jueves, 29 de marzo de 2018


 
 
 
FERROL ¿HASTA CUANDO?

En frecuentes viajes a Vigo, tengo la oportunidad de contemplar el nuevo tercer carril del Puente de Rande, un alarde  de   ingeniería y una muestra  de capacidad inversora, 240 millones de Euros

En el trayecto,  por la misma autopista, se  pude disfrutar también de la nueva ampliación de la circunvalación de Santiago (96.460 habitantes), en algunos tramos hay cinco carriles en cada sentido; creo que ni en Madrid (3.182.000) hay vías de más capacidad. El coste fue de 88 millones

Si circulamos por A Coruña, podemos utilizar la famosa Tercera Ronda que se viene a sumar a las otras vías vertebradoras de la capital. Solo un tramo de 4,2 kilómetros necesitó una inversión de 144 millones.

Saliendo de Galicia puede resultar interesante fijarnos en una ciudad cercana como León (125.000 habitantes, Ferrol y Narón juntos) en pocos años se la dotó de tren de alta velocidad, por supuesto está comunicada por una buena red de autovías y además se le dio un empujón a su aeropuerto, 80 millones de inversión para unas instalaciones  que están  a dos hora en AVE y poco más de tres por autovía de Madrid. Las consecuencias saltan a la vista: 36.000 pasajeros al año, donde se planifico una terminal para 1,5 millones;  buena muestra de cómo se invierten los impuestos.

Aunque a esta urbe le tocaron más loterías. Por decreto se estableció en ella las sedes del Instituto Nacional de Ciber seguridad  (INCIBE)  –más de 100 puestos de trabajo-  y el Centro de tratamiento de denuncias automatizadas de la DGT, (CTDA) prácticamente para toda España. Finalmente también ganaban el centro de control de tráfico de alta velocidad ferroviaria para todo el norte, incluyendo Galicia, pero parece ser que esto quedo en el aire al acabarse la lotería, es decir el “reinado” del Presidente de Gobierno que pasó en esta ciudad su juventud.

¡Será por dinero! Las ciudades comentadas han sufrido la generalizada crisis  que azotó al  país, pero solo esa. Ninguna se vio afectada, además,  por una crisis particular de su tejido productivo, como ocurre aquí.

Ferrol se creó por intereses del Estado y también por intereses del Estado se hundió. Uno de los sacrificios  ofrecidos a Europa fue la industria naval, siendo Presidente de Gobierno un señor de la misma ideología que el antes mencionado.

 En vez de hacer una apuesta de futuro buscando industria alternativa y aprovechando instalaciones y el know how de la zona, se limitó a  subvencionar generosas prejubilaciones que fueron la tumba de una ciudad que asistió en los años siguientes al éxodo de las nuevas generaciones. En la mente de todos está el padrón de habitantes.

A esto hay que añadir una insolidaridad apabullante de la clase política, a una ciudad con doble crisis,  que  lejos de arbitrar alternativas demostró el nulo interés por sus ciudadanos: última en tener hospital de la Seguridad Social, ahora obsoleto por ser el único que no se amplió y rehabilitó. Última ciudad en contar con  autopista y una situación ferroviaria de terror; la vía convencional sin mejoras desde su inauguración - hace un siglo- y la vía estrecha desmantelada en recursos materiales y humanos.

Una situación  matiza más la discriminación; desde años se nos vende la eliminación del talud  de As Pías para convertirla en una avenida  vertebradora de barrios. Nunca arranca. El presupuesto es de ocho millones –comparemos con los mencionados- pues aun así la actuación, en poco más de un kilómetro,  se ha dividido en dos tramos de cuatro millones para dilatar más la inversión. Por supuesto ninguna fuerza política local rechista.

Cerrando el capítulo de cifras,  unas muy elocuentes que muestran la realidad al margen de las promesas políticas. El ranking de  licitación pública  en el pasado 2.107 en las siete ciudades lo lideró A Coruña con 68,9 euros por habitante y año,  lo cerró Ferrol con 14,39.

Siendo prácticos no busquemos culpables y sí soluciones. Por lo analizado al comienzo está claro que no es una cuestión de dinero y sí política y de voluntades. Evidentemente desde fuera nadie va a regalar nada, cada uno intenta llevarse la mayor porción del pastel llamado inversión pública.

La situación no podrá cambiar hasta que nos demos cuenta de la necesidad de encontrar un alcalde, verdadero líder, que deje de hacer política del signo de su partido y logre la unión de todas las fuerzas para encabezar la justa reclamación  de una solución. La búsqueda del líder es cuestión de los partidos, la elección es cuestión del voto de los ciudadanos.

