-El otro día encontré, por la calle, a Juanito –que es almirante- y me dijo que el puente no resistiría el paso de los camiones –aseveró mi amigo Agustín.
-Casualmente yo estuve con Jacinto –que es barrendero- y me comentó que el Euro no resistiría.-Respondí yo.
Ante la mueca de desconcierto, le aclaré a Agustín:
-¡Querido Agustín! No te extrañes. Jacinto sabrá del Euro tanto como el almirante de puentes.
Los prejuicios y discriminaciones, lejos de perderse en nuestra moderna sociedad, continúan o se incrementan.
Hay tendencias políticas que pretenden atribuirse las etiquetas de progresista, tolerante y “estudiado” Cualidades que a la hora de asumir responsabilidades de gobierno, en absoluto han demostrado.
Son la misma gente que durante años de influencia publica han extendido el bulo de la vida fácil, el despilfarro como ejemplo y sus consecuencias: la perdida de los mínimos principios “el todo vale” para sostener sus privilegios.
Tarde o temprano, -la sociedad no es tonta- el trabajo, esfuerzo y honradez volverán por sus propios fueros y además serán respetados y obtendrán recompensa; lo que enmendará la situación actual.
El titulo o los privilegios, en determinadas situaciones, no son más que una muestra de las habilidades y circunstancias favorables que una persona tuvo para alcanzarlos.
Lo que realmente nos define son nuestra ética e intenciones, sobre todo en momentos difíciles.
No hace tiempo le comentaba a una persona joven que la juventud o la madurez no son ni virtud ni defecto, son una circunstancia. En ambas la clave esta en saber vivirlas y utilizarlas, respetando a los demás y lo que nos rodea.
Puede haber en cualquier circunstancia personas buenas o malas. Lamentablemente, hoy más que nunca, establecer prejuicios es habitual; gran error. El asesino noruego era joven, el genocida serbio maduro. Ambos estaban en una sociedad “teóricamente avanzada”
Dando por hecho de que nos estamos formando desde que nacemos hasta que nos morimos. De joven debes aprovechar y racionalizar la fuerza, las ganas de vivir, siempre que las tengas. De maduro benefíciate de la experiencia, siempre que la hayas adquirido.
Volviendo a mi amigo Agustín, tolerante y progresista, como el mismo tiene a bien publicitar. Estábamos con esta conversación, no exenta de discrepancias, en su flamante despacho, privilegio, que como autoridad publica le correspondía., aunque en su vida nuca había trabajado en empresa alguna y menos creado una. Cuando tocó la tecla de su interfono.
-Dígame D. Agustín –dijo la persona que entro después de unos discretos golpes en la puerta.
-¡Ah, Pedro, pero es usted, ¿Dónde esta Margarita?
-Esta acabando el informe que nos ha pedido, D. Agustín.
-Bueno, es igual, dígale que lo deje un momento y nos traiga café.
Repentinamente, se me fueron todas las ganas de tomar algo.
Ferrol, 29 de agosto de 2.011.
Conozco multitud de gente así, entre los que no lo son por definición y los que se dicen serlo y no es cierto, ¿cuantos quedan? (ya no digo "quedamos" porque reconozco que en determinadas circunstancias es muy difícil ser coherente hasta con tu propia forma de pensar).
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