sábado, 17 de noviembre de 2012

OH ESPAÑA

Además de una exclamación, que hoy una vez más esta en uso, es el titulo de un libro del historiador y periodista francés, especializado en nuestro país, Jean Descola.

Cayó en mis manos cuando contaba con apenas veinte años.

A esa edad empezaba a recorrer el mundo como aprendiz de marino y era un devorador de libros.

 
En las largas travesías del atlántico en un vejestorio y pequeño buque, además de espartano, distinguía los domingos del resto de la semana en que solo trabajaba las ocho horas de guardia en el  puente y dedicaba el resto del día a la lectura convulsiva, sin despreciar tanto el hojeo  de cientos de libros como el ojeo y rastreo en la pequeña biblioteca de abordo.

Naturalmente eran otros tiempos, a nadie le daban todo hecho y a la inmensa mayoría de los jóvenes nos enseñaban que una vez finalizada nuestra formación la vida y comodidades había que ganárselos con esfuerzo, trabajando donde fuera y como fuera.

La lectura de este y muchos más libros sobre nuestras azarosas vicisitudes, sin poder olvidar la Orteguiana España invertebrada, ya en aquella época, me lleva a la conclusión de que no hay nada nuevo bajo el sol.

El separatismo  recurrente se continúa basando en los intereses particulares de unos pocos para enmascarar su desastrosa administración y escandaloso gasto además de la corrupción que asoma a cada paso. No esta tan lejos el último episodio y resultados de la   intentona en la, no tan lejana, Segunda Republica.

Hoy más que nunca, para el ciudadano normal de este país, no es difícil llegar a la conclusión de que nuestro verdadero problema es una casta  política y económica, en donde no falta la banca, que hace y deshace a su antojo al margen de los más elementales principios, reglas e incluso leyes.

Sin   escrúpulos se despilfarran recursos en obras faraónicas y de dudosa rentabilidad como puertos, aeropuertos, auditorios; con el único objetivo del voto localista y por supuesto, sin olvidar un tren de vida que sonroja a la mayoría de los administrados.

El objetivo de un importante porcentaje de políticos y sindicalistas no tiene nada que ver con estar en el gobierno o en la oposición, la cuestión es estar ahí donde se reparten privilegios y un ostentoso nivel de vida que les mantiene al margen de una realidad social decadente que ellos mismos han logrado con su falta de eficiencia y ética.

Estas reflexiones y el recuerdo del autor francés me llegaron a la mente leyendo la traducción de un articulo que la periodista alemana afincada en Madrid,   Stefanie Claudia Müller, escribió con ocasión de la visita el pasado mes de Angela Merkel.

Hay momentos que  parece que tienen que venir personas de otras nacionalidades, en donde no faltan los ingleses, para abrirnos los ojos de los problemas claves de nuestra cruda realidad.

Es algo extenso pero no me puedo resistir a dejar de compartir aquí el mencionado trabajo.  

Traducción del artículo publicado el jueves 6 de Septiembre en varios periódicos económicos alemanes, por su corresponsal en España.
 
Hoy, 6 de septiembre, se encuentran en Madrid los gobiernos de Alemania y España, acompañados de un nutrido grupo de empresarios, y donde seguro hablarán sobre las condiciones para poder otorgar más ayudas financieras a España o a su sistema bancario. En los dos lados se ha elevado el tono en los últimos meses y es con gran expectación que España espera ahora la decisión que va a tomar el Tribunal Constitucional alemán, que esa sí es crucial, el día12, sobre la conformidad o no del rescate europeo y las obligaciones derivadas para los alemanes.
 
En Alemania crece la critica contra la supuesta "mentalidad de fiesta" de los españoles; en España los medios cada vez son más negativos con la supuesta dureza de la canciller Merkel. Pensamos que la situación es mucho más compleja de lo que presentan ambos gobiernos y la mayoría de los medios. España no es Grecia, pero España puede ser un paciente crónico si Alemania, junto con Europa, no contribuye a solucionar sus verdaderos problemas.
 
España no debería recibir más dinero sin que se cambie a fondo el sistema político y económico, hoy en manos de una oligarquía política aliada con la oligarquía económica y financiera, y sin que se aumente la participación ciudadana real en las decisiones políticas. Para no perpetuar la crisis y endeudar a los españoles durante generaciones, el Gobierno español debe reformar a fondo la administración de las comunidades autónomas y los ayuntamientos, en su mayoría en bancarrota y completamente fuera de control, sometiendo a referéndum el modelo de Estado.
 