 

 

 

 

domingo, 11 de marzo de 2018



Artículo de Diario de Ferrol del 11 de marzo de 2.018

La España desempleada (2)

Comentábamos en el artículo anterior las circunstancias
omentábamos en el artículo anterior las circunstancias que podían estar llevándonos a la recurrente situación de desempleo sin parangón en la Europa desarrollada, pero también hay alguna esperanza de cambio de tendencia.
Pensemos en otro ejemplo de lo primero. Los veintiocho puertos de titularidad estatal –Ferrol es uno de ellos, situándose en el medio de la tabla por volumen gestionado– movían en el año 2.017 más de 530 millones de toneladas de mercancías. Por circunstancias profesionales conozco a fondo el trabajo diario de una instalación portuaria.
La maquinaria empleada en la manipulación de las mercancías es de un elevadísimo coste  y como se puede observar por las cifras, numerosa: grúas puente, móviles, transtainer,  carretillas, cargadoras frontales, reach stacker,  spreaders y un largo etc. Su uso continuado exige constantes reposiciones y mantenimiento de este caro utillaje, es una inagotable fuente de negocio para los fabricantes de las mismas; pues bien es francamente difícil ver alguna de esta maquinaria de patente nacional. Una fuente más de ingresos y puestos de trabajo que se evapora, aun teniendo la demanda asegurada.
Pero como también decíamos hay síntomas de cambio;  el fin de la dictadura, la transición y la propia crisis han  mejorado la tendencia de la macro economía de este país.
El cambio político supuso y está suponiendo, entre otras muchas circunstancias, el fin de los grandes monopolios y en consecuencia la apertura a la libre competencia.
Esta coyuntura, así como, la necesidad imperiosa  de las empresas de vender fuera  -debido a la crisis el mercado doméstico no daba más de sí-  facilitó, prácticamente por primera vez,  la aparición de verdaderas multinacionales españolas.
Sectores como la ingeniería, los ferrocarriles, construcción, software, comunicaciones, petróleo y gas han visto como las empresas nacionales irrumpían, aun tímidamente, en los listados mundiales de grandes compañías por su volumen de  facturación.
Es un primer e importante paso para lograr en el medio plazo empleo estable y de calidad. Los grandes números permiten inversiones tanto materiales como en I + D+ i, clave para el crecimiento y desarrollo de cualquier sociedad.
Ahora bien no entremos a reflexionar si el papel del Estado ha sido fundamental en este ámbito o realmente el mérito, una vez más, se debe principalmente a la iniciativa privada. Eterna cuestión que con frecuencia se plantea en Italia y que podríamos hacerlo aquí: el Estado y sus políticos apoyan y tiran de la sociedad civil o ésta  tira del Estado, como una carga más a soportar.
Los números son tercos. A pesar de una carga fiscal que supone  más del cincuenta por ciento de nuestros ingresos –Impuestos directos más indirectos- padecemos una Administración Publica que cada año continua gastando más de lo que ingresa, el déficit es tristemente famoso y en consecuencia la deuda y los intereses a pagar siguen  desbocándose.
La situación económica del sistema estatal no indica precisamente una buena gestión, que por otra parte no es imposible,  Alemania presenta superávit en sus cuentas, por poner un ejemplo.  Nuestra Administración Pública, de ser una empresa privada, hace años que hubiera quebrado o al menos entrado en concurso, no sería la primera vez,  a pesar de  que “teóricamente” cuenta con los mejores profesionales en nómina.
La imperiosa necesidad de recaudar para mantener el saco sin fondo del gasto –no obviemos que la deuda  ya alcanza el valor de nuestro P. I. B.- puede descuidar otras labores fundamentales de cualquier Estado como es dar servicio y apoyo a sus propios ciudadanos, además de administrar adecuadamente los ingresos vía impuestos que recibe.
Tengamos presente que verdaderos expertos en macro economía coinciden en afirmar que la riqueza de un país depende exclusivamente de las instituciones públicas inclusivas de que la sociedad  logre rodearse, aunque este sería un tema de un próximo artículo.
Volviendo al motor de la empresa privada, aun pese a las comentadas mejoras, queda camino por recorrer. Solo dos de nuestras compañías figuran en el Top 100 internacional de las empresas con mayor capitalización, la textil gallega bien conocida por todos y la también famosa financiera cántabra.
Es una buena sensación, aun sin dejar de tener en cuenta que dentro de este ranking figuran  dieciocho empresas del resto de Europa, otras tantas en el continente Asiático, cinco del Reino Unido o cincuenta y tres en Estados Unidos.
 


