre exagerando  cifras y circunstancias negativas y por supuesto ignorando las positivas.

Semanas atrás otro lamentable escrito circulaba por las redes; aun sabiendo el medio que lo publicó y siendo imposible averiguar su autor, no vamos aquí a dar datos que aun encima contribuirían a difundir el panfleto y dar publicidad gratuita al “Sócrates de turno”.

Esta mala costumbre de ver “lo nuestro” con un profundo pesimismo, siendo habitual en  España, en  Ferrol  bate todos los records. Una mala costumbre que hace un daño incalculable a todo el mundo, incluyendo a sus seguidores, que deberían darse cuenta de que  quejarse sin aportar alternativas, no conduce a nada.

 Generalmente estas críticas se centran en la disminución de población, la precariedad laboral y la situación económica. La Unión Europea, en sus estudios demográficos, facilita datos oficiales que nos pueden servir como guía para conocer de un modo real la verdadera situación socioeconómica de nuestra ciudad con respecto al resto de España y Galicia.

Los criterios se establecen a partir de ciudades de más de cincuenta mil habitantes y sus Áreas Urbanas Funcionales (AUF), definidas teniendo en cuenta la movilidad de las personas por circunstancias laborales en el territorio abarcado y las condiciones de vida de sus ciudadanos.

Estos recientes estudios “Urban  Audit” referidos  al año 2.017,   establecen en España 9 conurbaciones (Greater Citys), que se corresponden con las zonas  de mayor concentración urbana; 70 Áreas Urbanas Funcionales  (AUF) y 126 ciudades.

El Área Urbana Funcional de Ferrol (AUF Ferrol) está en la lista con una población de 150.041 habitantes, en Galicia, por detrás de Vigo, A Coruña y Santiago y por delante de Ourense, Pontevedra y Lugo por este orden. Con respecto al  resto de España ocupa el lugar 43 del total de 70.

El índice de desempleo en nuestra ciudad es del 18,5 % -algo menor en su (AUF)-  por encima de la media estatal del 15,8, pero muy por debajo de otras Áreas Urbanas  como Linares 43 % de paro, Jerez de la Frontera 36, Córdoba 34,3, Cádiz 32,5, Las Palmas de Gran Canaria 28,4 o Sevilla con el 27,7 %.

En cuanto a Renta neta disponible por hogares, Ferrol consta en la lista con 25.639 € anuales, ocupando el puesto 87 del total de las 126 ciudades estudiadas. La urbe con  menor renta disponible es Torrevieja con 14.462 €. Otras ciudades con menos renta que la nuestra son: Tenerife,  Santa Coloma de Gramenet, Alicante, San Fernando, Torrelavega, Málaga, Elche o Benidorm

Los tercos números siempre son el mejor reflejo de la realidad, está claro que no estamos para echar cohetes, la recuperación sigue siendo asignatura pendiente, pero tampoco rozamos la pobreza  ni mucho menos. Los negativos comentarios están fuera de lugar.

Vistos los datos es bueno reflexionar sobre el futuro y posibles mejoras;  el panorama,  a un  año y para la década siguiente,  no deja de ser esperanzador. En estos momentos se trabaja en un buque de porte medio para nuestra Armada y dos mega buques de transporte para la australiana, si bien es cierto que se perdió el contrato de fragatas para esta última, el impacto es relativo teniendo en cuanta que la construcción se haría en las antípodas. Además se ha firmado la esperada operación de corbetas para Arabia Saudí, lo que dará trabajo en el Sur y dejará el panorama despejado para la construcción integra en la Ría de las cinco nuevas fragatas españolas.

Las expectativas  son todavía mayores  teniendo en cuenta que la construcción de los nuevos buques supondrá una remodelación completa de los astilleros para ponerlos acorde con los nuevos avances tecnológicos, lo que supondrá hacerlos  más competitivos en costes y tiempos ventajas que ahora tienen sus más directos rivales en el mundo.  Este ambicioso proyecto solo se realizó  en una ocasión dando lugar a  una de las etapas más brillantes de la ciudad   cuando se fundó   la Sociedad Española de Construcción Naval (SECN).   