Este tema es la clave del futuro de España, porque las regiones, ayuntamientos y diputaciones son los responsables de los dos tercios del gasto público - 234.000 millones frente a 118.000 el Estado en 2011-, excluyendo la Seguridad Social -23.000 millones-, y este gasto se realiza en condiciones de descontrol, despilfarro y corrupción totalmente inaceptables. Las razones verdaderas de la crisis del país, en consonancia con lo dicho, nada tienen que ver con salarios demasiado altos -un 60 % de la población ocupada gana menos de 1.000 euros/mes-, pensiones demasiado altas -la pensión media es de 785 euros, el 63% de la media de la UE-15- o pocas horas de trabajo, como se ha trasmitido a veces desde Alemania. A España tampoco le falta talento, ni capacidad empresarial ni creatividad. Tiene grandes pensadores, creativos, ingenieros, médicos excelentes y gestores de primer nivel.
 
La razón de la enfermedad de España es un modelo de Estado inviable, fuente de todo nepotismo y de toda corrupción, impuesto por una oligarquía de partidos en connivencia con las oligarquías financiera y económica, y con el poder judicial y los organismos de control a su servicio. En España no existe separación de poderes, ni independencia del poder judicial, ni los diputados representan a los ciudadanos, solo a los partidos que los ponen en una lista.
 
Todo esto lleva también a una economía sumergida que llega al 20% del PIB y que frena la competencia, la eficacia y el desarrollo del país. Además, detrae recursos con los que podrían financiarse educación y sanidad.
 
Las ayudas para España, igual que para otros posible candidatos de rescates, no deben ir a bancos ya casi en bancarrota y fuertemente politizados. En la CAM, el Gobierno ha comprometido 16.000 millones de dinero público en lugar de cerrarla; en Bankia, 23.000, y el Ejecutivo acaba de darle 5.000 millones urgentemente para cubrir pérdidas en vez de cerrarla, y además de forma tan extraña que despierta todo tipo de recelos. ¿Por qué se ha utilizado el dinero de los españoles (FROB) en vez de esperar los fondos de la UE? Es lícito suponer que la razón es la siguiente: los bancos no quieren que la UE investigue sus cuentas.
 
Control estricto y duras condiciones. Ya el caso de Grecia ha demostrado que las ayudas europeas tienen que estar vinculadas a un control estricto y condiciones duras. Esas condiciones no pueden solamente representar recortes sociales o subidas brutales de impuestos, como hace ahora el Gobierno de Mariano Rajoy con la excusa de Europa. Se tiene que cambiar más en España que cortar gasto social, que de todos modos es mucho más bajo que en Alemania, y hay otros gastos infinitamente más relevantes que se pueden eliminar. Además, los casos de corrupción resultan tan escandalosos, incluso en el propio Gobierno, que uno solo puede llegar a una conclusión: el dinero de Europa no puede ser manejado por personas tan increíblemente venales.
 
La pasada semana el ministro de Industria Soria -imputado también por corrupción urbanística en Canarias- acusó al ministro de Hacienda en el Consejo de Ministros de favorecer descaradamente a la empresa líder de renovables, Abengoa, de la que había sido asesor, en la nueva regulación de estas energías, que reciben más de 7.000 millones de euros de subvenciones anualmente. Y Rajoy, al que entregó una carta probatoria, ni dijo ni hizo absolutamente nada.
 
No puede permitirse por más tiempo este nivel de corrupción, y menos aún a 17 regiones funcionando como estados independientes, con todos los organismos multiplicados por 17, desde 17 servicios meteorológicos a 17 defensores del pueblo, con 200 embajadas, 50 canales de TV regionales en pérdida, 30.000 coches oficiales o 4.000 empresas públicas que emplean a 520.000 personas, creadas específicamente para ocultar deuda y colocar a familiares y amigos sin control ni fiscalización alguna. En conjunto, unos 120.000 millones, equivalentes al 11,4% del PIB, se despilfarran anualmente en un sistema de nepotismo, corrupción y falta de transparencia.
 
Y con esto se tiene que acabar, entre otras cosas, porque ya no hay dinero. Los últimos datos de las cuentas públicas conocidos la pasada semana son escalofriantes. El déficit del Estado a julio ascendió al 4,62% del PIB, frente a un déficit del 3,5% comprometido con la UE para todo el año (del 6,3% incluyendo regiones y ayuntamientos). Pero lo realmente inaudito es que España está gastando el doble de lo que ingresa. 101.000 millones de gasto a julio frente a 52.000 millones de ingresos, y precisamente para poder financiar el despilfarro de regiones y ayuntamientos, que no están en absoluto
comprometidos con la consolidación fiscal.
 