 
 
 
 
Artículo de Diario de Ferrol de 15 de febrero de 2.018
 
LA ESPAÑA DESEMPLEADA (1)

Comenzando el año la OCEDE publicó las estadísticas  de sus países miembros a mes de septiembre,  entre otros datos destaca la tasa media de desempleo que se sitúa en el 5,7 %.

La OCEDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) aglutina a 35 países, incluyendo a España, los más desarrollados económicamente y algunos en vías como Hungría, Polonia o Méjico, este último con un desempleo del 3,3%; Estados Unidos  está en el 4,1, Corea del Sur en el 3,7.

Los análisis de los expertos coinciden en afirmar que la tasa de desempleo se redujo a los niveles pre crisis del año 2.007. 

Esta  situación es de “pleno empleo” es decir son registros de personas que están decidiéndose por un nuevo trabajo, que han tomado un año sabático o que simplemente no quieren ocuparse.

La Ministra de empleo anunciaba “satisfecha” que en nuestro país la tasa de desocupados había disminuido el 2% anual hasta situarse en el 16,55 %.

Sería  pretencioso descubrir y dar una solución al problema que más preocupa a los españoles incluso por encima del desafío golpista, pero al menos es interesante hacer alguna reflexión  que pueda dar un poco de luz al asunto.

En plena vorágine de crecimiento económico  en los primeros años de los 2.000,  una de las etapas de mayor gloria de nuestra historia,  logramos  el mejor porcentaje de  ocupados y situar el desempleo en el 8%. Es decir el doble de la media actual de los países antes mencionados El siglo anterior fue marcado por uno de los mayores movimientos  migratorios de españoles a Europa y América.

 La falta de oportunidades en nuestro país  es endémica,  no es coyuntural,  es claramente estructural. La inexistencia de un derecho fundamental e inalienable de los españoles no lo arreglará el paso del tiempo  hasta que no cambien las estructuras económicas, políticas y sociales.

En la época colonial ya se le echaba en cara al Reino de España que mientras otros países aprovechaban las  riquezas de sus colonias para invertir en el progreso de  la Metrópoli, aquí se consumían en mantener los privilegios de  hidalgos, cortesanos, clero y nobleza.

La revolución industrial nos pasó prácticamente de largo y se fue formando una mentalidad que sería nefasta para el futuro del país: “que inventen otros”

Alemania, locomotora económica,  tiene un importante déficit de funcionarios, no resulta un trabajo atractivo. Cuando el español   da el salto de la época de formación a la productiva, un porcentaje muy superior al resto de Europa quiere ser funcionario. Hay miles de aspirantes por puesto.

La actividad comercial es un importante motor en la economía mundial, aquí todavía  la venta está mal vista y en algunos círculos menospreciada ¿Cuántas veces hemos oído la exclamación?  “no me vendas la moto”

Un elevado porcentaje de directivos y empresarios, contrariamente  a la corriente europea, busca  el beneficio inmediato, olvidando el medio y largo plazo y descuidando los bienes más preciados como son los recursos humanos y la inversión en I + D + i.

El “que inventen otros” nos ha llevado, en algunos sectores como la automoción, a situaciones  grotescas

Nuestro país es el octavo productor de automóviles en el mundo con 17 factorías de las que salen 2,9 millones de unidades al año. Evidentemente esta actividad mantiene miles de puestos de trabajo y supone, aproximadamente, el 10 % de nuestro P. I. B. pero ninguna de esas factorías es de propiedad  española y en consecuencia los beneficios anuales “vuelan” a los países origen de los propietarios.

Estados Unidos es la tierra de las oportunidades, todo son facilidades para el empresario, emprendedor o para la investigación, el desarrollo y la innovación. Podríamos resumirlo en una máxima: tú invierte, emprende e innova y ya pagaras impuestos sobre beneficios. Un resultado práctico: las cinco mayores empresas americanas en el sector de la informática –no vamos a nombrarlas por ya conocidas- suman más valor que el P. I. B. de Alemania, la primera potencia europea.

Emprender  aquí -experiencia vivida- supone una carrera de obstáculos burocráticos, licencias varias, permisos, documentación, impuestos, inseguridad jurídica; todo un sistema pensado y necesario  para alimentar 18 gobiernos con correspondientes políticos,  funcionarios y leyes en un país de 46 millones de habitantes  con una Administración Publica pendiente de profundas reformas.

Pero seamos optimistas, algo está cambiando, cuestión a tratar en el próximo artículo: la España desempleada (2).