De entrada tengo que decir,
o más bien volver a reafirmar, -como he hecho en diversos foros o escrito en un artículo- que los primeros que deben dar explicaciones de esta crisis son los políticos que
adquirieron la responsabilidad de gobernar “voluntariamente”.
El ciudadano de a pie
en una inmensa mayoría trabaja –cuando puede- y cumple con sus obligaciones y
la ley vigente, a pesar de que después sea él quien más directamente pague los errores
de los gobernantes que han llevado a esta situación aunque estos continúen en su mundo de privilegios.
Es por esto por lo que,
desde hace bastantes años, no tengo costumbre de acudir a ninguna clase de
mitin político y menos en periodo electoral.
Sin embargo, ayer, más
por compromisos profesionales que por otra razón, acabé acudiendo a la primera
conferencia de campaña del señor Alberto Núñez Feijóo en la Fundación INADE de la,
para mi entrañable, ciudad de Vigo.
Después de escuchar
atentamente su interlocución, tarea en la que hubo que aplicarse debido a la
duración e intensidad de la oratoria, debo de reconocer que asistí a un discurso casi impecable.
Me llamó mucho la
atención su postura coherente e intachable durante todo el tiempo en el sentido
de que no decía, como es habitual en todo político español: “voy a hacer”.
Cambiaba el termino por “hemos hecho”:
-
Hemos adelgazado la administración
publica
-
Hemos reducido el 40 % de los altos
cargos políticos
-
Hemos reducido el parque móvil
-
Hemos cumplido con el déficit publico
-
Asumimos una deuda razonable……..
En fin, hacia ya tiempo que no escuchaba realidades en
vez de las manidas promesas.
También alentó mi
atención el argumento y compromiso de futuro: Como consecuencia de tener nuestras
cuentas saneadas tenemos dinero para invertir en el futuro.
¿De qué forma? Incentivando a las personas o entidades
emprendedoras, exportadoras e innovadoras.
¿De que manera?, entre
otras con incentivos fiscales incluso hasta en el propio impuesto de la renta
de las personas físicas y por supuesto en el de sociedades.
Por una vez, en mucho
tiempo, escuché algo coherente, razonable y con sentido común, es decir, no
imposible de alcanzar.
En situaciones como esta,
vender fuera, lograr algo nuevo o distinto y empezar nuevos retos, son las únicas
soluciones que le pueden quedar a una sociedad que, de puertas para adentro, no
tiene dinero ni para fabricar ni para comprar lo que fabrica.
Esta mañana, ya en
Oleiros desayunaba con los primeros periódicos del día y mi fe en muchos políticos
y la sociedad volvió a caer varios enteros.
En Ferrol, mi cuidad,
unos señores habían boicoteado el acto de apertura de campaña de un partido político
interrumpiendo el mismo con agresiones a los bienes y no a las personas gracias
a que fueron protegidos por la policía.
Como decía el acto en
si es grave y echa por los suelos las inquietudes de vivir en libertad en un país
desarrollado, culto con historia y democracia.
Volvemos a los tiempos
que queríamos olvidar: “Te pego por que no piensas como yo”
Pero lo que ya me llevó
a casi "volver a la cama" fue ver las reacciones del resto de partidos opositores
al agredido.
Una, entre ellas, la de
una mujer “de un partido que dice ser progresista” que no solamente no condena
los desordenes si no que aun encima busca responsabilidades entre policías y
agredidos.
Creo que esta señora
debería leer la teoría de “las ventanas rotas” y tener presente que tolerar la
conducta delictiva acaba pasando factura a uno mismo.
No puedo de dejar de
preguntarme: ¿En manos de quien podemos estar?

