El ser humano es la especie de la tierra que más cuidados
necesita, tanto en su gestación como en sus primeros años de vida.
Además de alimentarlo y llevar un
especial cuidado médico, se le debe enseñar todo; andar, sentarse, a comer con
cuchillo y tenedor, y, también a conducirlo a una conducta que encaje en la
sociedad que lo vio nacer. Y esto solo se puede lograr en el seno de la
familia; una de las columnas que sostienen la convivencia entre seres humanos.
Si en un hogar no siguen estas
reglas, la criatura comería con las manos o haría sus necesidades en cualquier
sitio, sería egoísta y pensaría que los equivocados son el resto. Después
vendrá la guardería y las enseñanzas regladas correspondientes, que podrán
pulir, pero no siempre enderezar, el camino aprendido en casa.
Un ejemplo de los muchos problemas
que se vienen dando, desde años: en una familia separatista nace una criatura y
desde ese mismo momento se va orientando su pensamiento único, en casa se le va
formando en que hay buenos y malos según su origen, en la crispación y en el
pensamiento de que sus opiniones son las validas sobre los demás, que son
inferiores y vagos.
Llegado el momento se matricula en
colegios con esa ideología y se orienta
a lecturas del mismo signo. A ser posible procuran que no salga mucho de su
“aldea” para evitar contaminación de ideas. Incorporada la persona al mundo
laboral, el partido le ofrece un trabajo en su organización. Allí asistiendo a
los mítines de ideología conoce a su futura pareja y engendran a sus hijos. Por
supuesto la táctica es la misma, hasta el punto de llevar el carrito de bebé
con bandera del partido. Hay muchas posibilidades de que sus descendientes
sigan la misma corriente.
Al contrario, si observamos una
familia normal ―y entiendo por la misma la que cumple
con la Ley, que al fin y al cabo busca marcar las reglas de convivencia― hay muchas posibilidades de que esa persona se forme en la
norma que nos rige a todos y desarrolle sus propias ideas sin distorsiones.
Tanto hoy en día, como desde hace
siglos podemos ver las dificultades actuales para convivir, no solamente en
nuestro país, sino en todo el mundo. Dudo de la idea de que el ser humano es
bueno por naturaleza; hay que guiarlo para ese comportamiento. El ser humano es
malo por naturaleza, y si hay dudas, pensemos que la historia de la humanidad comienza
con guerras, y continua siglos hasta estos momentos en que los conflictos
activos, de una u otra intensidad, se reparten en todo el planeta, incluyendo nuestro
país. La educación es la clave de la convivencia en nuestra existencia.
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