Vaya por delante las condolencias a las
victimas y damnificados del desastre natural y “error humano” que estamos
viviendo en las cinco comunidades autónomas afectadas. Las catástrofes
naturales, y los desastres `”provocados por la incompetencia” son cíclicos y en
consecuencia deberían ser previsibles por puro conocimiento empírico.
En todos los casos, bien provocados por la
impericia o bien por la naturaleza, la respuesta y prevención de los Gobiernos
de turno ha sido poco afortunada ―por no decir muy lamentable―. Centrándonos en la dura realidad de hoy es conveniente ver en
el BOE algunos conceptos clave:
―Son emergencias de interés nacional: (entre otras) las que
por sus dimensiones efectivas o previsibles requieran una dirección de carácter
nacional.
Corresponderá la declaración del
interés nacional al titular del Ministerio del Interior, bien por propia
iniciativa o a instancias de las Comunidades Autónomas o los Delegados del
Gobierno.
-―Las Confederaciones Hidrográficas, son
organismos autónomos de la Administración General del Estado.
Se adscriben al ministerio que ejerce, en
cada momento, las competencias en materia de medio ambiente, el Ministerio para
la Transición Ecológica.
―AEMET: como Servicio Meteorológico Nacional y Autoridad
Meteorológica del Estado, el objetivo básico de AEMET es contribuir a la
protección de vidas y bienes a través de la adecuada predicción y vigilancia
de fenómenos meteorológicos adversos.
Frases como: «Si necesita más recursos, que los pida”», no parecen las más
apropiadas, y retratan claramente las prioridades del Gobierno Nacional.
La lamentable respuesta y predicción de la
actual situación induce a pensar que este país merece algo más que una
sucesión de Gobiernos fallidos ―de cualquier signo― porque finalmente
el que da la cara, el esfuerzo y sufre las consecuencias sigue siendo el
ciudadano de a pie.
Algo que parece que se olvida, aun teniendo
en cuenta lo que comentamos de toda la clase política, es que la
responsabilidad de respuestas es de la
que gobierna, no de la oposición.
“Que buen vasallo sería si tuviera buen
señor”, frase del Cantar del Mío
Cid, que en estas difíciles situaciones
nos viene a la memoria.

