lunes, 12 de octubre de 2026

MARINOS INVISIBLES

 


A pesar de tener miles de kilómetros de costa, 28 puertos de interés general, así como 7 escuelas técnicas superiores de Náutica y Maquinas en las universidades de A Coruña, Gijon, Santander, Bilbao, Barcelona, Cádiz y La Laguna en la isla de Tenerife; España lleva muchos años de espaldas a la mar.

A principios de la década de los 90 del siglo pasado, el Gobierno acabó dando la puntilla a una de las flotas más numerosas del mundo, primero creando la fallida bandera de Canarias y finalmente dejando a su suerte, en banderas de conveniencia, a marinos y armadores.

También es cierto que debido al ámbito en que se desarrolla la actividad, principalmente la navegación, provoca bastante desconocimiento, que de esta profesión tiene la sociedad en general.

Enumerar conflictos bélicos o guerras hibridas sería imposible; según la IA hay actualmente más de 110, y alguno muy cerca como es el caso de Ceuta. Los medios de comunicación dan cuenta de la mayoría, pero hay una dura situación que prácticamente pasa desapercibida, a excepción de ataques que de vez en cuando se producen, como el ocurrido hace pocas fechas a tres petroleros en el golfo Pérsico.

También según la IA, hay unos 1.100 buques fondeados en la ratonera que supone el estrecho de Ormuz en esas aguas. Haciendo una estimación, aproximada, de 25 tripulantes por buque sale un colectivo de 27.500 marinos civiles; incluso habrá españoles, envueltos en una guerra en la que nada tienen que ver.

Un principio básico en esta profesión es que las empresas son rentables cuanto más tiempo estén sus buques navegando, circunstancia que obviamente no se da.

A partir de esta premisa empiezan los problemas; si no hay fletes falta el dinero para el pago de combustible, salarios, víveres, atención médica, consignatarios, etc. Analizando el primer caso ―falta de combustible― es interesante conocer que ocurre abordo. Aunque el buque no navega y el motor principal no se usa, también fallan los generadores esto supone: caída del agua corriente, fría y caliente, sanitaria, aire acondicionado ―conveniente en esas latitudes― cámaras frigoríficas de alimentos, y cocina, electricidad y en consecuencia perdida de comunicaciones, luz e instrumentos de navegación.

No sé exactamente si se da esta situación, pero es probable que suceda tarde o temprano. A todo esto, hay otros factores como la indefensión, el alejamiento familiar y dificultades para los cambios de tripulación atendiendo a los periodos de descanso; angustia constante por posibles ataques… Otro caso, poco conocido, como consecuencia de los conflictos actuales.

 

 

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