Esperemos que este futuro no se tuerza con políticas para olvidar como fueron las falsas reconversiones de los años ochenta del siglo pasado, precisamente con un gobierno del mismo color del actual. Esperemos también que en poco tiempo podamos votar a un alcalde gestor y no activista (según sus propias palabras) pues buena falta hará para consolidar esta recuperación.

 

 

El plas, plas, plas






EL PLAS, PLAS, PLÁS

Entre otros actos del golpe secesionista  no ha dejado de llamar la atención la invasión de pasillos, escaleras centrales y vestíbulo principal de la sede del parlamento autonómico por  políticos que en pie, con sonrisa de oreja a oreja y sin mediar palabra se dedicaban a batir palmas en secuencias de tres en tres: Plas, plas, plás. El numerito propagandístico se cerraba entonando  “los  segadores”

Ya en el siglo XV  los payeses protestaban contra las severas condiciones de vida y trabajo que les eran impuestas por la acomodada burguesía, Obispo de Gerona y Generalidad Catalana. La intervención del Rey Alfonso el Magnánimo   logró, en parte,  mejorar esas condiciones de opresión. Más tarde  esta canción se utilizó como símbolo de la lucha campesina. Todos podemos ver la pinta de payeses y oprimidos que tienen los que cantan hoy el conocido himno.

El nacionalismo, siempre minoría,  existió, existe y existirá, generalmente  acompañado de la corrupción y no deja de ser una forma de pensar respetable, hasta que ante la imposibilidad de convencer e intentos  de imponer, rompe en mil pedazos la libertad de expresión de los demás.

El nacionalismo se “mama desde la cuna” tiene un largo proceso de adoctrinamiento basado en la tergiversación  de la historia, geografía y medios de comunicación, mientras la autoridad de turno mira para otro lado,  y desemboca en un estado de  fanatismo donde prácticamente ya no hay vuelta atrás, situación actual de los individuos a la cabeza del intento de tumbar la democracia y España.

El nacionalismo radical, muy al contrario de su propaganda, no duda y utiliza en todo momento el odio, la xenofobia y la violencia, tanto mental como física, hacia todo aquel que no piensa igual. El boicot al certamen sobre Cervantes días atrás es una prueba más.

El nacionalismo nos da abrumadores indicios de este comportamiento simplemente fijándonos en sus máximos responsables. Definición del hombre andaluz difundida por el “muy honorable” - si el de los ahorrillos en Andorra-.  Escritos de su actual “honorable” sobre los que hablan español o  encabezar la manifestación separatista en la última visita del Rey. Las palabras del presidente de la cámara autonómica, literalmente: Serán semanas que lloverán hostias, pero si alguno duda que se aparte y deje hacer..de alguna u otra manera vigilemos al de al lado.

El nacionalismo proclama que el fin justifica los medios y la supremacía de unos pocos sobre los demás. Esta lección la conocen bien  otros países de nuestra vieja Europa, ejemplos como el nacismo y sus consecuencias, recordemos que marcaban a las personas de ascendencia judía;  ahora sería  escandalosa esa  práctica, pero se pueden marcar ellos con un simple lazo para dejar claro “el hecho diferencial”. La disolución de la antigua Yugoslavia de  Tito otro ejemplo no muy lejano o mucho más cercano las más de ochocientas victimas que produjo otro nacionalismo de triste recuerdo.

Países  de nuestro entorno han sabido acotar estas tendencias políticas, no se han dejado llevar y han zanjado de raíz intentos de referéndums separatistas o intentos de descentralizar competencias en cuestiones clave como política educativa y social, sanidad o fuerzas de seguridad del estado. Evidentemente son países con gobiernos fuertes y economías desahogadas, lo que aquí nos falta y es caldo de cultivo para el crecimiento de todo extremismo y populismo, que van de la mano.

