domingo, 11 de marzo de 2018

 


 
 
 
 
Artículo de Diario de Ferrol de 15 de febrero de 2.018
 
LA ESPAÑA DESEMPLEADA (1)

Comenzando el año la OCEDE publicó las estadísticas  de sus países miembros a mes de septiembre,  entre otros datos destaca la tasa media de desempleo que se sitúa en el 5,7 %.

La OCEDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) aglutina a 35 países, incluyendo a España, los más desarrollados económicamente y algunos en vías como Hungría, Polonia o Méjico, este último con un desempleo del 3,3%; Estados Unidos  está en el 4,1, Corea del Sur en el 3,7.

Los análisis de los expertos coinciden en afirmar que la tasa de desempleo se redujo a los niveles pre crisis del año 2.007. 

Esta  situación es de “pleno empleo” es decir son registros de personas que están decidiéndose por un nuevo trabajo, que han tomado un año sabático o que simplemente no quieren ocuparse.

La Ministra de empleo anunciaba “satisfecha” que en nuestro país la tasa de desocupados había disminuido el 2% anual hasta situarse en el 16,55 %.

Sería  pretencioso descubrir y dar una solución al problema que más preocupa a los españoles incluso por encima del desafío golpista, pero al menos es interesante hacer alguna reflexión  que pueda dar un poco de luz al asunto.

En plena vorágine de crecimiento económico  en los primeros años de los 2.000,  una de las etapas de mayor gloria de nuestra historia,  logramos  el mejor porcentaje de  ocupados y situar el desempleo en el 8%. Es decir el doble de la media actual de los países antes mencionados El siglo anterior fue marcado por uno de los mayores movimientos  migratorios de españoles a Europa y América.

 La falta de oportunidades en nuestro país  es endémica,  no es coyuntural,  es claramente estructural. La inexistencia de un derecho fundamental e inalienable de los españoles no lo arreglará el paso del tiempo  hasta que no cambien las estructuras económicas, políticas y sociales.

En la época colonial ya se le echaba en cara al Reino de España que mientras otros países aprovechaban las  riquezas de sus colonias para invertir en el progreso de  la Metrópoli, aquí se consumían en mantener los privilegios de  hidalgos, cortesanos, clero y nobleza.

La revolución industrial nos pasó prácticamente de largo y se fue formando una mentalidad que sería nefasta para el futuro del país: “que inventen otros”

Alemania, locomotora económica,  tiene un importante déficit de funcionarios, no resulta un trabajo atractivo. Cuando el español   da el salto de la época de formación a la productiva, un porcentaje muy superior al resto de Europa quiere ser funcionario. Hay miles de aspirantes por puesto.

La actividad comercial es un importante motor en la economía mundial, aquí todavía  la venta está mal vista y en algunos círculos menospreciada ¿Cuántas veces hemos oído la exclamación?  “no me vendas la moto”

Un elevado porcentaje de directivos y empresarios, contrariamente  a la corriente europea, busca  el beneficio inmediato, olvidando el medio y largo plazo y descuidando los bienes más preciados como son los recursos humanos y la inversión en I + D + i.

El “que inventen otros” nos ha llevado, en algunos sectores como la automoción, a situaciones  grotescas

Nuestro país es el octavo productor de automóviles en el mundo con 17 factorías de las que salen 2,9 millones de unidades al año. Evidentemente esta actividad mantiene miles de puestos de trabajo y supone, aproximadamente, el 10 % de nuestro P. I. B. pero ninguna de esas factorías es de propiedad  española y en consecuencia los beneficios anuales “vuelan” a los países origen de los propietarios.

Estados Unidos es la tierra de las oportunidades, todo son facilidades para el empresario, emprendedor o para la investigación, el desarrollo y la innovación. Podríamos resumirlo en una máxima: tú invierte, emprende e innova y ya pagaras impuestos sobre beneficios. Un resultado práctico: las cinco mayores empresas americanas en el sector de la informática –no vamos a nombrarlas por ya conocidas- suman más valor que el P. I. B. de Alemania, la primera potencia europea.

Emprender  aquí -experiencia vivida- supone una carrera de obstáculos burocráticos, licencias varias, permisos, documentación, impuestos, inseguridad jurídica; todo un sistema pensado y necesario  para alimentar 18 gobiernos con correspondientes políticos,  funcionarios y leyes en un país de 46 millones de habitantes  con una Administración Publica pendiente de profundas reformas.

Pero seamos optimistas, algo está cambiando, cuestión a tratar en el próximo artículo: la España desempleada (2).

 

 

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