Realmente solo una vez lo vi de cerca. Se inauguraba una feria de muestras en el recinto de Punta Arnela en Ferrol.
Mi amigo Manoilo –apelativo cariñoso- y yo llegábamos tarde y el encuentro fue casi repentino y sorpresivo. Llegando el final del acto “el petrolero” enfilaba la salida del puerto. Navegaba a toda maquina, ya en aquellos tiempos de su vida avanzada, con un acusado balance de estribor a babor pero firme el rumbo, abrigo desabrochado y en volandas debido a la velocidad de crucero alcanzada.
Instintivamente, con una leve mirada cómplice, mi amigo y yo, tuvimos el tiempo justo de meter todo a babor, variando bruscamente nuestro rumbo y cruzando el pasillo al primer stand que nos vino a mano.
Su mirada inteligente también fue leve pero suficiente para comprender y darle el tiempo justo a no levantar la mano para el saludo. Siguió su rumbo firme y el balanceo se perdió en el horizonte. Con el máximo respeto mutuo todos comprendimos la situación y respetamos las reglas del juego, algo muy necesario en el país.
Debido a los acaecimientos, recordaba en estos días este episodio y pienso que a pesar de nuestra sistemática práctica, no escrita, de no relacionarse con políticos bien hubiera valido la pena estrechar la mano de un personaje contemporáneo que marcará historia. Ahora, “el petrolero” después de múltiples singladuras, servicios a la sociedad con un destacado comportamiento marinero y en consecuencia noble ha hecho su última singladura aproando al desguace.
Como a todo personaje publico se le podrán poner “peros” y más en una sociedad como la nuestra que se nutre de destacados especialistas en estos menesteres. Carácter autoritario, connivencia con un régimen impuesto -no sin cierto inconformismo y asumiendo la consecuente represión- o la construcción del “mausoleo del monte en Santiago pueden ser algunos.
Pero no cabe duda de que nadie, incluso los más exaltados extremos, podrán dejar de reconocer una inteligencia, esfuerzo y trabajo puestos al servicio de una causa -para él la más justa como para cada uno de nosotros lo es la nuestra- bajo el tesón la constancia y lo que hoy más destaca, por no decir extraña en la clase política, con una honradez fuera de toda duda.
Si muchas cosas tendrá que agradecerle esta sociedad quizás una destaque: su visión para unir y buscar las señas de identidad de una España siempre asediada por los intereses personales de unos pocos que buscan y alimentan nuestras diferencias para darle un sentido a su carrera política.
Sus mayores triunfos los celebraba al sonido de múltiples gaiteiros; el pasado día 18, en Perbes Ferrolterra celebró uno más: el final. Pues no cabe tampoco duda que después de una larga vida sin descanso el último paso al otro lado le llevará al más merecido y definitivo.
Lo dicho: ¡¡¡ Hey carballeira!!! Descansé, pues, en paz.


Pues yo creo que Pintos hizo penalty y mereció
ResponderEliminarser expulsado aunque los culés rabiosos lo
justifiquen diciendo que fue involuntario. Soy
del Barça desde que iba al "Tirso" pero se ver
cuando hay motivos para tocar gaitas y cuando
no.
Una pintada anarquista de los 60: "Desconfiad
de Dios, Franco está en el cielo"
Por lo que veo el cielo se sigue llenando de
santos, espero ser suficientemente malo para
no tener que disfrutar eternamente de su
compañía.
Aunque hace mucho tiempo, buceando el baúl de los recuerdos: tú mismo...
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