Hoy tenemos  problemas acuciantes sobre la mesa: un índice de desempleo vergonzoso  en Europa, que impide que  personas una vez  formadas trabajen aquí, poniendo sus conocimientos al servicio de otros, o margina a los profesionales con experiencia. Una natalidad en horas bajas y en consecuencia un  problema de servicios de dependencia y prestaciones como las pensiones. Desbordado déficit público por el mantenimiento de una enorme  nomina política. Un desfasado gasto sanitario, falta de presupuesto para la investigación.

Problemas que se marginan en  el día a día político  debido a la atención que hay que prestar a los desmanes separatistas. El daño de estos individuos, al conjunto de la sociedad española incluyendo a los catalanes democráticos, mayoría,  es incalculable.

La situación  sigue siendo propicia para que el circo continúe: gobierno débil y una economía que no acaba de  arrancar. Pero no perdamos el humor, a ver si al menos,  los palmeros  le echan  imaginación y en el próximo numerito en vez del Plas plas plás  nos bailan el Cha cha chá.

 

lunes, 28 de mayo de 2018

FERROL RECURRENTE

Publicado en diario de Ferrol el 28 de mayo de 2.018
FERROL RECURRENTE


Corría el año 1.850 y sucesivos, época de crecimiento y esplendor, se construía el primer buque a vapor, el “Jorge Juan”  -con maquinaria de diseño y construcción inglesa-. Se creaban la Escuela de Maquinas y la de Ingenieros Navales y para mayor realce la Reina Isabel II visitaba la población concediendo el título de ciudad a la plaza de armas nombrada en su momento por Carlos III.

Como es conocido, la historia local está jalonada por consecutivas épocas de gran progreso y profundas crisis. Una revisión de la misma nos permitirá apreciar una serie de circunstancias recurrentes en todas las etapas de altibajos.

Los años de prosperidad siempre han venido precedidos de profundas crisis militares o económicas, siempre fue necesaria la importación de tecnología extranjera; estas etapas siempre surgieron como consecuencia de la iniciativa estatal y siempre se continuó con el monocultivo naval o en algún caso con una diversificación insuficiente.

La catástrofe de la Armada Invencible fue el argumento para que Felipe II se fijara en nuestra Ría, empezando la inversión por el castillo que lleva su nombre y culminado la obra de astilleros, arsenal y ciudad sus predecesores Fernando VI y Carlos III.

Jorge Juan, mandado por el Marques de La Ensenada, fue el encargado del espionaje industrial que nos aportó la tecnología naval inglesa.

El desastre de la batalla de Trafalgar en 1805 y la invasión napoleónica de 1809, fueron el desencadenante de otra etapa oscura de nuestra historia. Sería necesario esperar a una nueva iniciativa estatal, un nuevo proyecto de escuadra, de la mano del Marqués de Molins -de ahí el nombre del paseo del cantón- para,  apadrinado por Isabel II como contábamos al principio del artículo, asistir a otra época brillante.

La perdida de la guerra de Cuba en 1.898, desencadena una nueva etapa gris, no resuelta hasta que a partir de 1908 con el plan de escuadra de Maura y Ferrándiz -otra vez por el interés del Estado- se logra una nueva recuperación. Una vez más  es necesaria la aportación de tecnología extranjera creándose la Sociedad Española de Construcción Naval (SECN) donde la inglesa Vickers comanda las nuevas  construcciones  y la modernización de astilleros y arsenales, lo que provoca una nueva bonanza económica.

Ya mucho más cerca de la actualidad, en las décadas de los 60 y 70 del pasado siglo XX, asistimos a un nuevo estallido de prosperidad, también con las mismas acotaciones: interés del Estado en construir los primeros buques lanzamisiles -fragatas serie Baleares-, apoyo en tecnología foránea, EEUU en este caso y crecimiento en base a monocultivo naval, con una incipiente iniciativa privada, Astano y Fenya e incipiente diversificación, Pysbe, Peninsular Madrera, Manufacturas Piñón, que a la larga volverá a ser insuficiente  para impedir caer en una nueva crisis.

