Cuando los vientos soplan a favor y se nada en la abundancia, al gobernante enseguida se le llena la boca atribuyéndose los meritos.
Consecuentemente, por lógica y sentido común, cuando las cosas van mal el político también tiene que asumir su responsabilidad.
Esta claro que en la actual depresión la tienen y además es mucha.
Entre otras cuestiones, el reconocer tarde el problema y el tomar medidas a medias, con las eternas reformas pendientes de este País, han sido las claves de semejante debacle, o como diríamos en gallego de semejante “desfeita”
El querer “vendernos” que la crisis es mundial y no muy nuestra y de otros países contados tampoco ayudó.
Asia, América, Australia, Nueva Zelanda, el núcleo fuerte europeo, crecen y sus ciudadanos trabajan.
Va siendo hora de que el político se de cuenta que el español quiere tener el derecho al trabajo y no al cobro del paro.
Pero ésta caída es de tal magnitud que pecaríamos de inocentes de no pensar en más responsabilidades. Por muy mal que un Gobierno actúe, a esta situación se llega con más compañeros de viaje.
¿Qué han hecho una parte del sector de la banca y de las empresas?
La concesión de créditos con dudosas garantías para promoción y compras de propiedades sobrevaloradas, inversiones en negocios con más interés político que rentabilidad y alocadas carreras de aperturas de oficinas, es decir el despilfarro por referencia, ha sido una constante en la política comercial de una parte importante del sector.
Resultados: una caja intervenida hace unos días en la zona del Mediterráneo, otra hace unos meses en el Sur con más de 800 millones de agujero ¡ya hay que hacerlo mal! y un numero de entidades en el filo de la navaja.
¡No pasa nada! nadie rinde cuentas y además para eso esta el Gobierno que con el dinero de todos arregla las “desfeitas”
Para pensar en el comportamiento de una parte significativa del entramado empresarial basta un buen ejemplo. El anterior presidente de la Confederación Nacional no dejo una de sus empresas en pie y no entendía que tuviera que bajarse de la poltrona.
Mientras en el resto de Europa se imponía la lógica a la hora de afrontar los problemas: controlar el gasto, reducción de jornadas para evitar despidos y salvar el mayor valor de la empresa, sus empleados; utilizar los recursos y ayudas en más inversión en I + D + i, incrementar y reorientar la política comercial y en consecuencia aumentar las exportaciones dieron las claves para la salida del túnel.
Aquí fue mucho más sencillo. Primer paso despido, siempre de técnicos y personal de base, consecuencia caída más rápida. Segundo paso Ley Concursal. Tercer paso quiebra de la empresa.
Aunque hay que reconocer, volviendo a los primeros, que los políticos fueron el mejor ejemplo. “Buena gestión, austeridad, honestidad, humildad, ética, profesionalidad……”
Expedientes de regulación de empleo falsos en Andalucía, cuentas públicas con diferencias de 1.000 millones en Castilla La Mancha. Facturas de proveedores en el cajón. Contratos millonarios a empresas con lazos familiares. Altercados en clubs….
Pero la excelencia de la gestión la ha marcado un hecho que, no deja de ser curioso, ha pasado casi desapercibido.
En los años 2006 y 2007 el ministro económico de turno “un verdadero experto como todos sus compañeros” decidió vender el 40% de las reservas de oro del País, es decir 5,38 millones de onzas de dicho metal. Su valor en ese momento: 2.635,74 millones de euros.
¡El oro ya no es rentable!, afirmaba él. Además ¡el resto de los bancos centrales europeos siguen la misma política!
Casualmente esto último no se cumplió y el resto de entidades ¡no vendieron!
También casualmente el oro ¡ya no rentable! Repito 2.635,74 millones en ese momento, valían el día 18 de este mes 6.158,49 millones. ¡Olé! ¡Ei carballeira! diríamos en gallego.
Afortunadamente para algunos pero no para la mayoría de los ciudadanos de a pie esto no es Islandia.
En este país la crisis se saldó con banqueros en la cárcel y el primer ministro procesado como imputado por negligencia en su gestión.
En Ferrol a 27 de julio de 2011.
No, esto no es Irlanda, esto es la República de Santa Fe de Tierra Firme y ni siquiera república.
ResponderEliminarAquí la ley está hecha y se usa para proteger al delincuente. Estafadores, ladrones, falsificadores, proxenetas, etc. tienen en España (y naciones adjuntas) su paraiso.
Ni Chicago en sus mejores tiempos atrajo tanto turismo de esta especie.