sábado, 17 de septiembre de 2011

LA ECONOMIA Y J. M. KEYNES

El señor del titulo era un gurú  que tuvo el merito de insistir en que la economía no se arregla sola y la intervención de los estados es básica para salir de las crisis. Esto lo plasmó en su Teoría General que editó en 1.936, después de ver la debacle que supuso la gran depresión del 29.
Uno, ni mucho menos,   es un experto económico,  conoce lo justo por motivos profesionales. Lo que si ocurre es que se harta de leer, es observador y le gusta aprender de los errores pasados, tanto personales como de la sociedad, es decir de la Historia.
El sentido común nos dice que la propia condición humana nos hace insolidarios y que la ambición individual puede no tener limites por lo que la regulación, el cumplimiento de la norma y la obligación de hacerlo es imprescindible y en consecuencia la intervención de la autoridad;  en cualquier tipo de sociedad avanzada o no.
Si a un bebé no se le educa meará en la mesa y comerá con las manos; si a un adolescente no se le convence y no se le explican las reglas de juego  -que más tarde o  temprano tendrá que acatar-  acabará haciendo botellón todos los días. Claro que esto hay que empezar por comentárselo a algunos padres, políticos y enseñantes.
Hace unos años, como consecuencia de la exportación de buques, unos ferrolanos viajaban a Bergen y viéndolo todo tan cuidado y limpio le preguntaron al acompañante noruego el secreto del éxito. A base de host…., respondió el hombre, lo que ocurre es que ahora ya  nos dan menos porque ya aprendimos.
Volviendo al dinero,  veremos que  las crisis son cíclicas y que la solución siempre vino de la mano de la intervención de las autoridades monetarias.
Queramos  o no, el capitalismo esa ahí y provoca que unos pocos acumulen inmensas fortunas.  Esta muy claro que más del 80% del dinero  mundial esta en manos de menos del 20% de la población.
Si de estos 20% dependiera, siempre apoyarían la teoría de la libre regulación de mercados. Todos sabemos que las crisis incrementan el dinero de los grandes y empobrecen más a las clases medias y bajas. El desequilibrio sería devastador y la sociedad actual insostenible.
 Los grandes expertos  intentan  desgranar –con poco éxito- que nos esta pasando y buscar soluciones. Que un mortal intente hablar del asunto es como mínimo un atrevimiento, pero bueno a veces en la vida,  para llegar al éxito,  hay que ser decidido y buenos ejemplos, bien cerca tenemos, con brillantes ministros de fomento, sanidad, cultura, economía y que decir de presidentes de gobierno.
El caso es que –el atrevimiento- viene impulsado por un libro  que llego a mis manos por consejo de un sindicalista.
Se trata de un breve ensayo de dos gurús, en este caso españoles, Torres López y Garzón Espinosa, que además ellos mismos permiten difundirlo –cumplamos las reglas de juego-.
Para no seguir alargándonos el resumen, ampliado con algunas ideas propias,  sería el siguiente:
-          El capitalismo existe y hay que aceptarlo, no entremos en esa discusión. El dinero siempre buscará más dinero, no entiende de caridades ni es solidario.
-          El capitalismo siempre buscará el mayor rendimiento en el menor tiempo posible.
-          Hasta hace poco este rendimiento se encontraba en las inversiones en la economía real, la del dinero, la economía propiamente dicha. Inversiones en construcción,  fábricas, bienes de equipo, investigación, infraestructuras, etc. Es decir creaba empleo y movimiento del dinero, creaba desarrollo y riqueza en general.
-          Como consecuencia del “dejar hacer” de las autoridades, principalmente en USA, las entidades financieras sin ningún tipo de control crearon la economía del papel: acciones, depósitos, bonos e hipotecas basura, que en grandes operaciones eran transferidas de entidad a entidad, formando lo que vulgarmente conocemos como crecimiento piramidal.
-          El resultado es obvio, mucho más dinero en mucho menos tiempo. El cambio también. El capital se pasó a este campo de juego, mucho más productivo para sus intereses, pero nefasto para el ciudadano medio.
-          Ya sabemos lo que ha pasado, ahora viene la solución, aunque aun falta algo fundamental. Es evidente que la respuesta, una vez más, nos la da la historia: intervención y regulación  de los gobiernos y sus bancos centrales.
-          El problema añadido es que a diferencia de los tiempos de otras crisis ahora estamos globalizados y lo que tantos adelantos supone en educación, conocimiento y acercamiento de los pueblos también, como no, lo produce en las comunicaciones.
Si antes el tiempo y las fronteras  eran un obstáculo para el especulador y una defensa para la economía de un país, esto paso a la historia. El dinero circula libremente y al instante en esa “economía del papel” lo que incrementa peligrosamente la salud económica de docenas de países.
-          La solución ya no es de uno u otro gobierno, la solución pasa por una intervención global de una o varias potencias económicas mundiales. Quizás ya no llegue con la unidad –que ya va siendo hora- de las potencias del euro. Quizás ya sea necesario otro aliado como USA, que además de haber sido uno de los principales responsables de todo esto, lo esta empezando a pasar tan mal como Europa y cuando hablamos de ésta ya no solo hablamos de los “vagos del Sur” también los “teóricos virtuosos”  empiezan a temblar.  

1 comentario:

  1. La solución es así de fácil y así de difícil. Una vez se decida esa intervención que no tiene porque ser traumática: evitar la especulación en bolsa con medidas como poner plazo mínimo a compras y ventas, eliminar los paraísos fiscales obligando a cotizar en origen al dinero depositado y controlar los beneficios y salarios de los banqueros, por ejemplo, ya nos evitaría caer en sistemas teóricamente más justos pero que en la práctica demostraron lo contrario, es decir lo mismo que está demostrando el capitalismo universal: que los hombres sólo se unen para explotar al prójimo y si no pueden van al fútbol.

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