En las décadas siguientes, años 80, 90 y primera del año 2.000, la construcción de nuevos buques como las clases Santa María y Álvaro de Bazán, así como como las primeras exportaciones a Noruega y Australia o la nueva incipiente diversificación de iniciativa privada basada en la construcción de polígonos industriales -todos fuera del territorio municipal-  son insuficientes para paliar una nueva crisis que ahora mismo se muestra en toda su extensión.

Intentado ser objetivos, una reflexión de la situación actual, nos permite cierto optimismo.

El comienzo de dos nuevas grandes construcciones para la exportación -los buques australianos- la próxima firma de una nueva serie de fragatas, y otros concursos internacionales que se puedan ganar dan pie a pensar en otra época de crecimiento.

Las circunstancias se repiten: se está saliendo de una gran crisis económica, nuevamente se  cuenta con colaboración foránea de empresas de Estados Unidos, hay y se vislumbra nueva cartera de pedidos y lo que es trascendental se prevé una restructuración de las instalaciones para hacerlas competitivas, el Astillero 4.0. Son síntomas, como hemos visto, esperanzadores.

Una vez más un futuro sin sobresaltos dependerá, partiendo del empuje estatal, de una iniciativa privada que diversifique las fuentes de ingresos. Suelo industrial, puerto exterior, Plan Ferrol revisado, autopista; son  ventajas añadidas que antes no existieron y que pueden ayudar a romper el maléfico ciclo que caracteriza la existencia de la ciudad desde sus orígenes.

Tener un poco  de fe en nosotros mismos y lograr una clase política local que luchara por Ferrol ya sería la guinda del pastel

 

miércoles, 25 de abril de 2018

 

INICIATIVA  24 FERROL

 

OCTUBRE 2.004

 
 
 
 
 

 

 
 
 

