martes, 5 de julio de 2011

Vertebración del territorio y reparto de la riqueza

Por sentido común, debería de ser la biblia de cualquier gobierno actual.  Pero en este país ni biblia y menos,  sentido  común.
Es un hecho cierto y objetivo que estamos padeciendo una de las mayores crisis de nuestra historia y no solo económica, sino también social.
Un nivel de desempleo que rebasa el 20%, una importante deuda  y déficit publico, no hacen más que dar fe de una situación conocida por todos, incluso ya por el Gobierno.
Sería lógico en estas circunstancias una rigurosa política de contención del gasto y control de las inversiones. Nada más lejos de la realidad.
Hace unos días se podía leer en los periódicos la noticia de la aplicación de un ERE a los empleados de tierra  de una compañía aérea que presta sus servicios en el aeropuerto de Valencia. La razón contundente: la llegada del AVE arrebata más del 50% de pasajeros al avión.
También hace pocos días, por falta de pasajeros, era necesario suspender líneas, recién implantadas en el corredor ferroviario de Alta Velocidad Toledo  Albacete.
Si  echamos un vistazo a las últimas inversiones multimillonarias en infraestructuras, la realidad supera la ficción.
Aeropuerto de Huesca, funciona tres meses al año, más de 40 millones de euros invertidos ¿o será mejor decir gastados?
Si hay nueva terminal T 4 en Madrid, Barcelona no se puede quedar atrás ¡Faltaría más ¡
La inauguración de la T 1 del Prat, dejo prácticamente vacías las flamantes instalaciones de las terminales A, B y C, esta última recién terminada.
Tenerife Sur dispone de su nueva T 2 finalizada en el 2.009 y sin abrir por falta de demanda, “solo costó 30 millones de euros”.
La “magnifica” planificación de la empresa publica AENA tiene todavía más ejemplos.  Situaciones semejantes se pueden ver en Zaragoza, al lado de Huesca y Lérida; León, Alicante y Málaga, estos dos últimos proyectos: 410 y 420 millones respectivamente.
Tampoco la iniciativa privada se queda corta. Aeropuerto de Castellón, 150 millones de euros, esperando el primer vuelo.  El ya conocido desastre del de Ciudad Real: 1.100 millones.
Pero todavía hay más: ¿Qué ocurre en Galicia?
Si ustedes visitan el aeropuerto Compostelano, además de monumentales obras podrán ver la maqueta de las   -íntegramente- nuevas instalaciones que se construyen cerca de la actual terminal. Rondaremos los 300 millones de euros.
¿Qué ocurre con las dignas instalaciones  actuales? Cuando se comenzaron las obras no había previsiones, ahora  se piensa en el  derribo.
Las ampliaciones de Vigo y A Coruña, no por menos ambiciosas se quedan atrás. Cuando todo esto acabe nos habrá costado cerca de 500 millones de euros.
Aun así ninguna de las tres instalaciones tendrá comunicación con la red ferroviaria.
Pero todavía hay algo más. Estas obras finalizarán en 2.013 o 2.014, están pensadas para en el caso de Compostela duplicar la capacidad. Las estadísticas, ni mucho menos, dan esa tendencia.
En el 2.015 llegará el AVE; ya no vamos a mencionar cifras de inversión para esto.
La mayoría del tráfico de los tres aeropuertos gallegos es con Madrid.
Como ya se ha visto en anteriores experiencias  –la mencionada Valencia, Sevilla, Zaragoza- cuando la alta velocidad ferroviaria llega,  más del 50% de pasajeros optan por este último medio.
A cualquier ciudadano no se le escapa la utilización del dinero de todos con fines exclusivamente partidistas a la hora de contentar a gobiernos regionales y nacionalismos a cambio de apoyos para gobernar lo actualmente ingobernable.
Creo que sobran comentarios. No es de extrañar, aunque en todas partes cuecen habas, que   algunos socios comunitarios, visto lo visto, se echen las manos a la cabeza y no solo piensen en Grecia, Irlanda o Portugal.   
Angel  Anidos                                                                                  Ferrol, 5 de julio de 2.011


  
     

2 comentarios:

  1. No, nada, que ayer puse aquí un comentario y ha desaparecido, no se si es censura, torpeza mía o esas que no existen pero hailas.

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  2. En fin, repito(?), en lo que se refiere a la terminal de BCN era necesaria para absorver el aumento de tráfico proporcionado por las nuevas líneas directas de BCN que ahora pasan obligatoriamente por Madrid. Cosa que no se ha producido. Por otra parte las terminales A,B,C son en realidad una y media con un pasillo entre las dos y ya eran escasas y obsoletas.
    Lo que si es de juzgado es la ampliación del aeropuerto de Reus donde se pagó una millonada a una compañia aérea de "low cost" para que lo utilizara y para colmo ni así lo usan.

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