Continuando el paseo, asomándonos
al balcón de la “remozada” Plaza de España, observando la Avenida –mal llamada
carretera- de Castilla, veremos que a la altura del Inferniño su ancho mengua a
la mitad.
La propia plaza fue en su
nacimiento un hito urbanístico por sus dimensiones, vertebración de tráfico y símbolo de apertura –su construcción derribo las murallas defensivas- La fuente realizada
por catalanes tampoco pasaba desapercibida por diseño y envergadura. Hoy la
situación es bien distinta.
Al crecimiento general de la
población en España en las primeras décadas del siglo XX, no era ajeno Ferrol. El
barrio de la Magdalena estaba “asfixiado”
así que con buen criterio, en 1.928 el Ayuntamiento encarga un concurso de
ideas para desarrollar los ensanches de la ciudad. En 1931 se aprueba
definitivamente.
Ningún arquitecto ferrolano se
presenta y el concurso es ganado por el coruñés Rey Pedreira, que compite
solamente contra otra opción de dos profesionales madrileños. Los planes del
ganador eran bastante más ambiciosos de
lo que la realidad nos ha dejado.
Una vez más, la dificultad para
expropiaciones y la guerra que
padeceríamos desde 1.936 al 39 mermaron significativamente lo que podría ser una
ciudad bien distinta.
Por citar solo algunas
propuestas del proyecto que nunca vieron
la luz -aunque todo él quedo claramente desdibujado y menguado- podríamos destacar la Gran Vía prevista que desde la Estación de Ferrocarril se prolongaría hasta el Puerto, sirviendo de principal
acceso a Ferrol Vello y haciendo de gran eje vertebrador entre La Magdalena y
Canido. Finalmente en los años setenta hubo un intento de hacerla realidad que acabo en la rocambolesca Avenida del Dr.
Fleming.
También se descarta, en este
último barrio mencionado todo el trazado
de calles previsto entre esta Gran Vía y
la calle Alegre -también recortada- y desde
esta hasta la ribera norte de la Ría, la hoy desordenada Ciudad Jardín.
En la zona delimitada por la
plaza de España y la Estación de Ferrocarril no se realiza el gran parque
urbano previsto, dando paso a construcciones como el Instituto Concepción
Arenal y la manzana de edificios donde se encuentra la biblioteca municipal.
No se llevan a cabo los edificios
de Correos y Ayuntamiento en la Plaza de España, en el remate de las calles
Galiano y Real, por lo que aún se ahoga más el barrio de La Magdalena
edificando el primero en zona de Alameda y el segundo en la Plaza de Armas.
Se descarta el gran Bulevar, de treinta metros de ancho que desde el
Inferniño desembocaría en la Ensenada de Caranza a la altura de las actuales
Escuelas Militares.
Como mencionábamos al principio, después
de sus dos primeros tramos se reduce a la mitad
el previsto ancho de la “carretera” de Castilla y así un largo etc.
Avanzando en el tiempo, en la
segunda mitad del siglo anterior, recién terminado Recimil y acabando de abarrotar y afear La
Magdalena, se crea la nueva Caranza y Esteiro.
Hace pocos años vieron la luz dos nuevos espacios:
El Berton y O Boial en Santa Cecilia.
Estas últimas actuaciones, continúan
con la tendencia “al recorte” ya comentada en el capítulo anterior. En Caranza
hace años se hizo una magnífica obra como fue el
paseo marítimo, pero esto nos costó quedarnos sin la Avenida del Mar. Otro
paseo, el de A Malata, se construyó aprovechando la antigua senda de un
ferrocarril. Esto no ocurre en el resto de actuaciones en otras ciudades donde
en esos tiempos de bonanza no se
regateaba la inversión.
En la nueva zona de O Boial, con
un gran centro comercial, no se ha habilitado una sola avenida como sería
habitual en cualquier otra ciudad. Habría que preguntarse qué se está
proyectado en la zona del Sánchez Aguilera.
A pesar de las mermas generales
que podemos contemplar en esta breve historia urbanística, siempre hay tiempo y
espacio para mejorar.
La reordenación de los espacios
ocupados por los antiguos cuarteles de Sánchez Aguilera y la reconversión de As
Pías –si no se diseña estilo Castellana de Madrid, será otro grave error- en un bulevar que
permita unir los barrios que la rodean y llevar a la entrada del futuro gran parque del Montón,
son oportunidades que están llamando a la puerta.
Como casi siempre la ambición,
preocupación, sentido común y algo de buen gusto, que los políticos deben tener
por un futuro mejor para Ferrol, tienen la palabra.
No hay comentarios:
Publicar un comentario