diario de ferrol.com

El perplejo Pepiño, los trepas y la realidad

 
Pepiño como algunos fue un poco bala en su juventud, siempre dentro de un orden que imponía estar en una familia con principios y una sociedad equilibrada.
Su etapa formativa tuvo sus más y sus menos, sin barbaridades, con dosis de ironía y cierta ética. Aun así, como no era tonto, encontró un hueco entre sus andanzas para ir tirando con la carrera. Lo justo para ir superando obstáculos.
El cambio al mundo productivo fue un vuelco radical, quizás por el ejemplo familiar, por su conciencia. Quizás por la influencia de vivir en una ciudad racionalista con calles tan rectas como el comportamiento ciudadano en general de aquella época, sensiblemente distinta a la actual.
Se empeñó en buscar la excelencia en su trabajo y en consecuencia con esfuerzo y superándose día a día llegó a posiciones de responsabilidad. Estudió y lo que nunca creyó en sus años mozos, continuó estudiando toda su vida.
Aprendió liderazgo; ver los problemas de cara, admitir errores propios y ajenos, saber escuchar, respetar y comunicarse con todos, valorar aciertos, publicitarlos y gestionar errores en privado; en definitiva motivación.
El esfuerzo de estudiar, le amplió conocimientos pero también lo afianzó en qué su comportamiento era el correcto, quizás por lo asimilado en su etapa familiar, básica en la formación de todo individuo.
Pepiño no tenía inconveniente en compartir sus ideas y opiniones, basadas en muchas horas de reflexión y en la experiencia que iba acumulando; también se iba acostumbrando a que soluciones aportadas vieran la luz en informes ajenos. Por supuesto sus errores no tenían otro nombre que el suyo, incluyendo apellidos.
La sinceridad a pesar de conducirse con empatía, pro actividad y asertividad, no era siempre bien comprendida y en algunos casos levantaba ampollas y rencores.
En poco tiempo sabía si un personaje había llegado a la cumbre por conocimientos, esfuerzo y trabajo, es decir por méritos propios y profesionalidad o simplemente adulando al de arriba en el momento oportuno. Redacción de correos electrónicos, planteamiento de reuniones y estrategias, exposiciones en Power Point, política de clientes, política de recursos humanos, eran suficientes para ver el nivel.
Estos “escaladores profesionales” con éxito a base del lisonjeo tenían además el problema añadido de falta de confianza en sí mismos, miedo a perder su puesto de trabajo y en consecuencia miedo a sus compañeros o subordinados válidos. Las descalificaciones a los demás eran arma cotidiana.
Pragmáticamente, calló y cayó, una y otra vez, pero siempre supo levantarse y aprender de los errores. Las caídas son más duras en una sociedad en crisis y en edad madura, que esa misma sociedad, inflada de efebocracia, desprecia a pesar de que en algunos casos, no en todos, esa edad da profesionalidad y saber hacer.
Sorteando crisis, llego la más dura y vio la realidad de los que, en algunos casos, se quedaban en las empresas. Escasa formación, generalmente reducida a lo visto en sus años de universidad, sin principios, sin dignidad, buscando culpables en vez de soluciones y eludiendo responsabilidades desviándolas a sus subordinados; pero con una gran facilidad para contarle al de arriba lo que quiere escuchar.
Emprender nuevos desafíos en etapas duras, con el consiguiente esfuerzo, que ya pocos estaban dispuestos a seguir, empezó a ser norma y costumbre, eso sí cada vez con menos frutos y recompensas. Las nuevas oportunidades eran en general envenenadas, disfrazadas de favores de supuestos amigos para levantar verdaderas ruinas que ellos mismos habían logrado.
Pepiño llegó a preguntarse por su valía, a poner en duda toda su existencia, pero finalmente la experiencia -de algo tenía que valer- lo llevó a la conclusión de que se vive en un mundo global donde el esfuerzo individual, aunque intente hacerse colectivo, no es suficiente cuando las circunstancias no juegan a favor.
Pepiño dudó en algún momento si no se habría equivocado en su trayectoria pero su conciencia siempre le impidió otro comportamiento. Aprendió la gran diferencia que significa estar solo a sentirse solo, a entender el mensaje y acudir a la llamada del amigo.
A Pepiño le costó toda una vida encontrarse a sí mismo, pero finalmente logró el equilibrio que todos necesitamos para vivir y dejar vivir dignamente. Esto es lo que le permite seguir adelante entre los profundos temporales que acechan en las largas singladuras y travesías de la vida 

jueves, 29 de marzo de 2018


 
 
 
FERROL ¿HASTA CUANDO?

En frecuentes viajes a Vigo, tengo la oportunidad de contemplar el nuevo tercer carril del Puente de Rande, un alarde  de   ingeniería y una muestra  de capacidad inversora, 240 millones de Euros

En el trayecto,  por la misma autopista, se  pude disfrutar también de la nueva ampliación de la circunvalación de Santiago (96.460 habitantes), en algunos tramos hay cinco carriles en cada sentido; creo que ni en Madrid (3.182.000) hay vías de más capacidad. El coste fue de 88 millones

Si circulamos por A Coruña, podemos utilizar la famosa Tercera Ronda que se viene a sumar a las otras vías vertebradoras de la capital. Solo un tramo de 4,2 kilómetros necesitó una inversión de 144 millones.

Saliendo de Galicia puede resultar interesante fijarnos en una ciudad cercana como León (125.000 habitantes, Ferrol y Narón juntos) en pocos años se la dotó de tren de alta velocidad, por supuesto está comunicada por una buena red de autovías y además se le dio un empujón a su aeropuerto, 80 millones de inversión para unas instalaciones  que están  a dos hora en AVE y poco más de tres por autovía de Madrid. Las consecuencias saltan a la vista: 36.000 pasajeros al año, donde se planifico una terminal para 1,5 millones;  buena muestra de cómo se invierten los impuestos.

