lunes, 7 de noviembre de 2011

FERROL Y SUS CASTILLOS


De todas las fortificaciones, acuartelamientos y múltiples edificaciones, tanto militares, navales como civiles,  el castillo de San Felipe es –nunca mejor dicho-  la joya de la Corona.
Esta fortificación abaluartada como la definían técnicamente sus constructores, marcó el inicio de las defensas de una Ría y ciudad que estarían llamadas a jugar un papel fundamental en los intereses del Imperio Español, tanto en el reinado de los Austrias como en el de los Borbones.
Haciendo  un poco de historia, si el siglo XV, con los Reyes Católicos y el descubrimiento de América, fue el comienzo  del enorme  imperio español,  el XVI con Felipe II, fue  el de mayor apogeo y también el punto de inflexión.
En esta época, aunque la base de la Armada Real era el puerto de A Coruña, la Ría de Ferrol, con una protección natural inigualable, no pasaba desapercibida para los intereses del Estado.
Así  en el fondo de la misma, en  Neda, mucho más protegida que el abierto puerto antes mencionado,  se establecen las primeras fábricas de aprovisionamiento para la flota.
Durante esta época, un imperio de semejantes dimensiones, tiene también numerosos enemigos. Aparte de los alzamientos internos que se deben controlar, por el Mediterráneo es amenazado por los constantes avances del imperio turco. Por el Atlántico los franceses y sobre todo los piratas y corsarios ingleses, con el total beneplácito de su reina, no están dispuestos a renunciar a una parte de las riquezas que se traen del nuevo mundo.
Los constantes asaltos que   en cualquier momento lanzan los británicos sobre la base coruñesa hacen plantearse seriamente al estado español el traslado de su flota,  en un principio solo para las invernadas, a la más protegida Ría ferrolana.
Como consecuencia  de estas decisiones ya en el año 1580 los primeros ingenieros de la corona estudian detenidamente la ensenada y los sistemas de defensa a construir.
En 1.589, un año después de que la Armada Invencible se aprovisiona en la Ría para la invasión de  Inglaterra, se comienza la construcción del castillo, bautizado como San Felipe en honor al santo del Rey.
El baluarte se construye según los métodos más avanzados de la época que se basan en la escuela de fortificación Hispano–Italiana. Son estudios muy precisos que contemplan tanto la defensa por mar como por tierra y para este fin su planta se diseña en forma poligonal. Junto a numerosas fortificaciones, como la recién restaurada batería de Viñas en el cabo Prioriño, formó un impresionante sistema defensivo.
El castillo fue ampliado y mejorado a lo largo de los años y más en el siglo XVIII cuando se realizan arsenales, astilleros y nueva ciudad, conjunto que en nuestros días aspira a ser nombrado patrimonio de la humanidad
Atendiendo a  los estudios defensivos, en 1.590 se comienza la construcción en la orilla opuesta del fortín de La Palma, de forma cuadricular, posteriormente derribado y vuelto a reconstruir. Junto al de San Martin, hoy totalmente desaparecido, se creará un triangulo defensivo, que unido al cruce de una cadena entre éste último y el de San Felipe y a la propia forma de la canal, hacen del enclave una plaza totalmente inexpugnable en aquellos tiempos.
Buena prueba de ello son los intentos de asalto  como el del  ingles Conde de Essex en el año 1597, que se limita a un bloqueo marítimo ante la imposibilidad de cualquier otra hazaña.
En 1.639 es rechazado el ataque del almirante, en este caso francés, Henri D’ Escoubleau.
Y finalmente el más  conocido de agosto de 1.800 del vicealmirante ingles Warren, que ante la imposibilidad de entrar por la canal, desembarca en las norteñas playas de Doniños, San Jorge y Cobas cayendo en una calamitosa derrota en la no menos famosa batalla de los altos de Brión; 150 navíos con 15.000 hombres contra una pequeña guarnición de la ciudad, poco más de 3.000 incluidos los vecinos voluntarios.
Hoy en día, San Felipe, propiedad municipal y en rehabilitación –el castillo al lado del mar más grande de Europa según algunos autores- espera pacientemente con el resto de las construcciones del siglo XVIII, el reconocimiento que merecen.



4 comentarios:

  1. ¿Me se oye? (Primera frase que se dijo al inaugurar la megafonía de la RAE)

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  2. No sé si había cadena entre San Martín y San Felipe, lo que si recuerdo haber visto en el castillo de La Palma -no sé si aún está- es el anclaje de la cadena que unía La Palma con San Felipe. Si eran dos las cadenas lo ignoro.

    MM

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  3. Tengo dudas como tú en ese sentido.
    En principio pensaba que la cadena se cruzaba entre San Felipe y la Palma, pero tu mismo me corregiste hace unos años y enviaste una foto con el cruce de la cadena que adjuntaré.
    Personalmente he recorrido los alrededores de los dos castillos y efectivamente en San Felipe se ven los anclajes, en La Palma no los he encontrado

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  4. En la historia de Ferrol de Montero Aróstegui (edición de 1972), entre las páginas 71 y 72 hay un plano de la ría en 1800 y se situa la cadena, efectivamente, entre San Felípe y San Martín. También en el libro "Los Invasores" página 66 hay una foto del Castillo de San Martí y las dos anclas que sujetaban la -o las-Cadenas que lo unían con el de San Felipe.

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