viernes, 25 de julio de 2014

FERROL Y SU URBANISMO (II) (Artículo publicado en Diario de Ferrol 26.06.2014)


Continuando el paseo, asomándonos al balcón de la “remozada” Plaza de España, observando la Avenida –mal llamada carretera- de Castilla, veremos que a la altura del Inferniño su ancho mengua a la mitad.

La propia plaza fue en su nacimiento un hito urbanístico por sus dimensiones,  vertebración de tráfico y símbolo de  apertura  –su construcción derribo  las murallas defensivas- La fuente realizada por catalanes tampoco pasaba desapercibida por diseño y envergadura. Hoy la situación es bien distinta.

Al crecimiento general de la población en España en las primeras décadas del siglo XX, no era ajeno Ferrol. El barrio de la Magdalena estaba  “asfixiado” así que con buen criterio, en 1.928 el Ayuntamiento encarga un concurso de ideas para desarrollar los ensanches de la ciudad. En 1931 se aprueba definitivamente.

Ningún arquitecto ferrolano se presenta y el concurso es ganado por el coruñés Rey Pedreira, que compite solamente contra otra opción de dos profesionales madrileños. Los planes del ganador eran bastante más ambiciosos  de lo que la realidad nos ha dejado.

Una vez más, la dificultad para expropiaciones y la  guerra que padeceríamos desde 1.936 al 39 mermaron significativamente lo que podría ser una ciudad bien distinta.

Por citar solo algunas propuestas  del proyecto que nunca vieron la luz -aunque todo él quedo claramente desdibujado y menguado-  podríamos destacar la Gran Vía prevista  que desde  la Estación de Ferrocarril  se prolongaría hasta el Puerto, sirviendo de principal acceso a Ferrol Vello y haciendo de gran eje vertebrador entre La Magdalena y Canido. Finalmente en los años setenta  hubo un intento de hacerla realidad  que acabo en la rocambolesca Avenida del Dr. Fleming.

También se descarta, en este último barrio mencionado  todo el trazado de calles previsto entre esta Gran Vía  y la calle Alegre -también recortada-  y desde esta hasta la ribera norte de la Ría, la hoy desordenada Ciudad Jardín. 

En la zona delimitada por la plaza de España y la Estación de Ferrocarril no se realiza el gran parque urbano previsto, dando paso a construcciones como el Instituto Concepción Arenal y la manzana de edificios donde se encuentra la biblioteca municipal.

No se llevan a cabo los edificios de Correos y Ayuntamiento en la Plaza de España, en el remate de las calles Galiano y Real, por lo que aún se ahoga más el barrio de La Magdalena edificando el primero en zona de Alameda y el segundo en la Plaza de Armas.

Se descarta el gran Bulevar,  de treinta metros de ancho que desde el Inferniño desembocaría en la Ensenada de Caranza a la altura de las actuales Escuelas Militares.

Como mencionábamos al principio, después de sus dos primeros tramos se reduce a la mitad  el previsto ancho de la “carretera” de Castilla y así un largo etc.

Avanzando en el tiempo, en la segunda mitad del siglo anterior, recién terminado  Recimil y acabando de abarrotar y afear La Magdalena, se crea la nueva  Caranza  y Esteiro.

 Hace pocos años vieron la luz dos nuevos espacios: El Berton y O Boial en Santa Cecilia.

Estas últimas actuaciones, continúan con la tendencia “al recorte” ya comentada en el capítulo anterior. En Caranza hace  años se hizo una magnífica obra  como fue el  paseo marítimo, pero esto nos costó quedarnos sin la Avenida del Mar. Otro paseo, el de A Malata, se construyó aprovechando la antigua senda de un ferrocarril. Esto no ocurre en el resto de actuaciones en otras ciudades donde en esos tiempos  de bonanza no se regateaba la inversión.

En la nueva zona de O Boial, con un gran centro comercial, no se ha habilitado una sola avenida como sería habitual en cualquier otra ciudad. Habría que preguntarse qué se está proyectado en la zona del Sánchez Aguilera.

A pesar de las mermas generales que podemos contemplar en esta breve historia urbanística, siempre hay tiempo y espacio para mejorar.

La reordenación de los espacios ocupados por los antiguos cuarteles de Sánchez Aguilera y la reconversión de As Pías –si no se diseña estilo Castellana de Madrid,  será otro grave error- en un bulevar que permita   unir los  barrios que la rodean y llevar a la  entrada del futuro gran parque del Montón, son oportunidades que están llamando a la puerta.

Como casi siempre la ambición, preocupación, sentido común y algo de buen gusto, que los políticos deben tener por un futuro mejor para Ferrol, tienen la palabra.

 

 

 

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