Aunque a esta urbe le tocaron más loterías. Por decreto se estableció en ella las sedes del Instituto Nacional de Ciber seguridad  (INCIBE)  –más de 100 puestos de trabajo-  y el Centro de tratamiento de denuncias automatizadas de la DGT, (CTDA) prácticamente para toda España. Finalmente también ganaban el centro de control de tráfico de alta velocidad ferroviaria para todo el norte, incluyendo Galicia, pero parece ser que esto quedo en el aire al acabarse la lotería, es decir el “reinado” del Presidente de Gobierno que pasó en esta ciudad su juventud.

¡Será por dinero! Las ciudades comentadas han sufrido la generalizada crisis  que azotó al  país, pero solo esa. Ninguna se vio afectada, además,  por una crisis particular de su tejido productivo, como ocurre aquí.

Ferrol se creó por intereses del Estado y también por intereses del Estado se hundió. Uno de los sacrificios  ofrecidos a Europa fue la industria naval, siendo Presidente de Gobierno un señor de la misma ideología que el antes mencionado.

 En vez de hacer una apuesta de futuro buscando industria alternativa y aprovechando instalaciones y el know how de la zona, se limitó a  subvencionar generosas prejubilaciones que fueron la tumba de una ciudad que asistió en los años siguientes al éxodo de las nuevas generaciones. En la mente de todos está el padrón de habitantes.

A esto hay que añadir una insolidaridad apabullante de la clase política, a una ciudad con doble crisis,  que  lejos de arbitrar alternativas demostró el nulo interés por sus ciudadanos: última en tener hospital de la Seguridad Social, ahora obsoleto por ser el único que no se amplió y rehabilitó. Última ciudad en contar con  autopista y una situación ferroviaria de terror; la vía convencional sin mejoras desde su inauguración - hace un siglo- y la vía estrecha desmantelada en recursos materiales y humanos.

Una situación  matiza más la discriminación; desde años se nos vende la eliminación del talud  de As Pías para convertirla en una avenida  vertebradora de barrios. Nunca arranca. El presupuesto es de ocho millones –comparemos con los mencionados- pues aun así la actuación, en poco más de un kilómetro,  se ha dividido en dos tramos de cuatro millones para dilatar más la inversión. Por supuesto ninguna fuerza política local rechista.

Cerrando el capítulo de cifras,  unas muy elocuentes que muestran la realidad al margen de las promesas políticas. El ranking de  licitación pública  en el pasado 2.107 en las siete ciudades lo lideró A Coruña con 68,9 euros por habitante y año,  lo cerró Ferrol con 14,39.

Siendo prácticos no busquemos culpables y sí soluciones. Por lo analizado al comienzo está claro que no es una cuestión de dinero y sí política y de voluntades. Evidentemente desde fuera nadie va a regalar nada, cada uno intenta llevarse la mayor porción del pastel llamado inversión pública.

La situación no podrá cambiar hasta que nos demos cuenta de la necesidad de encontrar un alcalde, verdadero líder, que deje de hacer política del signo de su partido y logre la unión de todas las fuerzas para encabezar la justa reclamación  de una solución. La búsqueda del líder es cuestión de los partidos, la elección es cuestión del voto de los ciudadanos.

 

 

 

 

domingo, 11 de marzo de 2018



Artículo de Diario de Ferrol del 11 de marzo de 2.018

La España desempleada (2)

