
27/07/19
La empresa España
Sería ya pecar de recurrente
insistir en que España tiene una historia convulsa, incluso épica en muchos
casos, destacando, por proximidad, la guerra civil del pasado siglo. Pero
tengamos en cuenta que el resto de Europa no se queda atrás y baste como
muestra, nada más y nada menos, las dos
llamadas guerras mundiales.
Aun así, o quizás debido a estas circunstancias ya superadas; el resto
del planeta nos ve como la mejor sociedad para vivir y somos la meta y ejemplo
a seguir de muchos otros países y gentes.
En Europa, está claro, que unos y
otros, y unos más que otros, hemos
evolucionado eficiente y rápidamente hacia el sistema que nos permite tener una
de las mejores calidades de vida.
También sería cansino insistir en
que los españoles y “a pesar de algunos propios españoles” estamos, como sociedad, en
lo más alto del pódium en cuanto a indicadores de bienestar y nivel de
desarrollo.
Si además de leer estos informes
tenemos o hemos tenido la oportunidad de andar por el mundo adelante o convivir
con extranjeros todavía nos convenceremos más de esta, nuestra privilegiada, situación.
Pero, también la historia nos
enseña que todo puede cambiar y los logros hay que mantenerlos y defenderlos
constantemente, con amplitud de miras y buscando la unidad que nos dará más
fuerza para seguir conservándolos e
incluso superarlos.
Semanas atrás, he tenido la
fortuna de ser invitado a una comida coloquio con dos personajes relevantes: los
veteranos europarlamentarios y ex ministros José Manuel García-Margallo y
Joaquín Almunia. Sus interesantes exposiciones
e ideas políticas darían para largas reflexiones, pero destaquemos algo
de lo más significativo.
Ambos coincidían, y comentaban
compartían la mayoría de sus compañeros del Parlamento Europeo, en que la salida inglesa de nuestra comunidad
política era cuestión de tiempo y que nunca esa nación creyó y se integró
plenamente en la Unión, por lo que era deseable que se fueran de una vez por el
bien de todos.
Viendo su saber estar, su nivel
de conocimientos de la conflictiva situación internacional actual y su
brillante discurso, me hizo “tirar de internet” para confirmar sus edades
respectivas de setenta y cuatro setenta y un años.
Para la mayoría de los invitados, no pasó desapercibido el hecho
de que ambos coincidían y se mostraban de acuerdo en el noventa por ciento de
sus posturas y soluciones a las
dificultades actuales, incluyendo
populismo e independentismo, a pesar de partir de principios políticos
diferentes como son el liberalismo y la social democracia.
Sí trasladamos estas apreciaciones
a la realidad diaria, en el mundo laboral y de la política, veremos profundos
contrasentidos. La sociedad actual y mayoría de
empresas desprecian, en general, a las personas de más de cincuenta años,
a pesar de su experiencia, por “su falta
de empuje” y a los menores de treinta, a pesar de su empuje, por “su falta de
experiencia”
Aun teniendo en cuenta, la cordialidad y coincidencia en asuntos
claves de estado de los conferenciantes; el día a día, nos demuestra que la
intolerancia y egoístas personalismos se imponen en sus respectivas formaciones políticas, dejando
en un segundo plano aportar las soluciones claves que la sociedad demanda
ya casi con angustia.
La gestión de un estado no es muy
diferente a la de la empresa y en estos momentos son dos problemas críticos en
la España real.
También esa misma falta de miras,
conduce a miles de profesionales en perfectas condiciones y con experiencia a
la prejubilación el retiro forzoso o al desempleo.
No cambian mucho las
circunstancias en el ámbito político. La falta de sensibilidad, hacia la
sociedad y sus problemas, de un elevado
porcentaje de la clase política, en casos sin la más mínima experiencia
laboral, conduce a que sus esfuerzos se centren en buscar su parcela de poder y
sitio en la elite desplazando a los principios y escrúpulos que proporcionan los
años y la experiencia.
Nada más lejos del sosegado y
certero discurso de unos conferenciantes con la realidad que podemos ver cada
día, una lástima.

No hay comentarios:
Publicar un comentario