El tema del déficit público es algo que roza la ciencia ficción, y que ilustra perfectamente la credibilidad de los dos últimos gobiernos de España. En noviembre de 2011, el Gobierno dijo que el déficit público era del 6% del PIB; a finales de diciembre, el nuevo Gobierno dijo que le habían engañado y que el déficit era superior al 8%, y que se tomaba tres meses para calcularlo con toda precisión. A finales de marzo, se dijo que definitivamente era del 8,5%, y ésta fue la cifra que se envió a Bruselas. Dos semanas después, la Comunidad de Madrid dijo que sus cifras eran erróneas y el Ayuntamiento de la capital igual… el déficit era ya del 8,7%. Sin embargo, la semana pasada el INE dijo que el PIB de 2011 estaba sobrevalorado y, con la nueva cifra, el déficit era del 9,1%; dos días después, Valencia dijo que su déficit era de 3.000 millones más; o sea, que estamos en el 9,4% y las otras 15 CCAA y 8.120 ayuntamientos aún no han corregido sus cifras de 2011.
Lo único que sabemos es que están todas infravaloradas. El déficit real de 2011 puede estar por encima del 11%, y en 2012 se esta gastando el doble de lo que se ingresa. Como dice el Gobierno de Rajoy, “estamos en la senda de convergencia”. Y es verdad… de convergencia hacia Grecia.
 
Claramente, la joven democracia española tiene todavía muchos déficits de representatividad y de democracia que deberían interesar a la canciller Merkel y también a Europa, si queremos evitar una Grecia multiplicada por cinco y salvar el euro. Esto es lo que ha hecho posible el despilfarro masivo de las ayudas europeas, con una asignación disparatada de las mismas, a pesar de que estas ayudas han supuesto una cifra mayor que la del Plan Marshall para toda Europa.
 
Es frustrante que a causa de este sistema oligárquico nepotista y corrupto se destroce talento y creatividad y que ahora muchos jóvenes se vean forzados a trabajar fuera, muchos en Alemania. Esa situación nos ha llevado a una distribución de riqueza que es de las más injustas de la OECD. La antaño fuerte clase media española está siendo literalmente aniquilada.
 
Resumiendo: no es una falta de voluntad de trabajo, como se piensa tal vez en algunos países del norte de Europa, lo que hace que España sufra la peor crisis económica de su Historia. Es un sistema corrupto e ineficiente. La crítica del Gobierno alemán y sus condiciones para un rescate de España se deberían concentrar en la solución de esos problemas. En caso contrario, solo conseguirán que una casta política incompetente y corrupta arruine a la nación para varias generaciones.
 
*Stefanie Claudia Müller es corresponsal alemana en Madrid y economista;

 

2 comentarios:

  1. Totalmente de acuerdo con todo excepto en un par de cosas: una, que no hace falta que venga nadie a decirnos cuales son nuestros problemas, lo sabemos de sobras. Y la otra -para los que vienen de Alemania a decirnos lo que tenemos que hacer- que España no es Alemania, aquí no estamos hechos a troquel y hay unas diferencias que se deben comprender y respetar, de no hacerlo así tendremos que repetir la historia una vez más.

    El problema es más que la duplicidad(x17) de administraciones la impunidad y multiplicación de las corrupciones.

    Espero que esta vez la familia Pujol pueda ser juzgada y encarcelada y no vuelva a pasar como en el caso (del que además presume) de Banca Catalana en el que los jueces competentes votaron NO JUZGARLO.

    Ese sería un gran paso hacia la auténtica independencia de los catalanes.

    MM

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  2. Apreciado J.A. muestro mi conformidad en la totalidad de tu magnifico análisis, no así con el comentario de MM. Los Alemanes no "están hechos a troquel"... es una sociedad muy dinámica, prueba de ello es su capacidad de recuperación después de las dos guerras; el mantenimiento de su parte Oriental en el transcurrir de la Guerra Fría, así como la unificación.
    En las fechas de la caída del Muro, un diplomático alemán me hizo el siguiente comentario "la unificación nos llevará unos 15 años de esfuerzo económico"... Transcurrió un tiempo... y retomando la vieja conversación... me dijo: "Manuel... recuerdas mi comentario de hace años.... me equivoqué... lo conseguimos en menos de diez"....
    Mi parecer es que deberíamos aprender de ellos...sobre todo en responsabilidad en el trabajo y obligaciones.
    España tiene potencial.... ¿que nos falta...?. Saldremos de esta crisis.... no lo dudo... pero una vez que se deje de politizar hasta las ideas de quienes deberíamos admirar.

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