Comentábamos en el artículo anterior las circunstancias
omentábamos en el artículo anterior las circunstancias que podían estar llevándonos a la recurrente situación de desempleo sin parangón en la Europa desarrollada, pero también hay alguna esperanza de cambio de tendencia.
Pensemos en otro ejemplo de lo primero. Los veintiocho puertos de titularidad estatal –Ferrol es uno de ellos, situándose en el medio de la tabla por volumen gestionado– movían en el año 2.017 más de 530 millones de toneladas de mercancías. Por circunstancias profesionales conozco a fondo el trabajo diario de una instalación portuaria.
La maquinaria empleada en la manipulación de las mercancías es de un elevadísimo coste  y como se puede observar por las cifras, numerosa: grúas puente, móviles, transtainer,  carretillas, cargadoras frontales, reach stacker,  spreaders y un largo etc. Su uso continuado exige constantes reposiciones y mantenimiento de este caro utillaje, es una inagotable fuente de negocio para los fabricantes de las mismas; pues bien es francamente difícil ver alguna de esta maquinaria de patente nacional. Una fuente más de ingresos y puestos de trabajo que se evapora, aun teniendo la demanda asegurada.
Pero como también decíamos hay síntomas de cambio;  el fin de la dictadura, la transición y la propia crisis han  mejorado la tendencia de la macro economía de este país.
El cambio político supuso y está suponiendo, entre otras muchas circunstancias, el fin de los grandes monopolios y en consecuencia la apertura a la libre competencia.
Esta coyuntura, así como, la necesidad imperiosa  de las empresas de vender fuera  -debido a la crisis el mercado doméstico no daba más de sí-  facilitó, prácticamente por primera vez,  la aparición de verdaderas multinacionales españolas.
Sectores como la ingeniería, los ferrocarriles, construcción, software, comunicaciones, petróleo y gas han visto como las empresas nacionales irrumpían, aun tímidamente, en los listados mundiales de grandes compañías por su volumen de  facturación.
Es un primer e importante paso para lograr en el medio plazo empleo estable y de calidad. Los grandes números permiten inversiones tanto materiales como en I + D+ i, clave para el crecimiento y desarrollo de cualquier sociedad.
Ahora bien no entremos a reflexionar si el papel del Estado ha sido fundamental en este ámbito o realmente el mérito, una vez más, se debe principalmente a la iniciativa privada. Eterna cuestión que con frecuencia se plantea en Italia y que podríamos hacerlo aquí: el Estado y sus políticos apoyan y tiran de la sociedad civil o ésta  tira del Estado, como una carga más a soportar.
Los números son tercos. A pesar de una carga fiscal que supone  más del cincuenta por ciento de nuestros ingresos –Impuestos directos más indirectos- padecemos una Administración Publica que cada año continua gastando más de lo que ingresa, el déficit es tristemente famoso y en consecuencia la deuda y los intereses a pagar siguen  desbocándose.
La situación económica del sistema estatal no indica precisamente una buena gestión, que por otra parte no es imposible,  Alemania presenta superávit en sus cuentas, por poner un ejemplo.  Nuestra Administración Pública, de ser una empresa privada, hace años que hubiera quebrado o al menos entrado en concurso, no sería la primera vez,  a pesar de  que “teóricamente” cuenta con los mejores profesionales en nómina.
La imperiosa necesidad de recaudar para mantener el saco sin fondo del gasto –no obviemos que la deuda  ya alcanza el valor de nuestro P. I. B.- puede descuidar otras labores fundamentales de cualquier Estado como es dar servicio y apoyo a sus propios ciudadanos, además de administrar adecuadamente los ingresos vía impuestos que recibe.
Tengamos presente que verdaderos expertos en macro economía coinciden en afirmar que la riqueza de un país depende exclusivamente de las instituciones públicas inclusivas de que la sociedad  logre rodearse, aunque este sería un tema de un próximo artículo.
Volviendo al motor de la empresa privada, aun pese a las comentadas mejoras, queda camino por recorrer. Solo dos de nuestras compañías figuran en el Top 100 internacional de las empresas con mayor capitalización, la textil gallega bien conocida por todos y la también famosa financiera cántabra.
Es una buena sensación, aun sin dejar de tener en cuenta que dentro de este ranking figuran  dieciocho empresas del resto de Europa, otras tantas en el continente Asiático, cinco del Reino Unido o cincuenta y tres en Estados Unidos.
 


 
 
 
 
Artículo de Diario de Ferrol de 15 de febrero de 2.018
 
LA ESPAÑA DESEMPLEADA (1)

Comenzando el año la OCEDE publicó las estadísticas  de sus países miembros a mes de septiembre,  entre otros datos destaca la tasa media de desempleo que se sitúa en el 5,7 %.

La OCEDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) aglutina a 35 países, incluyendo a España, los más desarrollados económicamente y algunos en vías como Hungría, Polonia o Méjico, este último con un desempleo del 3,3%; Estados Unidos  está en el 4,1, Corea del Sur en el 3,7.

