Hace semanas en una charla en la ciudad de los
caballeros le aclaraba a uno de los presentes que Ferrol era bastante más
grande y que además contando con su
expansión en Narón era la tercera ciudad más poblada de Galicia.
El betanceiro, profesor
de secundaria –teóricamente culto- no conforme acudió a internet, vía móvil de
última generación y comprobó mis datos con sorpresa.
Tiempo atrás, en el Sur,
también a un personaje teóricamente culto de la ciudad olivica, “le di la sorpresa”
de que Ferrol contaba con estación de ferrocarril y además, con dos empresas
ferroviarias: Renfe y Feve.
La semana pasada, una
foránea que residió en la ciudad bastantes años se extrañaba de que ahora llegaran cruceros, ¿Qué hay que ver aquí?
Comentaba.
Anécdotas aparte, es cierto que la estadística nos muestra que
Ferrol es la ciudad menos visitada y conocida por los propios gallegos; a lo que
seguro influye la costumbre que algunos ferrolanos tienen de “poner a caldo” la
urbe a la menor oportunidad y en cualquier foro.
Afortunadamente en esta
última década y más en el actual mandato municipal, la situación ha dado un
significativo vuelco.
A la ya tradicional
atracción de unos alrededores únicos y sin dejar de insistir en esto, se han
sumado una serie de alternativas urbanas
que dan argumentos más que suficientes a cualquier operador turístico para
recomendar una visita y estancia en nuestra ciudad.
La potenciación de la
Exposición Nacional de la Construcción Naval, Museo Naval y el de Historia Natural
-por cierto incrementado fondos y
exposición, por lo que siempre es recomendable volver- Ruta de la Construcción
Naval, viajes marítimos por la Ría, Castillo de San Felipe, el tren turístico
de los faros y rutas del Modernismo en el, cada vez más rehabilitado, barrio de
la Magdalena no dejan de asombrar y satisfacer a los visitantes.
En solo dos meses del
verano de 2013, casi 10.000 personas pidieron información en las instalaciones
de turismo, evidentemente muchas más nos habrán visitado sin recurrir a esta
fuente.
La excelente
organización –una vez más y como todos los años- de la celebración de la Semana Santa,
conjuntamente con Equiocio han atraído a Ferrol 250.000 visitantes.
Este año se cerrará con
la llegada de cerca de 40.000 cruceristas.
Los números hablan por
sí solos y demuestran que el esfuerzo y trabajo dan sus frutos, en este caso de
manera exponencial.
Es una muestra más y no
la única, de que aquí también se hacen
cosas bien –no todo es malo- y debemos de estar satisfechos y felicitar
a los responsables de esta labor. No se puede olvidar que el visitante crea
riqueza, es una fuente de ingresos, una industria más que favorece a la
hostelería, comercio, empresas e imagen del entorno.
Ahora bien una vez que
ya estamos logrando que la ciudad deje de ser esa gran desconocida, es necesario pensar en tenerla lo “más lucida” posible.
Reconociendo que también
en esta línea se están dando pasos, no
conviene olvidar que sigue habiendo aspectos a mejorar y que ayudarán, no solo a consolidar el
turismo, sino también a la mejor calidad
de vida de todos.
La puesta al día de
Acuaciencia y la más que demandada estancia de los pasajeros del Trascantabrico
son objetivos asumibles.
A Ferrol se accede por ferrocarril,
carretera -las Pías, autovía y autopista-
y por vía marítima.
Plantearse una mejora
en el entorno de la estación de ferrocarril y Sánchez Aguilera es un proyecto
que ya se hace esperar –el tema del AVE y cercanías merece comentario
aparte- La adecuada señalización e
iluminación de la autopista y accesos, así como la remodelación de las Pías e
intersecciones en bulevar son también aspectos fundamentales.
Si además tenemos en
cuenta que tanto trasporte marítimo como la mayoría del terrestre acaba
entrando por Curuxeiras, afrontar la rehabilitación de la fachada de Ferrol Vello
y las vías que nos llevarán hasta el mismo Centro, es la mayor asignatura pendiente.
El tratamiento adecuado
del “dichoso muro”, el paseo de Irmandiños, la cuesta de Mella y jardines, la
nave absurda del mercado y las propia Alameda, son proyectos que aunque ya
previstos, necesitan un verdadero impulso.
A pesar de la crisis,
que parece que remite, un paseo por la Galicia urbana nos permitiría descubrir
que las inversiones necesarias son mínimas comparadas con las que se están
acometiendo en el resto de las ciudades.
No hay comentarios:
Publicar un comentario