Los análisis de los expertos coinciden en afirmar que la tasa de desempleo se redujo a los niveles pre crisis del año 2.007. 

Esta  situación es de “pleno empleo” es decir son registros de personas que están decidiéndose por un nuevo trabajo, que han tomado un año sabático o que simplemente no quieren ocuparse.

La Ministra de empleo anunciaba “satisfecha” que en nuestro país la tasa de desocupados había disminuido el 2% anual hasta situarse en el 16,55 %.

Sería  pretencioso descubrir y dar una solución al problema que más preocupa a los españoles incluso por encima del desafío golpista, pero al menos es interesante hacer alguna reflexión  que pueda dar un poco de luz al asunto.

En plena vorágine de crecimiento económico  en los primeros años de los 2.000,  una de las etapas de mayor gloria de nuestra historia,  logramos  el mejor porcentaje de  ocupados y situar el desempleo en el 8%. Es decir el doble de la media actual de los países antes mencionados El siglo anterior fue marcado por uno de los mayores movimientos  migratorios de españoles a Europa y América.

 La falta de oportunidades en nuestro país  es endémica,  no es coyuntural,  es claramente estructural. La inexistencia de un derecho fundamental e inalienable de los españoles no lo arreglará el paso del tiempo  hasta que no cambien las estructuras económicas, políticas y sociales.

En la época colonial ya se le echaba en cara al Reino de España que mientras otros países aprovechaban las  riquezas de sus colonias para invertir en el progreso de  la Metrópoli, aquí se consumían en mantener los privilegios de  hidalgos, cortesanos, clero y nobleza.

La revolución industrial nos pasó prácticamente de largo y se fue formando una mentalidad que sería nefasta para el futuro del país: “que inventen otros”

Alemania, locomotora económica,  tiene un importante déficit de funcionarios, no resulta un trabajo atractivo. Cuando el español   da el salto de la época de formación a la productiva, un porcentaje muy superior al resto de Europa quiere ser funcionario. Hay miles de aspirantes por puesto.

La actividad comercial es un importante motor en la economía mundial, aquí todavía  la venta está mal vista y en algunos círculos menospreciada ¿Cuántas veces hemos oído la exclamación?  “no me vendas la moto”

Un elevado porcentaje de directivos y empresarios, contrariamente  a la corriente europea, busca  el beneficio inmediato, olvidando el medio y largo plazo y descuidando los bienes más preciados como son los recursos humanos y la inversión en I + D + i.

El “que inventen otros” nos ha llevado, en algunos sectores como la automoción, a situaciones  grotescas

Nuestro país es el octavo productor de automóviles en el mundo con 17 factorías de las que salen 2,9 millones de unidades al año. Evidentemente esta actividad mantiene miles de puestos de trabajo y supone, aproximadamente, el 10 % de nuestro P. I. B. pero ninguna de esas factorías es de propiedad  española y en consecuencia los beneficios anuales “vuelan” a los países origen de los propietarios.

Estados Unidos es la tierra de las oportunidades, todo son facilidades para el empresario, emprendedor o para la investigación, el desarrollo y la innovación. Podríamos resumirlo en una máxima: tú invierte, emprende e innova y ya pagaras impuestos sobre beneficios. Un resultado práctico: las cinco mayores empresas americanas en el sector de la informática –no vamos a nombrarlas por ya conocidas- suman más valor que el P. I. B. de Alemania, la primera potencia europea.

Emprender  aquí -experiencia vivida- supone una carrera de obstáculos burocráticos, licencias varias, permisos, documentación, impuestos, inseguridad jurídica; todo un sistema pensado y necesario  para alimentar 18 gobiernos con correspondientes políticos,  funcionarios y leyes en un país de 46 millones de habitantes  con una Administración Publica pendiente de profundas reformas.

Pero seamos optimistas, algo está cambiando, cuestión a tratar en el próximo artículo: la España desempleada (2).